paro docente“No sólo es plata señores…”

Movilización docente 2014

 

La movilización docente ha visibilizado una discusión de fondo que no sólo tiene que ver con las condiciones de trabajo docente -tan discutidas, expuestas y evaluadas en los últimos días- sino con el rol social y político de los profesores y la manera en qué estos construyen, conceptualizan y viven hoy la Escuela en Chile.

¿Qué es lo que marca esta diferencia con respecto a las movilizaciones anteriores?, ¿desde dónde se ha logrado configurar un nueva perspectiva a demandas históricas del profesorado chileno? No cabe duda que uno de los elementos centrales para responder esta pregunta se sitúa en el rol de las bases organizadas y movilizadas, y, en un segundo término, en el fuerte agobio laboral que viven cotidianamente los docentes en sus escuelas. La tecnificación de la labor docente, la estandarización de la práctica profesional y la sobrecarga que actualmente permean la labor profesional de los docentes, distancian a los profesores del sentido pedagógico fundacional de su trabajo.

Enfatizando. Una de las grandes diferencias del actual proceso de movilización tiene que ver con quiénes y desde qué perspectiva han colocado en la discusión pública a los docentes como sujetos políticos activos. Como ya lo mencionábamos anteriormente, los docentes movilizados han sido quienes han posicionado el tema en el debate colectivo, y no lo han hecho desde una perspectiva neutral, cortoplacista ni individualista, sino desde una perspectiva crítica real, nacida de la indignación después de años de no ser considerados como sujetos, constructores de conocimiento, y agentes activos de sus comunidades educativas. Desde este profundo malestar se ha configurado la emergencia de un discurso docente que hoy comienza a escapar de los aspectos meramente remuneracionales. Hoy quienes cotidianamente experimentan los embates de la escuela neoliberal, es decir, la asociación de la renta a incentivos individuales, la imposibilidad de realizar un pedagogía integral e inclusivo, el agobio de trabajar con 45 alumnos por sala y no tener los tiempos para lograr trabajar profundamente con cada una de sus realidades, la ausencia de espacios para el intercambio y el trabajo colectivo, se rebelan para reposicionar el rol docente.

Los cinco puntos de la Agenda Corta, han dado pie a un proceso de movilización que devela los problemas urgentes de los y las docentes y las respuestas insatisfactorias del gobierno de turno. Al mismo tiempo, visibiliza la incapacidad de las estructuras organizativas para responder a las demandas de los trabajadores y trabajadoras de la educación.

Los cinco puntos de la Agenda Corta, han dado pie a un proceso de movilización que devela los problemas urgentes de los y las docentes y las respuestas insatisfactorias del gobierno de turno. Al mismo tiempo, visibiliza la incapacidad de las estructuras organizativas para responder a las demandas de los trabajadores y trabajadoras de la educación. La fuerza de la movilización ha ampliado el margen de acción para el profesorado del país, se han complejizado los análisis al mismo tiempo que se avanza con fuerza en el posicionamiento de una mirada crítica de la globalidad del sistema educativo.

Resulta clave plantearse los caminos que nos lleven a colocar una posición que avance en generar procesos de resolución estructural a las condiciones de trabajo docente. La Agenda Corta ha posibilitado clarificar posiciones en el gobierno y el profesorado ante los cambios que deben existir en el Sistema Educativo Nacional. En este contexto tenemos que asumir con fuerza la necesidad de posicionar las ideas y los principios que permitan instalar una reforma estructural al trabajo docente, estableciendo una Carrera Profesional Docente que considere una serie de condiciones de base para el  trabajo, al mismo tiempo que defina a los profesores y profesoras como agentes activos de la escuela y transformadores de sus realidades cotidianas.

docentes-en-luchaComo puntos base de esta propuesta, es necesario pensar una Carrera Profesional que garantice condiciones acordes al trabajo realizado, que se exprese en mayor estabilidad y mejores remuneraciones. Una carrera que considere: tiempos para preparar y evaluar la enseñanza, y, a su vez, menos estudiantes por curso; que permita pensar el curriculum desde una mirada crítica, contextualizada, pertinente y flexible de acuerdo a las realidades de cada una de nuestras comunidades; y que elimine los sistemas de evaluación punitiva.

En este contexto consideramos necesario plantear tres ideas claves para el debate en torno a la Carrera Profesional Docente que dignifique nuestra labor y que desarrolle una nueva educación.

1.- Formación Inicial Docente: Más que colocar el foco en la prueba INICIA como una prueba habilitante, es necesario pensar en sistemas de práctica profesional complejos en donde el vínculo entre Universidad y Centros de Prácticas sea real, permanente y significativo para los estudiantes en formación. La experiencia escolar es clave en la formación inicial docente. Cuando hoy un alto porcentaje de profesores abandonan la carrera pedagógica a los 5 años de haber ingresado, la respuesta no puede ser la estandarización de la formación y el establecimiento de evaluaciones habilitantes. Tenemos que avanzar en posicionar un proceso complejo de formación que se concentre en la práctica y en la experimentación educativa.

2.- Estructura de remuneraciones: Romper con las lógicas de competencia al interior y entre escuelas, es clave para generar procesos de trabajo docente significativos y transformadores. Es clave pensar una estructura de sueldos que elimine los incentivos individuales entre los profesores, en pos de generar una remuneración base que responda al valor del trabajo docente. Los incentivos individuales generan relaciones perversas y viciosas dentro de la escuela, y no favorece el desarrollo profesional docente del colectivo. A su vez, es central instalar un proceso de retiro de la labor docente que reconozca y dignifique el trabajo realizado.

3.- Distribución de tiempos y participación en la Escuela: El reposicionamiento de la autonomía profesional docente implica reconocer su capacidad de pensar su práctica e intercambiar sus conocimientos para recrear sus procesos de enseñanza. Los docentes del país reflexionamos y pensamos lo que hacemos, tenemos perspectiva de acción y creación que debe ser instalada en el centro de la Escuela. Su valoración no puede ser mero discurso sino que debe expresarse en distribución de tiempos y espacios de participación que democraticen la escuela y colectivicen el desarrollo de los proyectos educativos.

Es necesario abrir el debate y pensar una Carrera Profesional Docente Universal, que sea parte de un Sistema Educativo Nacional Público, que instale una concepción de educación significativa y liberadora que comprenda al docente como un sujeto transformador de su realidad. Avanzar en estos debates es clave para comprender y pretender cambios profundos en la Escuela.

En este contexto un conjunto de organizaciones de trabajadores y trabajadoras de la educación nos hemos articulado para impulsar la Campaña “Para una nueva educación ¡A dignificar la Carrera Docente!” a la que les invitamos a sumarse.

CAMPAÑA FACEBOOK: https://www.facebook.com/pages/Para-Una-Nueva-Educaci%C3%B3n-a-Dignificar-La-Carrera-Docente/848673688518036)

 

El autor es Profesor de Historia y Geografía miembro de Corriente Popular de Educación.