ana mariaLa Ley de Autocultivo está a poco tiempo de ser votada por la Cámara de Diputados y Senadores. Durante estos días, se afinan los últimos detalles de la propuesta que fusiona los proyectos presentados por Amplitud y el diputado Alberto Robles. La iniciativa, muy esperada por los activistas y usuarios del cannabis, podría transformar la línea prohibicionista que los diversos gobiernos han potenciado.

En entrevista con ElDesconcierto.cl, la directora de Fundación Daya, Ana María Gazmuri, comenta sus expectativas sobre la nueva ley y la importancia del rol de la sociedad civil en el avance en la discusión que pronto irrumpirá en el Parlamento.

Por estos días finaliza el trabajo de construcción de la Ley de Autocultivo. De cara a su próxima discusión entre diputados y senadores, ¿cuáles son las expectativas tras el proyecto de ley?

Esperamos, obviamente, que lo que salga de aquí sea algo que represente el anhelo ciudadano. Esperamos que tengamos un buen cambio de esta ley -20.000- que tanto prejuicio social ha provocado, que tanto daño ha causado y que se traduzca realmente en un respeto a las libertades, en un respeto hacia los usuarios, ya sea recreativos, medicinales o sacramentales y que realmente no se transforme en una herramienta más sofisticada que finalmente termine criminalizando más a los usuarios.  Es muy importante velar por todos esos aspectos.

Pensamos que la ley está bien encaminada. Hay indicaciones que ya tendremos que ver, tú sabes que se juegan ahí en el momento.

Pensamos que la ley está bien encaminada. Hay indicaciones que ya tendremos que ver, tú sabes que se juegan ahí en el momento. El foco está en salvaguardar el derecho que tienen las personas a usar esta planta e incorporarla a sus vidas para su propio beneficio y, de alguna forma, que lo que se penalice y persiga sea el tráfico. Y eso implica varias cosas.

Algunas de las indicaciones importantes tienen que ver con que, a pesar de que el proyecto de ley ya tiene aprobado el artículo que permite la tenencia por cultivo y consumo de especies de cannabis, también en ese acto tiene que volver lícito el proceso de extracción, elaboración y proceso de la cannabis. Es muy importante porque no nos olvidemos que los usuarios de la cannabis están trabajando principalmente con derivados de la planta y es importante que eso quede regulado, el derecho a generar estos productos también. Ya sea de manera artesanal, aunque también tenemos que poner foco en cómo eso se va a ir regulando para llegar a una posibilidad de acceso real a toda la gente.

marihuana_chile_7¿Existe un piso mínimo? ¿Hay algún punto fundamental para el proyecto que no se pueda dejar de largo? Para muchas personas, esta ley  se quedaría coja si no permite, por ejemplo, el autocultivo en el caso recreacional.

Aquí hay varias cosas que aclarar. Yo creo que parte del espíritu de este proyecto de ley es entender el autocultivo para todos. Que eso se resguarde es fundamental, ese es un piso intransable. Es fundamental que sea así, porque si solo legislas el autocultivo para uso medicinal, estás dejando todo ese campo abierto al narcotráfico y la idea es terminar con todas las externalidades negativas, como todo el daño social que esto genera en nuestro país. Tenemos que ver la manera para regular todos los accesos para efectivamente quitarle esa gran mano al narcotráfico y si no generamos vía suficiente para poder ejercer lo que es un día es un derecho.

No nos olvidemos que hoy el consumo es lícito, eso es importante decirlo. Si no dejamos estas cosas claras podemos terminar con una ley peor.

No nos olvidemos que hoy el consumo es lícito, eso es importante decirlo. Si no dejamos estas cosas claras podemos terminar con una ley peor. Hoy en día el consumo es lícito y también el cultivo para uso personal y próximo en el tiempo. Se está trabajando para una regulación efectiva. Es decir, que a pesar de que el consumo es lícito hoy día, en la práctica, tanto policías como fiscales no lo consideran así. Entonces eso tiene que quedar claramente establecido.

Hay ciertas cosas por definir, como las cantidades. A nosotros como organización nos parece que eso sí tiene que ser regulado, nosotros pensamos que hay que ser más realistas. Parte de la regulación pasa por definir hasta dónde se considera para uso personal y cuándo comenzamos a considerarlo microtráfico. Yo pienso que uno de los nudos importantes a resolver es qué otras vías de acceso a la planta se tienen, además del autocultivo personal. Las agrupaciones de cultivadores o ir avanzando en la dirección de regular formas de acceso a usuarios medicinales, más que autocultivo que muchos pacientes no están en condiciones de concretar.

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¿Qué te parecen las discusiones que se han dado hasta ahora en el Congreso? Varios activistas han tenido que ir a informar a parlamentarios totalmente desinformados. ¿Crees que está la disposición y voluntad política como para que esta ley sea realmente transformadora?

Yo creo que sí y celebro la fusión de ambos proyectos. Uno es de Amplitud y otro del diputado Robles. Lo interesante de esto es ver que hay un marco político bastante amplio en estas dos iniciativas que se convirtieron en una sola. Tenemos una madurez social, que si los parlamentarios son capaces de recogerla, tendríamos que estar en un escenario favorable. Aquí, a lo que se apela es a la sensatez, al sentido común, y por otro lado también a la empatía y a la compasión. Hoy hay miles de personas sufriendo y que podrían aliviarse con el uso de esta planta medicinal. Aunque estamos por una regulación para todos los usos, no podemos olvidar que lo urgente es ir en ayuda y poder despejar el camino para todos los usuarios medicinales. Por lo tanto, lo que salga de esa ley debe considerar todas esas posibilidades para los usuarios, pero particularmente las comodidades para el usuario medicinal.

Lo que sí nos parece preocupante es que el Ejecutivo no esté dispuesto a patrocinar esta iniciativa. La actitud del gobierno en este tema no ha sido lo que esperábamos.

Yo pienso que las sensibilidades están en este momento, aunque todavía falta esperar a ver qué pasa en la Cámara de Diputados y después en el Senado. Lo que sí nos parece preocupante es que el Ejecutivo no esté dispuesto a patrocinar esta iniciativa. La actitud del gobierno en este tema no ha sido lo que esperábamos, queríamos una actitud más resolutiva, más resuelta, más decidida, con respecto a solucionar este grave problema de salud pública que ha generado la actual política de drogas.

En ese sentido, nosotros como organización participamos varios meses en la mesa de salud del Senda, cuyos resultados y conclusiones quedaron plasmadas hace mucho meses atrás y todavía no salen a la luz pública. Se suponía que a partir de eso tomarían una postura y eso todavía no ha pasado. Hay que darle un tirón de orejas al gobierno por la forma en que se ha dejado coartar por los grupos más conservadores.

Hay instituciones que se han pronunciado, como el SAG, a favor de iniciativas como la de autocultivo que se está realizando hoy en La Florida. ¿Cómo avanza ese proyecto?

cannabis-la-floridaNosotros somos los titulares de ese proyecto, la Fundación Daya. Nos ha ido muy bien, el estándar que están alcanzando las plantas es excelente. Totalmente al nivel de cultivo medicinales internacionales y estamos muy contentos por eso. Estamos trabajando ahora con el ISP para informarnos de los pasos necesarios para la extracción, porque tendrá que ser realizada con un laboratorio. Y para empezar a implementar estudios clínicos. Está  avanzando muy bien y ahí sí que hay que decir que las autoridades competentes, el ISP en este caso, han tenido una actitud absolutamente colaborativa. Probablemente, en un año más, ya vamos a estar en condiciones de tener la medicina disponible para el público, no solo para la gente de La Florida. Estamos muy contentos. En Los Ángeles se aprobó un proyecto que es bastante distinto al nuestro, más en el sentido de comercialización, pero nos alegra muchísimo. Ojalá estas iniciativas se vayan multiplicando para que el efecto benéfico vaya aumentando y sean más los ciudadanos que se puedan beneficiar. Sentimos que tiene que haber campo para todas las iniciativas.

¿Cómo evalúas este salto tan rápido que se ha dado en la despenalización del autocultivo? Chile es un país que ha sido bastante represivo en sus políticas respecto a la cannabis, pero con el trabajo de la organización civil se ha avanzado mucho.

Son precisamente las organizaciones y la ciudadanía quienes han llevado adelante el tema con toda la fuerza. Particularmente, cuando irrumpe el tema medicinal. Toma más fuerza todo esto y el tener que informar a la ciudadanía. Sentimos que la visión con que se ha trabajado este tema, la complejidad y la profundidad que se le ha dado ha sido enriquecedora. Si lo comparamos con procesos de otros países, en Chile ha tenido mayor riqueza en su contenido y discusión y eso hace que no estén observando con atención. En el tema medicinal nos transformamos en líderes de la región. El mundo político y científico van respondiendo y actualizándose detrás de este avanzar de los ciudadanos, porque esa es la verdad. Detrás de esto estamos muchas organizaciones ciudadanas: Fundación Daya, Mamá Cultiva, Triagrama, Movimental, No más presos por plantar… eso tiene una potencia inmensa y un valor tremendo.