pescadoresCuando estábamos empezando este año, los sueños de justicia y reconocimiento a los pescadores artesanales se hacían presente, hablo por los más de 80 mil pescadores en Chile. Cuanto ha pasado de ese encantamiento, poco o casi nada. Los pescadores no hablamos de estadísticas, porque no sabemos. Pero en este balance he buscado datos y antecedentes para mejor entendimiento de quienes están al otro lado de la orilla.

Cuando era niño veía a mis padres vivir de la pesca y créanme que fui haciendo de ello mi esperanza de vida, vivíamos de lo que nuestro océano nos regalaba. Esto ha cambiado. Esas pesquerías son destruidas por la ambición de unos pocos, que no vacilan en aplicar la depredadora pesca de arrastre, sin medir consecuencias. Lástima que las promesas que se nos hicieron, ninguna llegó a puerto. Es decir, nadie nos “pescó”.

Compromisos de Presidenta Bachelet

El primero y más significativo del 21 de mayo pasado fue “Revisar la actual Ley de Pesca”, con la idea de revisar esta norma para salvaguardar los intereses del país todo. ¿En qué estado se encuentra? Simplemente cero avance, promesa incumplida.

Nueva institucionalidad para el sector, sustentabilidad o sostenibilidad. Eliminación progresiva de la pesca de arrastre y Extensión de las 5 millas de protección artesanal desde Chiloé hasta el extremo sur. Nada, cero avance por parte de la autoridad central.

Creación del Instituto de Desarrollo de la Pesca Artesanal, está en el Congreso para su estudio. Eso puede demorar mucho tiempo al no contar con el trámite de urgencia.

Pendiente sigue el Fomento al consumo humano; de qué consumo me hablan si estamos depredando las pesquerías y en el corto tiempo no tendremos qué comer del mar. La última es la famosa Plataforma Social para pescadores artesanales, la que también está sin avance.

El único compromiso cumplido es el de duplicar los recursos del Fondo de Fomento para la Pesca Artesanal, que en medio de los grandes temas poco significa.

La estadística es dramática, de las ocho promesas de la Presidenta, seis están sin avance, una en el Congreso y una sola cumplida.

¿Cómo partió la tragedia de los artesanales?

Cuando se concretó la anunciada nueva Ley de Pesca, la que nosotros bautizamos como Ley Longueira se comenzaron a observar inmediatamente los efectos en las regiones.

En la zona norte, manda la empresa Corpesca. Todos conocen esta realidad, la del MONOPOLIO y sin duda que será evidente que el dueño de la pesquería pondrá el precio que se le ocurra, y solo perderán los pescadores artesanales.

En Coquimbo, el término de las perforaciones (industriales autorizados a pescar dentro de las cinco millas) y de la pesca de arrastre, este año tuvieron un fuerte revés. El Consejo Zonal de Pesca de la III y IV Regiones autorizó perforaciones por 4 años para barcos cerqueros y 5 para embarcaciones de arrastre (en dicha votación no hubo representatividad del sector artesanal de la Región de Coquimbo).

En Maule la crisis por la sobreexplotación del recurso merluza común, ha marcado al sector. Esto considerando que en el territorio existen 3 mil pescadores que lo capturan, versus dos barcos de arrastre de la industria. Dada la crisis, la autoridad decretó vedas en la zona. Lo contradictorio es que a pesar de que la merluza se considera sobreexplotada, el subsecretario Súnico aumentó la cuota para el 2015, cuando se debería redistribuir la cuota a favor de los artesanales.

En Biobío, zona movilizada durante los últimos años, a la crisis por la falta de recursos como sardina y anchoveta, paliada por bonos, se debe sumar el conflicto con Endesa por Bocamina II y la fuerte presión de la gran industria presente en la región.

En la Araucanía, la denuncia contra el Gobierno, porque a pesar que la reineta es un recurso 100% artesanal, en la práctica la industria pescó sin restricción aduciendo que era fauna acompañante de lo que ellos capturan con arrastre.

Nada se hace desde el poder central, se siguen protegiendo los intereses de los industriales del mar, que no son más que siete. Luchamos día tras día, con los barcos de la industria que no superan los 138 en todo el litoral. Esa cifra que aparentemente es pequeña, logra capturar en un breve tiempo lo suficiente para producir y exportar con grandes utilidades la apetecida harina de pescado.

Nosotros logramos sacar del mar muy pequeñas cantidades en 8.779 lanchas de menos de 18 metros de eslora. Muchas de ellas sin operación por falta de pesca, porque este año las pesquerías han pasado de dos a nueve en estado de colapso.

No hemos logrado ningún avance con el ministro Céspedes y menos con el subsecretario Súnico. Anhelamos que sea la propia presidenta Bachelet que ordene a sus colaboradores que atiendan la grave crisis de la pesca artesanal de Chile.

No queremos más anestesia para los grandes temas, no queremos más reglamentos para favorecer a unos pocos ni excusas para no cumplir promesas.