the-interviewImagino que nadie esperaba que los tontos serios se fijaran en esta película. Una comedia refrescante, de mal gusto pero liviana como un brindis de champaña. El argumento aparentemente fue un real ají cacho de cabra en el culo para Corea del Norte y el asunto escaló, tanto que el polémico estreno de la película involucró espionaje moderno: hackeo por aquí, hackeo por allá. A maricón, maricón y medio. Lo que cuentan es que se metieron a una base de datos de un estudio norteamericano, y los norcoreanos filtraron un par de películas, que cientos de miles de anónimos cibernautas descargaron inmediatamente. Y como el imperio nunca pone la otra mejilla, Barack Obama hasta declaró que responderían proporcionalmente al ataque: la semana pasada, durante lo que dura un día hábil, a la nación asiática de Norcorea se le cayó la conexión a Intranet, una red de información muy parecida a Internet, aunque más controlada todavía.

Algún fanático de teorías conspirativas podrá pensar que esto sí que fue una revolución, en términos de marketing, porque le película metió muchísimo ruido y generó una serie de noticias a nivel internacional. Se habló de pérdidas por más de 70  millones de dólares, entre la producción y la publicidad de The Interview: incluso se temió que no se estrenara en salas comerciales. Y lanzarla en streaming fue hacerles la pega lo más fácil posible a los pirateros. Internet democratiza a la velocidad de un click. Para arrendar o comprar la película debes estar en Estados Unidos o Canadá, qué importa si siempre hay alguien que se las da de Robin Hood moderno y comparte el contenido por Torrent: al alcance de todos.

 “Aguantamos cualquier tipo de dolor aunque nos duela, aguantamos Pinochet, aguantamos a Videla, a Franco, Mao, Ríos Montt, Mugabe, Hitler, Idi Amin, Stalin, Bush, Truman, Ariel Sharón y Hussein” (El Aguante de Calle 13 del álbum Multiviral).

Porque qué vamos a hacer si no nos vamos realmente a dedicar a solucionar el hambre en el mundo, corregir las injusticias, combatir la opresión. Podemos deprimirnos, sentir impotencia, pero también podemos reírnos de lo que pasa allá afuera. En este caso: la frivolidad de los programas de farándula vs. una dictadura.

Porque qué vamos a hacer si no nos vamos realmente a dedicar a solucionar el hambre en el mundo, corregir las injusticias, combatir la opresión. Podemos deprimirnos, sentir impotencia, pero también podemos reírnos de lo que pasa allá afuera. En este caso: la frivolidad de los programas de farándula vs. una dictadura. Y el dictador asiático es fanático del sensacionalista programa de entrevistas gringo. The Interview trata de cómo un productor televisivo (Seth Rogen) y el conductor del programa de conversación (James Franco), viajan a Corea del Norte para entrevistar al dictador, cargando con la responsabilidad de transformarse en héroes (con el auspicio de la CIA) envenenando al opresor.

Podrán descuerarse los modelos económico y cultural que propone el gigante del norte, acostumbrado a la vorágine de las guerras que generan industrias y unen al pueblo (para liberar de la opresión a otras naciones del planeta). Pero también está el humor que exportan los gringos y ¿nos vamos a quejar ahora? de las comedias, de los comediantes, desde el stand-up, la tele y hasta la gran pantalla. A ellos agradezcámosles las risas: una vez le escuché a Pedro Peirano que el humor mucho tenía de emocional y que dada la distancia necesaria, uno podría llegar a reírse del ataque a las torres gemelas o del golpe de estado del 73. Puede hacer bien distanciarse.

Reír es una sana costumbre  y la risa fácil que provocan Los Simpsons debe hacer tan bien como la risa promovida internacionalmente por Karma Tshiteem, ministro secretario de la Felicidad de la República de Bután. Reírse hace bien y no nos pongamos tan graves como para restringir de qué podemos y de qué no debemos reírnos, eso que lo decida cada uno (por su propio goce, por su propio bien).

“Porque sería una idiotez tomarse la vida de manera seria. Hacen falta los idiotas pa’ que exista la comedia y poder burlarse de ellos y de uno mismo, ser idiota no está mal si lo ves con optimismo”. (Los Idiotas de Calle 13, del álbum Multiviral).