fielbaum1Las causas para ello son varias: la principal, sin duda, es un gobierno sin hoja de ruta que intenta administrar presiones en lugar de conducir el proceso, que cada vez que ha tenido que tomar decisiones lo ha hecho neoliberalizando una reforma que ya en su comienzo era tibia y que se ha negado a apoyarse en los actores sociales para encontrar la fuerza que le hace falta, de modo de enfrentar otra de las causas que explican el estado actual de la discusión en educación, como son los poderosos defensores que tiene la educación de mercado, aquellos que se han hecho ricos con este modelo. Súmele a esto el olvido de la educación pública, lo sensible que es el tema para la mayoría de las familias, y se configura un cuadro de difícil solución.

Sin embargo, en esta columna quisiera detenerme en otro elemento que se ha hecho muy visible en estas semanas. En campaña, una de las promesas implícitas que hacía la Nueva Mayoría tenía que ver con su capacidad de controlar el mundo social. Su experiencia ya demostrada en los gobiernos de la Concertación, más la incorporación del PC al gobierno y de RD al equipo de educación con sus influencias en los profesores y en los estudiantes parecían garantizar que las organizaciones sociales que protagonizaron el 2011 estarían ahora también con un pie en el gobierno.

Sin embargo, las últimas semanas han demostrado que lo anterior fue un claro error. Primero los profesores, en una tremenda muestra de dignidad, han sido capaces de levantar y sostener un paro muy difícil y sin el apoyo de su dirigencia. Mientras Gajardo y el MINEDUC intentan decirle a Chile que ya hay un acuerdo aceptado por el gobierno y los profesores, son los propios maestros los que vuelcan su creatividad y hacen canciones, marchan, participan en un referéndum y dejan claro que sin ellos no hay reforma posible y que este capítulo de movilización aún no termina.

A nivel estudiantil, por mientras, ocurre algo menos visible pero de efectos igualmente relevantes. En estos últimos 2 meses (y terminando esta última semana) se han desarrollado elecciones de Federación en al menos 20 Federaciones a nivel país, y las listas ligadas al gobierno han podido ganar no más de dos habiendo participado en casi todas ellas. Universidades emblemáticas como la Chile o la USACH, universidades privadas como la Portales o la UNAB Viña, universidades regionales como la Austral o la de Atacama, son sólo algunos de tantos ejemplos donde se muestra que al parecer la cercanía al gobierno es una garantía de perder si se compite en una elección estudiantil.

Lo anterior, en todo caso, es solamente motivo de optimismo. Pese a la triste noticia del triunfo del gremialismo en la UC, hoy mayoritariamente se ve un CONFECh decidido a salvar la reforma de las manos del empresariado y del gobierno, y empujar desde la movilización una reforma educacional verdaderamente profunda que ponga a la educación pública en el corazón del país y que destierre el mercado de la educación. Hoy están las condiciones para un movimiento estudiantil 2015 que actúe con unidad, con movilización, y con plena autonomía del gobierno, para defender nada más que aquello que ha movilizado y esperanzado a las familias chilenas desde hace varias años: una educación pública, gratuita y de calidad, una educación comprendida como un derecho.