Ante información del diario La Estrella del Norte de hoy 4 de noviembre de 2014, página 6, el Sindicato N° 1 de Trabajadores de Minera Escondida y sus asociados, comunican la vergüenza y profundo malestar que sienten ante la causa judicial de que es objeto Minera Escondida, por no respetar ésta la propiedad intelectual de una Pyme local, lo que deja en evidencia que algunos elementos destinados a proteger a los trabajadores en accidentes no contarían con las certificaciones respectivas.

No es posible que Escondida, propietaria de la mina privada de cobre más grande del mundo, y una de las compañías del rubro que mayores ganancias obtiene por la explotación de la riqueza nacional, tenga este tipo de proceder, no respetando la ley chilena y perjudicando a un pequeño empresario local y a los trabajadores que laboran en esa Pyme.

Junto a lo anterior, repudiamos y condenamos el proceder de Escondida, ya que este hecho viene a dejar al descubierto el nulo respeto y cuidado que la compañía tiene por nosotros, sus trabajadores, ya que las barras anti vuelco de las camionetas y minibuses, en que nos transportamos a diario, no contarían con las certificaciones ni normas que nos puedan dar real seguridad y resguardo de nuestra integridad física y salud ante un posible accidente.

Esta situación, así como nuestras denuncias anteriores, hechas a las autoridades de gobierno, organismos fiscalizadores, medios de comunicación y a la comunidad toda, acerca de que Minera Escondida VIOLA LA LEY CHILENA, no respetando nuestros derechos y sometiéndonos a condiciones de inseguridad permanente en su afán de cumplir metas irreales, demuestran que la compañía tiene un discurso público muy distinto a lo que es su verdadero actuar. La empresa se jacta públicamente de sus políticas Cero Daño y de responsabilidad social con la comunidad, pero lo cierto es que estas políticas, como lo constatan los hechos, encubren una conducta distinta, completamente errada y perjudicial para los trabajadores, la ciudad y sus distintos ámbitos de acción.

Por último, y como lo hemos venido planteando en la “mesa de conversaciones” con la empresa, llamamos a los directivos y jefaturas de Escondida a enmendar el rumbo, a respetar los derechos y la ley vigente, para que ésta sea de verdad un orgullo para todos: para los trabajadores, que le damos vida con nuestro esfuerzo, compromiso y dedicación, y para todos los habitantes de este norte, quienes demandan y merecen respeto y un verdadero compromiso del mundo empresarial con la construcción de comunidades en que predomine un desarrollo con rostro humano y una sociedad del buen vivir.