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Miércoles 7 de enero de 2015.- La opinión pública está asistiendo desde hace semanas a los ataques públicos que realiza el fanático religioso Javier Soto, conocido como “pastor Soto”, en contra de todos quienes luchan y gestionan el reconocimiento de plenos derechos ciudadanos a la comunidad homosexual de Chile. Esta persecución se arrastra desde hace dos años, cuando se tramitó la Ley Anti discriminación tras la muerte de Daniel Zamudio.

Consideramos inaceptable y altamente peligroso para nuestra convivencia democrática que en Chile se tolere el violentismo religioso, el acoso, las agresiones, las calumnias, la persecución y ofensas reiteradas a hombres y mujeres cuya acción social y política está contribuyendo significativamente a que tengamos un país más justo, orgulloso de su diversidad en todos los ámbitos y menos discriminatorio.

Acciones como las del Sr. Soto promueven espirales de violencia, de la cual nuestra sociedad ya ha sido testigo en reiteradas ocasiones, por lo que exigimos a las autoridades que tomen medidas tendientes a asegurar la seguridad física de Rolando Jiménez y a detener las acciones de Javier Soto y sus seguidores.

Expresamos nuestra solidaridad y apoyo a Rolando Jiménez, miembro del Directorio de la Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales, ACCIÓN, y a todos quienes están siendo víctimas de las agresiones de Javier Soto y de otros miembros de su comunidad. Confiamos en que la sociedad chilena y sus autoridades tomen parte activa en la defensa de los derechos de las personas, independientemente de su condición sexual, social, étnica y de género.

Directorio de la Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales, ACCIÓN