Tú estás concluyendo una tesis doctoral titulada “La política exterior Alemana y los Derechos Humanos, el caso de Colonia Dignidad 1961-2014”. ¿Por qué vinculas este caso a la política exterior alemana?

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Foto: memoriaviva.com

Bueno, he estado mucho en Chile en los años 90 y a comienzo de los 2000 y me topaba frecuentemente con el tema Colonia Dignidad. Como ciudadano alemán me impactaba mucho que hubiera un lugar cerrado donde viven colonos alemanes y donde existía mucha información sobre violaciones a los DDHH. Así me empezó a interesar el tema.

Me interesa el lado alemán, es decir, aquí en Chile específicamente desde el 73 al 90 había una dictadura y hoy en día se sabe que hubo una cercana colaboración de Colonia Dignidad con los órganos represivos de la dictadura. La pregunta entonces era ¿cómo es posible que un grupo de ciudadanos alemanes vayan a cometer crímenes a otro país y que el gobierno alemán no sea capaz de frenar la continua comisión de estos crímenes a través de décadas? Esa ha sido como la pregunta inicial de mi investigación.

 

¿Tú crees que hay una complicidad de algunos gobiernos alemanes con esto?

Colonia Dignidad es un tema muy complejo. Yo he investigado en detalle su desenvolvimiento en un lapso de tiempo que abarca unos 50 años y no es fácil realizar afirmaciones tan categóricas. Sin embargo, sí pienso que tanto algunos gobiernos chilenos como algunos gobiernos alemanes, por acción o por omisión, permitieron que estos crímenes se siguieran cometiendo en parte hasta el año 2005. Una intervención más decidida de ambos Estados habría permitido frenar esos crímenes antes.

 

¿Cuáles son los hallazgos principales a que has llegado en esa larga investigación sobre Colonia Dignidad?

Hay muchísima documentación sobre Colonia Dignidad en el archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y también en otros ministerios y organismos gubernamentales alemanes. Cuando inicialmente fui a buscar esos archivos me dijeron que en gran parte están todavía clasificados por una ley de archivos y solamente a través de una querella administrativa pude obtener acceso a una parte del material de los años más recientes.

Lo que he podido encontrar es que en cada fase del caso Colonia Dignidad –porque distingo los años 60, cuando los colonos llegan; luego la Unidad Popular; la dictadura y luego la post dictadura– se encuentra documentación sobre diferentes hechos. Por ejemplo, existen constancias sobre diversos casos de fugas de colonos de Colina Dignidad que buscan ayuda, algunos lograron llegar hasta la embajada de Alemania y la embajada reacciona en la forma en que puede reaccionar frente un caso singular. Se trata de colonos muy simples que llegan a la embajada y detrás de ellos van los jerarcas de la Colonia, que explican por ejemplo que se arrancó un niño que tiene problemas psicológicos y que lo van a llevar de vuelta y que perdonen las molestias. En algunos casos se entregan incluso pericias psiquiátricas que confirmarían esa versión.

 

¿Cuando comienzan esas fugas?

La primera fuga de la que yo he podido encontrar información ha sido en el año 62. Los colonos habían llegado el año 61.

 

Es muy temprano.

Es muy temprano. Luego en todos los años 60 se dan una serie de fugas. El caso más conocido es el de Wolfgang Müller.

 

Pero Paul Shäfer había salido de Alemania con una acusación de abusos sexuales a menores. Entonces, ¿la embajada en Santiago tenía o no antecedentes de quién reclamaba a los fugados?

Efectivamente se denunciaron en Alemania casos de abusos a menores y según tengo entendido, se dictó una orden de aprehensión contra Paul Shäfer el año 61, cuando ya había salido del país. Es decir, él se entera de una serie de denuncias e investigaciones en su contra y para prevenir una detención se escapa a Chile.

Ahora, en los primeros años él no se exponía a la opinión pública ni tampoco iba a la embajada, mandaba otros jerarcas. Colonia Dignidad siempre tuvo una organización fachada: la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad, cuyo presidente era Hermann Schmidt, que fue quien se relacionaba con la embajada o con otras instancias oficiales en los primeros años, cuando Paul Shäfer estaba siendo buscado por una orden que figuraba en el libro de Interpol de la embajada. Shäfer usaba un nombre falso en esos años. Se hacía llamar Paul Schneider, incluso habían rumores que esparcían los colonos de que se había suicidado.

 

“Yo creo que Alemania tenía mucha información sobre los crímenes que se cometían en Colonia Dignidad.”

No había entonces cómo detectarlo en esos primero momentos. Volviendo al tema de los archivos, ¿qué nivel de acceso es posible hoy?

Como te contaba, he podido llegar a un acuerdo extrajudicial con el Ministerio (de Relaciones Exteriores) para acceder a gran cantidad del material que ellos tienen. Pero ahí no está todo. Lo que no he podido saber es qué cantidad de material todavía se mantiene oculto en otras instancias gubernamentales alemanas, porque precisamente por ser clasificados no se permite informar sobre ese material.

 

Muchas legislaciones estipulan una cantidad de años de resguardo para los archivos. ¿Hay algún momento en que, según la actual legislación alemana, esos archivos se puedan abrir?

Es un tema súper complejo. Hay diversas leyes, hay diversos grados de clasificación de documentos. Yo ahora he tenido acceso tanto a documentos que no están clasificados como a los que estaban en el primer nivel de clasificación, que son los menos secretos, digamos. Después hay otros niveles y hay un supuesto plan de desclasificación de esos documentos para las próximas décadas, pero no está todavía completamente reglamentado. Luego están los archivos de los servicios secretos donde es más difícil llegar. Yo he solicitado acceso a todo tipo de documentación y algunos casos también me he querellado. También estamos esperando los precedentes de otros juicios, porque son temas que se repiten en otras temáticas.

 

¿Tú crees que ese nivel de secretismo resguarda también implicaciones para la propia política alemana?

Yo creo que Alemania tenía mucha información sobre los crímenes que se cometían en Colonia Dignidad. Aparte de la embajada, Alemania tienen un servicio secreto exterior que seguramente recababa información sobre Colonia Dignidad. Un conocido traficante de armas alemán de nombre Gerhard Mertins era muy amigo de Colonia Dignidad y trabajaba también para el servicio exterior alemán. Hoy se sabe que él participó en el tráfico de armas a través de Colonia Dignidad, entonces creo que había mucha información.

Bueno, los primeros años de la dictadura transcurren en un contexto de Guerra Fría, donde en la política exterior alemana habían temas más importantes que los derechos humanos, como la política de bloques, una línea anti comunista. Por eso mismo muchas veces no intervenían en forma más decidida frente a informaciones que les llegaban.

Pienso además que para Alemania es muy incómodo que en otro lugar del mundo haya podido existir un campo de tortura y exterminio liderado por colonos alemanes. Eso trae muchos recuerdos sobre el pasado alemán, entonces es difícil generalizar, porque estamos hablando de 50 años, de distintas fases con distintitas formas de operar por parte de la diplomacia alemana.

En los primeros años de dictadura hubo unos embajadores que en ciertos contextos se ponían muy de lado de Colonia Dignidad, incluso públicamente. Eso es algo muy fuerte. Luego hacia finales de la dictadura hay una línea un poco más decidida de intentar esclarecer ciertas cosas, pero ahí habían problemas con la administración de la dictadura que lo impedían, y luego después durante la transición se quería más bien no crear problemas a los gobiernos democráticos. Entonces hay muchas fases en esto, sin embargo, durante todo este periodo de tiempo se disponía de mucha información sobre crímenes y no se actuó de manera suficientemente decidida para frenarlos.

Pienso que con esta situación que hoy en día se conoce, el gobierno alemán, al igual que el chileno, deben realizar su aporte para que lleguemos a más verdad, a más justicia y también a medidas de memoria histórica sobre el tema Colonia Dignidad. Porque hoy allí vive una cantidad importante de colonos, se llama Villa Baviera. Realizan actividades turísticas y no hay mención alguna al pasado de crímenes ocurridos en este lugar. Entonces ya es tiempo de que ambos gobiernos emprendan medidas en conjunto para cambiar esta situación.

 

En relación a esta diferenciación de fases que haces, Colonia Dignidad alcanzó a funcionar antes del golpe de Estado unos 12 años. ¿Cuáles son los crimenes que se comenten en los distintos momentos?

Yo distingo entre los crímenes internos de la secta Colonia Dignidad y los crímenes externos de la asociación ilícita Colonia Dignidad, que se cometen a partir de septiembre del 73, como el tráfico de armas, la tortura, el exterminio.

Antes de 1973 lo que hay es una estructura criminal interna de la secta, donde Paul Schäfer se aferra al poder y busca mantener la sobrevivencia de la secta y perpetuar sus crímenes sexuales contra niños. En ese marco se impide salir a los colonos, se les tortura a través de electro shocks, con fármacos, etcétera. Sobre esos crímenes ya en esos años se tenían antecedentes porque hay personas que logran fugarse y hablan de esa estructura del grupo.

 

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Augusto Pinochet con Paul Schäfer, Gerard Mücke y Albert Schreiber, jerarcas de Colonia Dignidad. Foto: The Clinic

¿Cómo y desde cuándo se construye luego el vínculo entre Colonia Dignidad y la dictadura?

Desde que llega a Chile, Colonia Dignidad busca relacionarse con autoridades importantes tanto a nivel local como a nivel nacional, justamente para garantizar su sobrevivencia. En tiempos de la Unidad Popular ellos temían que pudiera haber alguna expropiación de sus terrenos, que eran muy extensos, y entonces buscan alianzas con grupos de derecha y de extrema derecha, agricultores de la zona y grupos extremistas como Patria y libertad. Ya entre los años 70 y 73 acuden a Colonia Dignidad personas que luego van a ser claves en la gestación del golpe de Estado, hay relaciones directas con ellos. Solo para darte un ejemplo, Pedro Espinoza, hombre importante de la DINA, conoce Colonia Dignidad desde el año 1968, cuando se desempeñaba en la escuela de artillería de Linares. En el caso de Hartmut Hopp, hay testimonios de que tenía relación con Manuel Contreras antes del golpe de Estado. Entonces ya hay importantes vínculos y desde el primer día del golpe Alemania actúa en conjunto con los militares y posteriormente con la DINA en la represión. Hay una serie de elementos escritos sobre el tema, por ejemplo, Federico Willoughby, que era el vocero de la Junta relata que en los días anteriores al golpe los alemanes de Colonia Dignidad ayudaron a blindar radio Agricultura, para que pudieran salir los comunicados golpistas posteriormente. Y sabemos de la importante función que tuvo Colonia Dignidad para armar el aparato de la DINA, porque eran expertos en equipos de comunicaciones y radio y realizaron las instalaciones en los principales recintos de la DINA, tanto en el Cuartel General como en Villa Grimaldi, la Escuela Nacional de Inteligencia en el cajón del Maipo, teniendo siempre línea directa con el fundo de Colonia Dignidad también. Entonces como ellos instalaban esos equipos, obviamente tenían también acceso a la información que fluía sobre esos canales. Hay testimonios sobre torturas con contactos directos, simultáneos, donde se interroga a prisioneros en Villa Grimaldi y al mismo tiempo en Colonia Dignidad por un equipo de radio.

 

Finalmente, ¿cómo evalúas las perspectivas actuales en relación a este caso?

El hecho que este seminario se produzca ahora y que sea primera actividad de este tipo que cuenta con un aporte financiero del Ministerio de Relaciones Exteriores alemán demuestra que en el año 2014 que hay cierta voluntad de encarar estos temas, aun cuando ya sea muy tarde. Y eso igual es un hecho positivo y espero que se traduzca en mayores esfuerzos entre las dos partes, Chile y Alemania, para lograr más verdad, más justicia y más memoria. Yo también soy parte de la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad, que se fundó en mayo de este año aquí en Santiago, y habemos una serie de personas en Alemania que integramos esta asociación que ahora es coorganizadora de este seminario en el Museo de la Memoria y eso nos pone muy contentos.