reforma laboralLa esperada reforma laboral fue anunciada por la presidenta Bachelet desde el palacio de La Moneda. En ese marco, las referencias oficiales le llamaron “Agenda Laboral” y contiene distintas iniciativas para la mejora de la situación de los chilenos y chilenas que trabajan.

En la instancia, la mandataria señaló que “hoy estamos marcando un nuevo hito para la construcción del país al que aspiramos y estamos saldando una deuda que teníamos con los trabajadores y trabajadoras de Chile. En una sociedad democrática, el crecimiento y la equidad tienen que ir de la mano para asegurar ministra-blancoun futuro de prosperidad económica, pero también de legitimidad y cohesión social”.

Las principales iniciativas son: la ampliación de la cobertura de la negociación colectiva; el reconocimiento de la titularidad del sindicato en la negociación colectiva en la empresa; derechos a los beneficios negociados por los sindicatos; la ampliación del derecho a información de los sindicatos, con la finalidad de mejorar la calidad de las negociaciones y la relación empresa-sindicatos; simplificación del procedimiento de negociación colectiva reglada; fin al reemplazo en huelga con establecimiento de servicios mínimos y piso de negociación.

La reacciones no se dejaron esperar y desde el mundo empresarial ya ha sido criticada. El presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Andrés Santa Cruz, criticó el proyecto: “Más que una reforma laboral, es una reforma sindical dirigida a los que están organizados, a los que tienen trabajo pero que deja fuera a los que no tienen esa posibilidad”, agregó.

Por su parte, el secretario General Confederación de Sindicatos Bancarios, Luis Mesina, aseguró que le hicieron luis mesinallegar dos misivas a la Ministra Blanco, puesto que “no nos parecía prudente que se estuviera intentando legislar, haciéndole creer a la ciudadanía que aquí habían grandes reformas cuando en realidad lo único que se está haciendo es gatopardismo”.

El dirigente analizó la propuesta y señaló que lo presentado es “peor que lo que hay, me refiero particularmente a los reemplazos en caso de huelga. El Gobierno inventó esta suerte de engendro espurio que es la figura de reemplazo de trabajadores en huelga, pero lo cambia por algo que se llama servicios mínimos, suena más elegante pero es la misma cosa y mucho más grave, porque implica que desde los mismos trabajadores van a tener que reemplazar”.

Desde la Fundación Sol, Gonzalo Durán comenta que una de las principales deudas en los anuncios es la negociación colectiva sectorial. El experto explica que “cuando se señala que se busca ampliar la cobertura de la negociación colectiva, no existe experiencia a nivel mundial que logra hacer esto con negociación colectiva solo a nivel de empresa”. Otro punto al cual el proyecto no se refiere es la eliminación del despido por causal de necesidad de la empresa, que según Mesina, “es un abuso encubierto, que favorece a los empleadores”.

Durán comentó que finalmente esta reforma toca en cierta medida los pilares del plan laboral del año 1979, “pero en ningún caso- asegura- restituye las condiciones originales que tenían los trabajadores en Chile ni tampoco nos pone al nivel de los países avanzados”.

En tanto Claudio Silva, presidente del Sindicato de radio ADN, señaló que “la sensación que queda es que hay una falta de interés real en modificar las condiciones, más allá de que esto sea eventualmente progresivo. No se destruye algo que nos hace mal, entonces al final lo que se hace es progresar en algo que está afectando a la gente en su calidad de vida del día a día”.