tecnico ProfesionalDesde hace algún tiempo vengo escuchando anuncios que despertaron mi atención: que se “viene la modernización a los liceos técnico-profesionales”, que Chile tiene un “déficit de 600 mil técnicos” (según señala SOFOFA).

Pienso: mis compañeros –orgullosos de haber egresado de un liceo comercial como técnicos– deben ser los principales solicitados en una economía como la nuestra.

Me retrotraigo a mi historia estudiantil, y me viene a la memoria el recuerdo de un compañero orgulloso de ingresar a un liceo técnico–profesional, al que el sistema le vendió el sueño que estudiando en una institución como esta, y con un título en el bolsillo, tendría un status superior a los demás alumnos de la educación secundaria.

“Recuerdo… íbamos caminando por Alameda y se nos acercan dos niñas de un liceo humanista y con mucha simpatía nos piden un par de monedas. Este joven, que llamaremos Adolfo, imbuido del status que el sistema le vendió, se las arroja señalando que al terminar su ciclo secundario obtendría un título y ellas no. Yo, aún niño, sin ese despertar crítico de hoy, solo atine a pensar, ni siquiera a decir, este tipo esta loco”.

Si resumo la historia del joven Adolfo, es porque si analizo las cifras en frío, concluyo en que su sueño nunca se cumplió: la práctica profesional es muy mal remunerada, los jóvenes egresados de un liceo EMTP no ejercen en ninguna área en la que se formaron y principalmente los ocupan como junior o comodín en la empresa. Un 40% de jóvenes que egresan de una educación técnico profesional no logran desempeñarse en lo que estudiaron y el 20% nunca se desempeña en el área que lo formó.

Con relación a los establecimientos, constatamos que el mercado gobierna la oferta académica, ya que muchos proponen carreras sin ningún futuro laboral. En este plano no existen criterios que fijen de manera objetiva cuales son los recursos que necesita el mercado laboral, para que os establecimientos brinden una oferta adecuada, y esta sea reconocida por el ministerio respectivo.

Con relación a los establecimientos, constatamos que el mercado gobierna la oferta académica, ya que muchos proponen carreras sin ningún futuro laboral. En este plano no existen criterios que fijen de manera objetiva cuales son los recursos que necesita el mercado laboral, para que os establecimientos brinden una oferta adecuada, y esta sea reconocida por el ministerio respectivo.

A mi juicio, para proteger y mejorar la educación técnico profesional es preciso:

1. Al egresar los jóvenes que realizan su práctica profesional deben ganar un sueldo correspondiente a un trabajador calificado, ya que tienen las mismas obligaciones que todo el personal. Por ende deberían contar con los mismos derechos, no con los bonos miseria que otorga el Estado para la realización de la práctica.
2. El Estado, a través del Ministerio de Educación más los liceos EMTP, deben ser entes fiscalizadores de las prácticas profesionales dado que muchas empresas ocupan este recurso para abaratar los costos en remuneraciones. Una sanción de prohibición de recibir a egresados técnicos en sus dependencias debiese castigar los incumplimientos.
3. Los Liceo EMTP deben ser obligados a supervisar la práctica profesional de sus alumnos, a verificar las condiciones en que realizan su labor y a denunciar el mal uso de esta mano de obra barata.
4. El lucro debe ser prohibido en la EMTP. Los recursos deben servir para dotarlos de excelentes laboratorios y demás necesidades a las carreras impartidas, además de realizar capacitaciones continuas y permanentes a los profesores que se desempeñan en esta área: su perfeccionamiento contribuirá a la formación de mejores profesionales.
Aun cuando estas medidas pueden revelarse insuficientes, ya que lo que necesita nuestra sociedad es un cambio completo de su sistema económico-social, estas pequeñas propuestas ayudarían a mejorar la alicaída condición de los otros secundarios.