Cuba vaLa reciente noticia sobre el giro en las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos  ha sacudido al mundo. Más allá de quienes han estado a favor o no de la Revolución, lo indiscutible ha sido el impacto de este cambio en la política beligerante vivida por más de medio siglo entre ambos países, sus gobiernos y que ha afectado a sus ciudadanos.

Para los cubanos y cubanas dentro y fuera de la isla ha sido simplemente sorprendente y emocionante, muy emocionante. Casi el 80% de nosotros hemos nacido en el período pos triunfo de 1959, es decir, nuestras vidas han estado mediadas en todos sus aspectos por el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por los Estados Unidos a la isla,  las agresiones armadas, la formación de grupos disidentes dentro del país y la política de terrorismo de Estado, como partes de una hostilidad ejercida por más de cinco décadas.

Tantos años de vicisitudes, de marginación por el simple hecho de ser cubanos, nos han hecho crecer, enfrentar las carencias e “inventar”  para salir adelante. Resistir ha sido nuestra única estrategia y nuestra mayor fortaleza. Y ahora junto con  el inesperado cambio, llegan las expectativas y las sospechas, como siempre alrededor de Cuba. Muchos recuerdan el bloqueo interno que vive el país, las fracturas del proyecto socialista que se han venido profundizando en la última década y con las cuales sigue siendo incierto el futuro de Cuba. Otros “sospechan” del diálogo producido entre ambos gobiernos y esperan, como tantas veces antes en la historia, que algún día se conozcan las verdaderas razones de este acercamiento. Es el síndrome de la caperucita, siempre acechada por el lobo.

Sobre el primer punto tendríamos que señalar que ciertamente Cuba –y cuando digo Cuba me refiero a los cubanos y cubanas, pueblo y dirigentes- está nuevamente en un momento crucial, en el parte aguas de un nuevo contexto en política internacional, que por un lado favorecerá sin dudas la vida de cubanos y cubanas,  y su política, pero por otro anuncia un gran reto desde hace décadas anticipado  por varios dentro y fuera de la isla. ¿Qué pasará el día que se acabe el bloqueo?

La reanudación de las relaciones diplomáticas y el inicio del levantamiento de algunas medidas por parte de E.U hacia Cuba no significan el fin del bloqueo aún,  pero sin dudas es un primer paso. ¿Está preparada Cuba para recibir una masa de norteamericanos como turistas,  la marea capitalista y dolarizada? Otros siguen haciéndose estas preguntas, las que, con todo respeto, me causan en parte algo de risa. Quienes tienen estas preocupaciones desconocen que el cine norteamericano también ha invadido el espacio audiovisual cubano como el resto del mundo, que la mayoría de los cubanos además de ser de Industriales, Pinar, las Villas o Santiago[1] también son de los Boston Red Sox, Chicago White Sox o los  N.Y Yankees, que seguimos la música norteamericana y que la mayoría tenemos algún familiar o conocido en Miami. Ello no significa en modo alguno que la condición y  la cultura de “plaza sitiada”   haya desaparecido, más bien lo contrario, vivir con esta paradoja conflictual del enemigo-amigo ha calado nuestra identidad y la política cubana en toda su proyección, nacional e internacional.

Las interrogantes sobre el ¿qué pasará? han acompañado la incertidumbre de quienes nunca pensamos que realmente pasaría. Recuerdo a Rafael Hernández, uno de los más importantes intelectuales cubanos dedicados al estudio de las relaciones y el conflicto Cuba-E.U, quien en un artículo publicado en Foreign Affairs Latinoamérica, se preguntaba por la posibilidad de una política latinoamericana y caribeña por parte de los E.U que incluyera a Cuba , y Hernández sostenía en aquel momento:

“Dudo que el presidente electo Barack Obama —para no hablar del presidente McCain— quisiera realmente encargar tal misión latinoamericana a ningún comité de expertos. Primero, porque hace mucho, al menos desde Nixon (1968-1973), que Estados Unidos dejó de tener algo que se pudiera llamar una política latinoamericana. Segundo, porque Estados Unidos está menos capacitado, tanto en medios como en consenso político interno, para lidiar con los problemas latinoamericanos que en la época de la Guerra Fría.

La última vez que los del Sur tuvimos esas esperanzas fue con el intento por rearticular esa política, durante el corto verano de Carter (1977-1981)”[2]

Como Rafael, fuimos muchos los escépticos respecto a la fructificación de un diálogo intentado en varias ocasiones antes, sobre todo teniendo en cuenta las constantes medidas que reafirman el hostigamiento de E.U contra Cuba, como la multa impuesta por E.U esta misma semana al Banco alemán Commerzbank de mil millones de dólares por realizar operaciones financieras con Cuba, o la reciente cancelación de la cuenta bancaria en una sucursal del Bank of American a una estudiante cubana becaria de  la Universidad de Harvard, por el solo hecho de ser cubana.

Como me dijo una vez Fernando Martínez Heredia, Estados Unidos ha sido –al menos por más de un siglo- nuestro principal enemigo histórico y nuestro principal proveedor de alimentos. La caricatura inexacta de Heredia servía solo como ejercicio didáctico para mostrarle a su alumna el conflicto y la paradoja que significa E.U en nuestra historia como país, y que no podemos interpretar  polarizadamente.

Como me dijo una vez Fernando Martínez Heredia, Estados Unidos ha sido –al menos por más de un siglo- nuestro principal enemigo histórico y nuestro principal proveedor de alimentos. La caricatura inexacta de Heredia servía solo como ejercicio didáctico para mostrarle a su alumna el conflicto y la paradoja que significa E.U en nuestra historia como país, y que no podemos interpretar  polarizadamente.

Esta transición no solo marcará un giro en las relaciones entre ambos países, sino una transición al interior del proceso revolucionario, el cual vive una reforma económica y política desde el gobierno de Raúl Castro. O será quizás al revés? Este giro  habrá tenido lugar también por los procesos de reformas puestos en práctica a partir del 2006? Es necesario que junto a la emoción por lo que este diálogo significa para cubanos y cubanas, pensemos conjuntamente ambos cambios: las reformas del modelo económico y la política social cubana junto con la nueva política de gobierno de E.U hacia la isla y la disposición del gobierno cubano a las negociaciones.

El diputado estadounidense Rodney Alexander declaró  en 2007: “Si se levantaran las estrictas sanciones comerciales (…) el mercado para el arroz estadounidense podría alcanzar las 800.000 toneladas, y la participación de Louisiana llegaría a 480.000 toneladas. Eso representa 14 veces más arroz de lo que Louisiana vende en la actualidad; imagínense el impacto que esto podría tener para nuestro estado”[3]. Este punto nos lleva a abordar las “sospechas” de algunos al recibir la impactante noticia.

Cuba se ha venido abriendo al capital extranjero como parte de la actual reforma, y ello lo han venido aprovechando potencias económicas como China, Brasil y otras economías como la canadiense, la alemana y la española. En este nuevo contexto que implica en sí un gran giro –no necesariamente favorable al tipo de sociedad esperada e incluso la vivida por varias generaciones antes de los noventa-  Estados Unidos ha quedado fuera producto de su propia política. El mundo no solo ha catalogado de injusto y anacrónico el bloqueo, sino que ha recepcionado la “apertura” de Cuba a otros capitales y la está aprovechando.

cinco cubanosLos intereses políticos se fundan en general en intereses económicos, al menos en cierta interpretación de la política. Tal vez Obama y los empresarios norteamericanos, interesados en hacer negocios con Cuba han abierto ojos y oídos a los cantos de sirena que esta viene ofreciendo en su actual reforma: los incentivos promovidos a través de entregar territorios en usufructo para la construcción de campos de golf por 99 años, por ejemplo.

Cuba importa alrededor del 70% del consumo doméstico de sus alimentos[4]. Estados Unidos dentro de condiciones especiales que no ponen fin al bloqueo, sino que flexibiliza en pos de sus intereses comerciales, ha venido desde 2001 convirtiéndose en un proveedor de alimentos para Cuba, con reglas  muy estrictas, llegando a su punto más alto en 2008 (más de un tercio de los alimentos importados provenían de E.U, con un monto de 710 millones). Sin embargo  las ventas hacia Cuba por parte de E.U disminuyeron por más del 50% en el último período . En 2013 descendieron a 348,7 millones debido a las condiciones de pago exigidas por E.U, la escasez de divisas en la isla, como consecuencia también del propio bloqueo y sobre todo por la aparición y consolidación de otros mercados con mejores condiciones financieras como Canadá, Brasil, Rusia, Vietnam y Francia.

¿Cambiará realmente la política de patio trasero de Estados Unidos hacia Cuba? ¿El impacto en la economía que sin dudas generará el restablecimiento de las relaciones comerciales entre ambos países, lo cual aún no ocurre,  generará una sociedad más justa en todos los sentidos, condiciones más dignas para todos y todas? Dicho de otra manera ¿los cambios que urgen a Cuba tendrán que venir de afuera o de adentro? Pienso que sin dudas de ambos lados. La libertad y la autodeterminación siguen siendo conquistas medulares para la revolución cubana, más aún, para la vida de su gente, fuera y dentro de la isla, la gran pregunta es ¿qué tipo de libertad y de autodeterminación están promoviendo estos cambios? ¿Libertad y autodeterminación para quiénes, con quiénes, en qué esferas? Tengo interrogantes, sospechas, como muchos, pero también una felicidad inmensa. La felicidad de ver a cubanos y cubanas en todas partes emocionarse y hermanarse. Gente que  tiene una parte de su historia, de su familia dividida en dos orillas. La gente que ha luchado y ha resistido, dentro y fuera de Cuba -porque no se resiste y lucha solo desde dentro-,  y por ellos, por nosotros, por esta resistencia ha sido también posible el triunfo que ahora será reto. Tal vez por eso el regreso de Gerardo, Ramón y Tony significó y conmovió tanto a la comunidad cubana y la internacional, comprometida con su excarcelación, porque tal vez ellos representan la certeza no solo del “Volverán”, sino que a pesar de todo, Cuba Va!

 

* La autora es Socióloga. Investigadora ICIC Juan Marinello, Cuba. Cursa actualmente el Doctorado en Sociología en la Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile.

[1] Equipos de béisbol cubanos

[2] Rafael Hernández. ¿Tendrá Estados Unidos una política latinoamericana (y caribeña) que incluya a Cuba?. En Revista Foreign Affairs. Año 2008, Vol 8 N4

[3] R. Alexander: «Trip to Cuba Sheds Light on Untapped Market for Louisiana Producers» en

Thoughts from Capitol Hill, 6/6/2007, <www.house.gov/alexander/content/thoughts/060607

cuba.pdf>

[4] Alonso, José Antonio; Vidal, Pavel (2011) “La accidentada senda de la reforma económica en Cuba: balance y perspectivas”. En Alonso, José Antonio et. Al (coord.) Cuba en tiempos de cambios. (Madrid, Ed Complutense)