laurencemaxwellEl músico, sociólogo y estudiante chileno de postgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México regresó a Chile luego de su arbitraria detención. El nombre de Laurence Maxwell estuvo en el foco noticioso, luego de que el pasado 20 de noviembre fuera detenido por participar de una marcha en protesta por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas.

Durante el proceso, Maxwell fue acusado de cinco cargos de suma gravedad, entre los que se consideraba incluso la práctica terrorista. Finalmente, la justicia decidió liberarlo por falta de antecedentes y pruebas. En entrevista con ElDesconcierto.cl, relató su detención y lo que ha vivido durante estos complejos momentos para el pueblo mexicano.

 

¿Cómo se provoca tu detención? Hay versiones diferentes que incluso señalan que no estabas participando de la marcha por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

Yo sí fui a la marcha. En la asamblea de mi postgrado de la UNAM hicieron una convocatoria y se pusieron de acuerdo en que los estudiantes del postgrado iban a asistir y yo seguí esa convocatoria, los busqué y llegué muy tarde a la marcha. Yo había estado viajando y llegué ese día y no los encontré. Justo en ese rato, la policía decidió hacer una barrida por todo el Zócalo, que es una plaza plana, sin árboles, solo hay un hasta de la bandera en el centro. Entonces la gente comenzó a correr hacia atrás, donde yo estaba y me hice problemas con la bicicleta porque la gente la pateaba y todo… entonces decido amarrarla y ahí es cuando me toman detenido.

 

Es decir, sin provocación alguna, tú estabas ahí parado y te detuvieron.

mawxellNo, yo participaba de la marcha. Quería buscar gente conocida pero al final me quedé solo y era una marcha multitudinaria. Durante muchas horas, llegaron hasta el Zócalo columnas de estudiantes, trabajadores, profesores, artistas… en el camino, de hecho, me encontré con el grupo Panteón Rococó, que iban cantando sus canciones, después me encontré con Molotov. El problema es que, como te digo, se armaron unos disturbios al lado del Palacio Nacional que estaba resguardado por policías, entonces en un momento esos policías deciden avanzar y hacer una barrida. Llegan hasta el final del Zócalo corriendo, la gente y los policías, y ahí yo dije bueno, a mí no me va a pasar nada porque no estoy haciendo nada, entonces levanté mis manos y se me tiraron encima cuatro policías, me taparon la vista con mi propio gorro y me empezaron a golpear. Me golpearon durante unos dos minutos, por lo menos. Yo trataba de decirles oye, soy estudiante de doctorado, soy extranjero y quizás eso ayudó un poco a que no me golpearan tan brutalmente.

 

También denunciaste que cuando estuviste detenido, sufrieron con tus compañeros de los golpes y amenazas de policías ebrios.

Eso fue después, cuando pasa toda la noche. Estuvimos en un calabozo en las dependencias de la Seido (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada) y estuvimos ahí hasta las 7 u 8 de la mañana, en que nos sacan de una camioneta civil, que no tenía ningún logotipo ni marca.

“(…) Todo ese trayecto fue bastante tenso, porque nos fueron amenazando, nos fueron diciendo que nos van a llevar a Ayotzinapa, que nos van a cortar en pedacitos, que nos iban a quemar, que con ellos se acaban los derechos humanos”.

El grupo que nos llevaba iba armado con armas largas y nos sacan de ahí, no nos dicen dónde nos llevan ni quiénes son ellos, solo que nos agachemos y pongamos la cabeza sobre las piernas. El vehículo comienza a andar y teníamos las manos esposadas. Nos empiezan a amenazar y a decir cosas, nosotros estábamos muy preocupados porque no sabemos qué podía pasar ni quiénes eran ellos. Después nos dimos cuenta que eran agentes de la Procuradoría General de la República (PGR), y en el camino nos damos cuenta de que estamos saliendo del Distrito General. Primero pasamos Puebla y después siguió la camioneta y nos damos cuenta que iban hacia Veracruz. Estos tipos fueron los que nos entregan finalmente a la cárcel de seguridad, pero todo ese trayecto fue bastante tenso, porque nos fueron amenazando, nos fueron diciendo que nos van a llevar a Ayotzinapa, que nos van a cortar en pedacitos, que nos iban a quemar, que con ellos se acaban los derechos humanos. Al que más hostigaban era a mí, que el chileno qué tiene que hacer acá, que por qué me metían en asuntos que no me importaban… y después, al final, como que ya no se aguantan más y a mí y a otro chico nos comienzan a golpear.

 

imagesImagino que el miedo era extremo, considerando lo que pasó con los normalistas, era muy posible que te pudiera pasar algo más grave.

Sí, los ocho que íbamos ahí estábamos preocupados. A las mujeres se las llevaron a una prisión en Nayarit. Nosotros pensábamos que nos podía pasar cualquier cosa, había unos chicos que eran más chavitos, uno con 18 años y otro con 20, que estaban súper asustados. Yo también, debo decir, tenía temor pero trataba de conservar la cordura y la lógica que indicaba que ya habíamos estado en una dependencia pública, ya nos habían visto, habían tomado nuestros datos, nos hicieron hasta un chequeo médico. Entonces iba contra toda lógica el que después nos hicieran algo, un daño, o desaparecer.

 

Dijiste que estás evaluando la posibilidad de quedarte en México. ¿Por qué?

Yo tengo vida allá., llevo varios años, tengo varios proyectos encaminados, cosas que me gusta hacer y que quiero hacer, pero no es grato vivir con esta incertidumbre e inseguridad, con temor, vivir de manera paranoica no tiene ninguna gracia, entonces eso tengo que evaluarlo.

 

2014-10-22-bigmarch¿Cómo has vivido tú lo que ocurrió con los 43 normalistas de Ayotzinapa y qué fue lo viste allá?

Lo de los 43 normalistas es grave, es tremendamente grave y por eso también la motivación a salir a estas marchas, porque yo creo que nadie que tenga un poco de sensibilidad humana puede dejar de hacerlo, de manifestarse y decir algo sobre eso. Salir a la marcha era una de las formas, también tratando de informar para acá.

“A mí me parece muy importante y relevante que el gobierno chileno se pronuncie oficialmente, con una queja de derechos humanos, sobre lo que está pasando en México. Especialmente por lo de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero están pasando muchas cosas, no solamente eso. Hay violaciones a los derechos humanos todos los días”.

A mí me parece muy importante y relevante que el gobierno chileno se pronuncie oficialmente, con una queja de derechos humanos, sobre lo que está pasando en México. Especialmente por lo de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero están pasando muchas cosas, no solamente eso. Hay violaciones a los derechos humanos todos los días. La nuestra, por ejemplo, fue una: el proceso fue totalmente irregular, y hay que, de alguna forma, ponerle límites a esto que está pasando. La represión que se ha desplegado a partir de las marchas es inusual en México, las marchas allá son siempre muy pacíficas, es otra cultura política. Yo he ido a varias marchas de distintos tipos y siempre son muy organizadas, muy disciplinadas, familiares. Por eso, esta violencia que se está generando es muy extraña, conversando con periodistas allá, casi todos te dicen que estos son policías infiltrados que están generando un ambiente violento como para justificar una represión más grande, que es más o menos lo que nos pasó a nosotros. Al lado del Palacio Nacional se provocó un tumulto en que los periodistas nos decía no, eran policías infiltrados que se lanzan contra gente, los toman detenidos y les hacen esta acusación, que era una acusación terrible. Los cinco cargos que nos estaban imputando eran de extrema gravedad.

 

¿Cómo ves al pueblo mexicano enfrentando este duro escenario político?

Se estaban dando experiencias de organización que nunca antes se habían dado, el pueblo mexicano siempre ha estado como muy al servicio del Estado, se han acostumbrado a una especie de clientelismo en que el Estado decide lo que les da, lo que se hace y no se hace, y las organizaciones sociales son bastantes precarias. Por ejemplo, prácticamente no hay organizaciones estudiantiles y eso que son universidades muy grandes, los sindicatos son cooptados por los partidos políticos, lo que allá llaman “sindicatos charros”, que trabajan para los intereses de los dirigentes y del Estado, es decir, tampoco son muy confiables.

laurenceAhora hay todo un movimiento que ha resurgido, a partir de esto y a partir de los 43 y otros casos, con organizaciones de derechos humanos, organizaciones estudiantiles que funcionan en asamblea, movimientos indígenas y campesinos. La población campesina en México es muy importante, entonces también es importante lo que pasa a nivel de Estado, municipios, las experiencias de autodeterminación. Por ejemplo que hayan pueblo de Chiapa y Guerrero, con policías comunitarias. Esos fenómenos son muy interesantes y creo que van a ser fundamentales de aquí en adelante.

 

¿Piensas demandar al Estado mexicano por tortura?

Sí, y maltrato más que nada, por habernos hecho sufrir ese proceso y con acusaciones falsas.

 

¿Qué te parece toda la solidaridad que despertó esta noticia de tu detención en México? Hubo movimiento allá y en Chile.

A mí me parece increíble todo lo que ocurrió. Yo sabía que obviamente mi familia y amigos iban a reaccionar, pero nunca imaginé la magnitud de la respuesta, tanto en Chile como allá. En México hubo mucho apoyo y fue eso lo que incidió finalmente en que se movieran otros hilos. Aquí, para nuestra libertad, funcionaron varias cosas: principalmente, el apoyo de los amigos y familia, además de la presión diplomática y el trabajo de los abogados. Esto no se resolvió como una cuestión diplomática, se resolvió como un caso jurídico, es decir, es el juez el que dijo que aquí no hay antecedentes ni pruebas y que las acusaciones son absurdas. Es decir, se sobreseyó la causa y quedamos en absoluta libertad.