evo morales garcía lineraLa ceremonia de cambio de mando en Bolivia se realizará el 22 de enero y la presidenta Michelle Bachelet anunció que no podrá asistir.

La fecha se topa con otras actividades de su agenda en Nueva York, donde viajará para presidir una sesión del Consejo de Seguridad den las Naciones Unidas. Además, el 29 viajaría con la primera mandataria argentina, Cristina Fernández, a reunirse con el papa Francisco para conmemorar el aniversario número 30 de la firma del Tratado de Paz entre ambos países.

A pesar de existir el tope de fechas, la decisión representaría una señal política de molestia hacia La Paz, en medio de las enturbiadas relaciones bilaterales debido a la demanda en La Haya por el conflicto marítimo.

Esto se da en un marco en que han habido crecientes cuestionamientos externos e internos a la gestión de la diplomacia chilena. El propio ex presidente de la República, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, nombrado embajador oficioso de la posición chilena por Bachelet, afirmó en una entrevista que así como se han hecho las cosas “podemos perder”.

En este contexto, el gobierno chileno ha sido criticado por su aislamiento y ostracismo, a pesar de que el programa de Bachelet planteaba volcar la mirada hacia América Latina. Prueba de ello sería que  ya existe un apoyo explícito a la demanda boliviana  desde los países agrupados en el ALBA y del presidente de Uruguay, José Mujica.

Papa-Francisco-VaticanoAdemás, Bolivia ya ha entablado conversaciones con El Vaticano para lograr apoyo en su demanda.

Cabe acotar que el presidente reelecto, Evo Morales, asistió al cambio de mando de Bachelet en marzo de 2014. En 2010 Bachelet viajó al segundo periodo de Morales y ahora se ausentará, pero sí confirmó sus presencia, algunos días después al inicio del nuevo periodo de Dilma Rousseff en Brasil.