ladrón alusaEl titular del diario La Cuarta sobre el joven que fue públicamente humillado el miércoles pasado en el centro de Santiago incurre en un solo error: al joven no «lo faenaron», «lo faené yo».

Lo faené yo. Lo detuve junto a un grupo de personas en Agustinas con Bandera. Lo inmovilicé, desnudé y até a un poste. Lo traté como a un pedazo de carne, lo envolví con papel alusa y lo escupí. Le arranqué el pelo y lo pateé hasta hartarme.

Lo faené yo. Porque los medios de comunicación me informan incansablemente que Chile es un país inseguro. Ignoro que exhibe las menores tasas de delincuencia de Latinoamérica, pero la tercera mayor tasa de encarcelamiento.

Lo faené yo. Porque los chilenos podemos desnudar a un niño en plena calle,  sacarle la ropa y humillarlo en público sin temer que se persigan responsabilidades.  No me llevaron detenida, nadie me considera criminal ni deberé responder por los daños que le causé.

Lo faené yo. Porque no creo en el principio de presunción de inocencia y, en vez de entregarlo a la justicia, decidí vengarme de propia mano sin siquiera darle la oportunidad de alegar.

Lo faené yo. Porque no creo en el principio de presunción de inocencia y, en vez de entregarlo a la justicia, decidí vengarme de propia mano sin siquiera darle la oportunidad de alegar.

Lo faené yo. Porque creo que en Chile el sistema de justicia no funciona. Ignoro que sus tasas de eficacia son altísimas. La población penal, invisibilizada tras los muros de las cárceles y de los centros del SENAME, aumenta diariamente producto de las condenas incesantes del sistema de justicia penal.

Lo faené yo.  Porque los muros de las cárceles me parecen ajenos y no sé que en su interior los presos son violados, torturados, maltratados y asesinados. Si lo supiera, mi rabia e intolerancia deberían convertirse en profunda clemencia.

Lo faené yo. Porque no me interesa saber por qué este pedazo de carne roba ni si tiene otra alternativa. No me interesa saber si viene de una población que no tiene acceso a una educación digna  o si sus amigos están robando en la calle igual que él.

Lo faené yo. Porque no concedo margen de error ni tolero la delincuencia.

Lo faené yo. Porque observo las imágenes en Twitter, en Facebook, en la prensa, en la televisión, y no me importa. Creo que son otras las bestias, otros los culpables, otros la turba enardecida.

Lo faené yo. Porque soy yo la bestia, yo la culpable y yo la turba enardecida.