karen_Hermosilla-15102013Los milícos hicieron brotar la triste y castigada sangre mestiza, sufrida y explotada desde el primer inquilinaje. Hicieron brotar sangre para cristalizar el precario pueblo en una costra. En un sedimento escatológico de la nacionalidad chilena. Los milicos, generaron un cuerpo social masacrado, abierto en carne viva. Listo para recibir los ingredientes que lo hicieran cuajar rápidamente en la  tecnocracia del mercado socialdemócrata.

Porque los milicos, una vez hecha la carnicería, siguieron siendo la misma  miserable carne sana para ser puesta en el cañón. En batallón embrutecido por la verticalidad del mando y las políticas propias del terrorismo de Estado, impuesto como negocio redondo de la elite desde el viejo “discurso del amo”. Las FF.AA son utilizadas con efectividad, dado a que entrañan la división de clases, que crea autoridad desde la casta.

Que tengamos milicos asesinos en toda nuestra historia, y no sólo en el 73, sino en todos estos cortos, pero ufa! qué movidos! 200 años, responde ciertamente a lo mismo de siempre. Lo que profetizó Marx y purificó Rosa, la más roja flor de la revolución. El capital al final de cuentas, siempre se lleva todos los méritos. Es el creador de un Estado que asume “liberal”, la supuesta ausencia de moral en base al “deber ser” de una estructura que ya se nos hace invisible y como tal, omnipresente, fantasmagórica, oblicua; “divina”

Chile es un país con una gran patología del poder, que se patetiza en la acción de su ejército. Pero esto es sólo el síntoma de una enfermedad. La punta del iceberg en este país de extremos, y una medianía demasiado extensa; somos el aislado hijo del latifundio y del autoritarismo portaliano, refundado por la polimorfa figura de Guzmán.

Estos antecedentes encierran a su sociedad, en la carencia de sentido popular,  por su difusa expresión, reprimida por las lógicas oficiales que mantienen a la elite escribiendo la historia, mientras el miedo forma parte de nuestra personalidad; disponiendo tanto de nuestra voluntad individual, como la del cuerpo social. Que tributa al amo en un sacrificio político permanente el “libre albedrío”, la libertad genuina, lejana a aquella que surge en la falsa promesa de elección del modelo neoliberal.

Hoy incluso la izquierda formal se modera a tal punto, de entrar en una artificiosa Nueva Mayoría, con golpistas como Zaldivar y gente que se ha enriquecido con la empresa pública-privada, que predica en la voz de Lagos Escobar su hegemonía.

Hoy incluso la izquierda formal se modera a tal punto, de entrar en una artificiosa Nueva Mayoría, con golpistas como Zaldivar y gente que se ha enriquecido con la empresa pública-privada, que predica en la voz de Lagos Escobar su hegemonía.

No cargar más con la Dictadura, no se trata solamente de meter en el Resort Punta Peuco a uno que otro viejo asesino. Total el asesino mayor,  murió de viejo, con los cuidados especiales de su familia, en un hospital hecho exclusivamente para sus requerimientos. No cargar más con la Dictadura entraña crear una nueva moral, fundante de un nuevo país. Donde básicamente los intereses de los empresarios y lobbystas, de una buena vez, vayan por debajo de los de la comunidad.

Nos tienen engañados de que vivimos en una República, que no es tal, por el sólo hecho de que el ejercicio del poder se encarga de destruir lo público, más allá solo del “espacio”, sino de la “cosa” pública, con un criterio corporativista, gremialista y en definitiva, privado.

Ya basta. Los milicos cumplieron su función rastrera, para instalar un modelo que late fuerte y goza de buena salud, HOY, pues el proyecto de la derecha fascista sigue en pie.

La “Nación” a la cual se llega cruzando un extenso océano, o una cordillera infranqueable, que tiene en su historia un accidente aéreo que terminó con sobrevivientes caníbales, parece estar  maldito.  La única forma de desterrar la ignomínia, de exorcizar el demoniaco entramado que nos constituye,  es crear un proyecto amplio, sentido por  quienes vivimos en un extraño país costero donde se crían chanchos industrialmente, se sacan los minerales intensivamente, se ocupa el agua de los hermosos ríos para generar electricidad que se chupan las mineras, que saquean la cordillera, también chupando y contaminando el agua, la tierra y el aire con terribles venenos, sin siquiera dejar tributos al país por aquel crimen nacido de las fauces rentistas del básico y mediocre modelo exportador primario.

Sería bueno no creer en el eslogan del “default” y mirar la “Década Ganada” en Argentina con Cristina Fernández, que tiene a todos los cultores del neoliberalismo con urticaria, desde  Lanata a Menem.

Deberíamos aprender a hacer de las bases sociales el mejor aliado para la recuperación y refundación de Chile, partiendo por el “justicialismo”, para terminar con la impunidad de los milicos, pero también de esos descarados civiles, que ni tan pasivamente, desde hace 200 años, nos echan a sus perros guardianes, con el fin de mantener el saqueo y el miedo.