olivos palestinaSi bien la atención sobre el conflicto entre Isreal y Palestina se ciñe a los hechos de violencia y la violación de los derechos humanos, existe un fenómeno que ha sido denunciado como una nueva forma de represión por parte del pueblo judío. La corta de árboles, especialmente olivos.

El olivo es el árbol de Palestina. De acuerdo a un estudio encargado por el ministerio de Agricultura de Palestina, sólo durante el año 2007 se plantaron cerca de once millones de estos árboles, constituyendo el 45 por ciento de la tierra cultivada de esa nación.

La cifra da cuenta de la importancia de este cultivo en la economía local, y es apoyada por la tesis de que las plantaciones de olivos no solo constituyen una forma de crecimiento económico, sino que en definitiva son la expresión cultural del pueblo palestino.

“El Olivo es el árbol nacional del pueblo palestino y su cultivo trae consigo una tradición milenaria, razón por la cual se ha convertido en una víctima frecuente de las retroexcavadoras israelíes”, asegura Sergio Zerené en una columna publicada en la página web de la Unión General de estudiantes Palestinos en Chile.

Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), durante los últimos cinco años se han destruido alrededor de 50 mil olivos de mano de los colonos israelíes.

Los daños económicos son altísimos, ya que el costo de promedio de cultivar un olivo es de $600, mientras que el de sustituir uno destruido es de casi $2.000.

De acuerdo a las Naciones Unidas, el 25 por ciento de los palestinos depende, directa o indirectamente, de la producción de olivos. Y aunque esta especie parece ser el centro de los ataques, muchos hablan de una afectación generalizada a los árboles.

“El ataque sistemático del Ejército israelí a los árboles palestinos empezó en 1967 con la ocupación israelí del territorio palestino y resultó en el desarraigo de más de un millón de árboles hasta el año 1999. Desde el principio de la actual Intifada en el año 2000, sobre todo desde el momento en el que el Ejercito israelí empezó el Muro de Segregación, más de 1.6 millones árboles han sido desenterrados”, según se sostiene en  un estudio del Applied Reaserch Institute de Jerusalén.

La violencia con que actúan los colonos ha sido denunciada en diversas ocasiones, aunque las quejas de estos abusos no han prosperado. Según aseguran los mismos agricultores palestinos, muchos de estos ataques han ocurrido ante la mirada de miembros del ejército israelí, extrañamente, con quienes deben coordinarse para velar por su seguridad.

“Algunos intentan trabajar, pero pocos años atrás dos personas fueron asesinadas mientras trataban de recoger la aceituna. Los colonos les mataron y los soldados estaban ahí, sin hacer nada”, aseguró un agricultor al diario El Espectador.

La situación ha sido calificada por muchos como un “ecocidio”, ya que parece obedecer a un programa de erradicación más que una seguidilla de ataques azarosos. Si bien las Naciones Unidas se ha sumado a las denuncias de este tipo, poca autoridad puede ejercerse en el árido campo de Palestina, donde el olivo ya dejó de ser el símbolo de la paz.