CFK“AMIA. Otra vez: tragedia, confusión, mentira e interrogantes” se titula la entrada que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), hizo a las 20:34 de ayer lunes 19 de enero. Antes que una conferencia de prensa o entrevista a medio de comunicación alguno, la mandataria eligió su cuenta personal en Facebook para dar a conocer sus primeras impresiones sobre la noticia que sacude a la política transandina desde la madrugada de ayer: la sospechosa muerte del fiscal Alberto Nisman.

Nisman encabezaba hace 10 años la investigación del más grave atentado de la historia de Argentina, el ataque contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994, en el que murieron 85 personas. El fiscal fue encontrado muerto en el baño de su departamento en Puerto Madero, Buenos Aires, con una herida de bala en su cabeza y la puerta del apartamento cerrada por dentro.

De inmediato las sospechas se dirigieron al gobierno argentino y sus aparatos de seguridad, porque hoy martes 20 de enero el fiscal Nisman tenía agendado exponer ante el Congreso Nacional la conclusión a la que había llegado con sus indagaciones: que el Gobierno argentino había encubierto las responsabilidades del gobierno de Irán en el atentado a la AMIA a cambio de un acuerdo por petróleo. Su denuncia, según afirmó a diversos medios, estaba respaldada en escuchas telefónicas que involucraban a altos cargos del Ejecutivo de CFK.

La presidenta argentina acusa una relación entre la muerte de Nisman y el inicio del juicio oral por la causa de encubrimiento abierta en 2000.

La presidenta Fernández comienza su declaración en la red social respaldando la tesis del suicidio de Nisman, asegurando que provoca “primero: estupor, y después: interrogantes”. Luego afirma que el caso la retrotrae a un hecho acontecido en noviembre de 1980, en el que ella misma se vio involucrada en un amago de atentado que sufrió su estudio jurídico durante la dictadura militar: “Me veo todavía, después de tanto tiempo, prestando declaración ante el oficial instructor de la Policía y recolectando firmas de repudio para una solicitada por el atentado”.

A continuación, Fernández relata su vinculación con la investigación del caso de la AMIA como senadora y luego como diputada integrante de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los atentados a la Embajada de Israel de Argentina y la AMIA. Aseguraba haber sentido que estaba “en un teatro de operaciones de la política nacional e internacional en el que a pocos le importaban las víctimas y mucho menos la verdad”, y recuerda la causa de encubrimiento que desde 2000 pesa sobre 13 personas, entre fiscales, agentes de inteligencia y funcionarios del ex presidente Menem, incluyendo al propio ex mandatario.

Es entonces cuando la presidenta argentina acusa una relación entre la muerte de Nisman y el inicio del juicio oral por la causa de encubrimiento abierta en 2000. “Curiosa y sugestivamente -señala CFK-, cuando está a punto de iniciarse el juicio oral y público por encubrimiento, largamente demandado por la sociedad en general y los familiares en especial, surge el intento de convertir al Gobierno que más ha hecho por el esclarecimiento del atentado (…) en encubridores por tratar de que se le pueda tomar declaración a los imputados iraníes mediante un Tratado Internacional aprobado por ley del Congreso”.

“Me parece que es demasiado”, continúa Fernández, y advierte que “se intenta hacer con el juicio de encubrimiento lo que se hizo con el juicio principal 21 años atrás: desviar, mentir, tapar, confundir”. En este punto, la presidenta argentina apunta contra el fallecido fiscal Nisman, cuestionando la legitimidad de su investigación y relacionando su denuncia con los atentados en Francia.

“Se intenta hacer con el juicio de encubrimiento lo que se hizo con el juicio principal 21 años atrás: desviar, mentir, tapar, confundir”, aseguró CFK.

Dice textualmente:

¿Quién fue el que ordenó volver al país al fiscal Nisman el día 12 de enero, dejando inclusive a su pequeña hija sola en el aeropuerto de Barajas, interrumpiendo vacaciones familiares y licencia en el trabajo que habían comenzado el 1º de enero y debían finalizar más allá del 20?

¿Quién puede creer que alguien que tenía tan grave denuncia institucional contra la Presidenta, su Canciller, que profesa la fe judía, o contra el secretario general de una organización juvenil que cuando ocurrió el atentado estaba en 5º año del secundario, se fue de vacaciones y de repente las interrumpe y en plena feria judicial, sin avisarle al juez de la causa, presenta una denuncia de 350 fojas que evidentemente debía tener preparadas con anterioridad?

¿O será que alguien se las dio cuando volvió? Que por una de esas raras casualidades es al día siguiente de la marcha en Francia por los actos terroristas en París.

El posteo en Facebook de CFK termina acusando al periódico Clarín de estar involucrado en el intento por el enlodar a su gobierno y sugiriendo que la propia fiscalía estaría inmiscuida en la muerte de Nisman: “interrogantes que el Poder Judicial DEBE investigar, como también el hecho de que sea un empleado de la fiscalía el que le suministra el día sábado el arma calibre 22 que le provoca la muerte. ¿Para defensa? ¿Un arma calibre 22? Cuando el fiscal vivía en la Torre Le Parc de Puerto Madero, con sistemas de vigilancia inteligentes, con códigos de ingreso, monitoreo de cámaras y custodia constante de Prefectura, y contaba además con custodia propia de 10 agentes de la Policía Federal”.

Finalmente, la presidenta Fernández lanza: “no se debe permitir que una vez más se intente hacer con el juicio de encubrimiento lo que ya se hizo con la causa principal. Porque se descubrirá a los autores del atentado cuando se sepa quiénes los encubrieron. En Argentina todavía debemos remarcar lo más obvio y simple”.

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