quino-mafaldaEntre otras valías, si de algo es útil la exposición Mafalda por Quino inaugurada en el GAM, en medio de Santiago a Mil, es para contextualizar mejor a la entrañable niña cabezona en el conjunto de la obra de creador argentino-español. Porque, apuesto, casi se nos olvida que hace 40 años ya dejó de dibujarla. Pero hay algo que persiste desafiante en el resto de su trabajo, que es una rebeldía radical con los distintos tipos de hipocresía que suelen constituir el mundo de los adultos. Lo contrario de todo ello se resume en Quino en una palabra: libertad. Quizá por eso así se llama el más pequeño de los personajes de Mafalda, cuya otra característica es ser la más radical del grupo. Está, por así decirlo, a la izquierda de la protagonista. El propio dibujante lo confesó: “Lo que pasa es que Libertad ofrecía muchas más posibilidades. A Mafalda la dibujé desde que empezó hasta que terminó la tira, durante 10 años. En cambio, a Libertad la dibujé al final de la tira y, claro, con ese personaje me siento mejor”.

En la inauguración y en los días siguientes de esta exposición realizada por el Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires suele verse entre el público a grandes y chicos. Aunque si se toma distancia de la escena, pareciera que son los niños los que acompañan a los mayores, quizás porque éstos tienen más perspectiva para apreciar la importancia del gesto del niño riéndose del traje del emperador. En el caso de esta exposición, algunos de los blancos de Quino son la Policía, el sistema de prohibiciones que organiza el espacio público cotidiano, la clase política, el silencio del poder ante la debacle ecológica y el modo en que los adultos mayores se auto-engañan frente a la inminencia de la muerte.

Al respecto, el dibujante plantea sobre Mafalda que “yo no la dibujé pensando en los chicos. Es más, en el diario El Mundo salía en la página editorial, no en las historietas. Creo que tiene que ver con el grado de información que tienen los chicos. Cuando yo era chico, no tenía idea quién era el Papa, ni el jefe de las Naciones Unidas. Hoy los chicos lo saben. Aunque no quieran aprenderlo, lo saben por Internet, por la televisión, los diarios y por todos los sitios donde reciben información. Tienen un grado de información de un adulto”.

No solo ha impactado a través del dibujo, puesto que también Mafalda ha sido la autora de frases como “Basta”, “Paren el mundo, que me quiero bajar”, “Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante” o “¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?”.

Volviendo a la exposición, resulta logrado el nombre: Quino por Mafalda. Es decir, el autor visibilizado a través de su celebérrimo personaje. Joaquín Salvador Lavado, cuyo nombre artístico ha sido el diminutivo de su nombre, ha retratado de modo magistral las problemáticas más profundas de la sociedad a través de mínimos gestos cotidianos. Pero no solo ha impactado a través del dibujo, puesto que también Mafalda ha sido la autora de frases como “Basta”, “Paren el mundo, que me quiero bajar”, “Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante” o “¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?”.

Quino, que nació en Mendoza en 1932 en el seno de una familia de inmigrantes andaluces, ha recibido múltiples reconocimientos a lo largo de su carrera, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias. Su obra, como se expresa en la exposición del GAM, es capaz de representar los valores más altos de la humanidad o las críticas más ácidas, pero sin alarde. Con la simpleza de los niños que forman parte del mundo de Mafalda.

Un detalle: a la entrada del GAM hay una versión inflable gigante del personaje. Usted que la ha seguido por tanto tiempo, no debe perderse una foto (o una selfie) en el lugar.

La exposición Quino por Mafalda se exhibirá en la Sala de Artes Visuales del Centro GAM desde el sábado 3 de enero hasta el domingo 1 de febrero de 2015. La entrada es liberada.

 

Directora General del Proyecto: Gabriela Ricardes

Curaduría: Julieta Colombo

Coordinación General: Gabriela Urtiaga y Mariano Soto

Equipo de producción: Belén Bauzá, Guido Ignatti y Agustina de Ganay

Diseño: Gonzalo Muñiz