Dirigentes estudiantiles, movimientos de pobladores, miristas y hasta voceros del pueblo mapuche estuvieron presentes en el homenaje que la revista Punto Final organizó para Miguel Enríquez. El pasado domingo 5 de octubre se cumplieron 40 años desde su caída en combate en la calle Santa Fe y, durante el fin de semana, se realizaron diversas actividades en su memoria.

El Teatro Cariola, en tanto, se repletó durante el encuentro organizado por Manuel Cabieses, director de la revista que obtuvo varias entrevistas exclusivas del MIR. Uno de los discursos más esperados del evento fue el de Carmen Castillo, documentalista y pareja de Miguel Enríquez hasta el día de su muerte.

“Miguel Enríquez murió combatiendo con un AK en su mano para vivir”, comenzó la cineasta, asegurando que lo importante de la cita era “recoger el equipaje de los sueños” que el dirigente tuvo desde niño: “Desde niño, digo, porque se comienza muy temprano a sentir con el corazón, con el sentimiento, con el afecto. La empatía por los que sufren, por los humillados, por los pobres”.

En su discurso, Castillo aseguró que la herencia de Miguel debe ser vivida en compromiso con la acción política radical.

“Cada cual recoge la herencia como puede, para mí ha significado pensar, sentir, inventar cómo seguir siendo fiel a la acción revolucionaria de un hombre que fue completamente un revolucionario”, recalcó.

En opinión de la documentalista, repensar el proyecto del MIR no implica hacer una copia del pasado, sino inventar nuevos caminos: “No basta sólo con luchar, hay que crear cada día una forma, una manera de ser, sin reconciliación posible con los poderosos. Yo sigo pensando como cada uno de ustedes aquí, pero tenemos que encontrar la manera de convencer a los otros”.

Además de agradecer a Cabieses por la invitación, Carmen Castillo recalcó, en su mensaje, que las luchas futuras deben darse desde la organización común, “siempre en un colectivo, unidos a otros, necesitamos luchar porque queremos sentirnos, porque tenemos vergüenza si no lo hacemos y porque sabemos que requerimos mucha organización”.

Por último, lanzó una invitación a los asistentes: “Inventemos en el presente de nuestras vidas políticas la fidelidad a Miguel Enríquez y a todos los compañeros caídos en la lucha por la democracia, pero la verdadera democracia. Inventemos siempre el horizonte, no nos vendamos, no nos rindamos, no claudiquemos. Sigamos, cada día, los viejos y los jóvenes”.