Luego de que durante la semana circularan versiones de que el Gobierno dejaría caer políticamente la reforma al sistema de pensiones, el subsecretario de Previsión Social, Marcos Barraza, ha salido a defender al Ejecutivo, al afirmar que hay que dejar trabajar a la comisión asesora, llamada Comisión Bravo, luego de lo cual la presidenta Bachelet hará sus propuestas al país.

No existen, sin embargo, plazos para que tales proposiciones se concreten. Originalmente debían entregarse en enero, pero la comisión solicitó prórroga hasta el segundo semestre, lo cual preocupa especialmente a los chilenos y chilenas que están por pensionarse. El problema no se resuelve con la propuesta de crear una AFP estatal, puesto que, según ha reconocido Barraza, “por de pronto” no aumentaría las pensiones de los chilenos.

Al respecto la Fundación Sol ha planteado en la misma comisión que no existe manera de reformar este sistema debido a que está “socialmente quebrado”, por lo que ha planteado la necesidad de volver al sistema de reparto.

Según ha planteado la organización, el 90,7% de los jubilados reciben pensiones de las AFP menores a $146.000, lo cual condena estructuralmente a los adultos mayores a la precariedad económica. Además, en base a datos del Ministerio de Desarrollo Social y la Superintencia de Pensiones, 400.000 jubilados en Chile reciben una pensión básica solidaria de $86.000, lo cual quiere decir que oficialmente no son pobres, porque la línea pobreza está en los $83.000.

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Frente a esta situación, y respecto a los sistemas de reparto, la Fundación Sol ha invocado una cita del economista Thomas Picketty, quien estuvo recientemente en nuestro país: “la primera justificación de los sistemas de Jubilación de reparto es que son los más capaces de garantizar el monto de las pensiones de manera confiable y previsible”.

En Chile, ser adulto mayor es sinónimo de ser pobre. Por eso, el economista Marco Kremerman ha planteado la necesidad de que “se consideren todas las posibilidades y no exclusivamente las que mantienen o profundizan el sistema de AFP impuesto en dictadura”. Por ello, proponen Por ello proponen un sistema que se financia colectivamente, bajo el principio de la solidaridad intergeneracional, en donde las cotizaciones de los trabajadores activos pagan las pensiones de los jubilados. “Se realizó un análisis de la sostenibilidad financiera de mediano y largo plazo de un sistema de reparto, abarcando entre el año 2015 y 2065”, sostuvo la Fundación SOL.

Se propone partir con una tasa de cotización del 15% (hoy es un 13%) al año 2015, la que irá aumentado hasta llegar a 20% en 2025.Además, se incorporará la cotización del empleador (hoy Chile es el único país de la OCDE en que el empleador no aporta para la futura jubilación) con el objetivo de cumplir con el Convenio 102 de la OIT, en donde en términos generales el trabajador solo aportará el 50% de la cotización total. Además se presentaron algunas simulaciones, donde se muestra que el sistema también sería sustentable hasta el 2065 partiendo con la tasa de cotización actual del 13%.