roberto-poblete-dip

Hoy la Cámara de Diputados dejó listo para ser despachado el proyecto de ley que puso fin al sistema binominal, una de las reformas más celebradas por el oficialismo en el actual mandato.

ElDesoncierto.cl habló con uno de los diputados que puso su voto para decir no más al sistema electoral que dejó la dictadura, y que costó 25 años eliminar.

Roberto Poblete, diputado por el distrito 47 (Alto Biobío, Antuco, Laja, Los Angeles, Mulchén, Nacimiento, Negrete, Quilaco, Quilleco, San Rosendo, Santa Bárbara y Tucapel), fue uno de ellos. Pero no uno cualquiera. Fue uno de los diez doblajes que obtuvo la Nueva Mayoría en las pasadas elecciones parlamentarias. Aunque se presentó como independiente, el pacto con la actual coalición de gobierno le permitió llegar hasta la Cámara baja para, paradojalmente, poner fin al sistema electoral que le permitió ser diputado.

 

Usted resultó electo gracias al sistema binominal, y para algunos resultaba llamativo que su campaña estaba ideada para ganar uno de los cupos que permitiera acabar con este sistema.

Efectivamente, ese fue uno de los puntos de mi campaña, como un compromiso de los que hicimos con la ciudadanía, y que era luchar hasta las últimas consecuencias para terminar por el binominal. Paradojalmente fui electo gracias a que se produjo el doblaje con la increíble votación que obtuvo el diputado José Pérez, y la votación escasa que obtuvimos nosotros, pero que nos permitió doblar. Lo cual fue muy bueno para este propósito porque no me cambia en nada la opinión que siempre he tenido del binominal, porque creo que le ha hecho pésimo a la democracia chilena al establecer un falso equilibrio de dos fuerzas que no tienen tal equilibrio. De alguna manera, era la elección de uno y de otro, porque no había posibilidades de que las minorías fueran representadas. Entonces, este sistema era un poco odioso, y ha sido una de las tantas causas que han ido alejando a la gente y al pueblo de su relación con la política, que se refleja en una escasísima votación que tuvimos en la última elección.

¿Es suficiente para el sistema político esta reforma, o se requieren de otras?

No, no, no, no. Esta reforma del binominal tiene que venir acompañada de una magnífica ley de transparencia, de gastos limitados en campañas. Lo que necesitamos es tener a nuestra mejor gente en el parlamento, no la que tenga  más recursos o dinero. Necesitamos que nuestros jóvenes se interesen, que las personas que son dirigentes y tienen buenas ideas también puedan estar en los lugares de representación adecuados. Para eso, ser requiere emparejar la cancha. Cuando hay un grupo de personas que consiguen los medios y fondos para una campaña que supera por mucho a la de los otros candidatos, la democracia está sufriendo un daño irreparable, uno muy complicado de revertir. Entonces, debemos hacer lo imposible en esta nueva etapa por conseguir una ley de transparencia a todo evento, que diga de dónde salió el dinero, quién lo recibió, quién lo entregó, etc. Eso es fundamental. Con sólo eliminar el binominal no basta.

Creo que la democracia como sistema no es perfecta, pero es perfectible. Y en eso tenemos que trabajar todos. No olvidemos que todas las decisiones son políticas. Hay un hermoso poema de Bertolt Brecht que habla de eso, que el precio del pan, el precio de los porotos, el precio de los remedios, son decisiones políticas al final del día. Por lo tanto, nadie queda ajeno del alcance que tiene la actividad política. Por lo tanto, tenemos la obligación de dotarnos de un muy buen sistema para que los políticos que se elijan sean los mejores, los que tengan más capacidad de seducir, y no con las lucas que puedan conseguir, sino por las ideas que deben primar.

Roberto Poblete¿Lo deja satisfecho el método electoral escogido para reemplazar al binominal? Recordemos que se trata del método D’Hondt, que establece una formula proporcional, y no es directamente representativo. Es decir, no necesariamente gana el candidato con más votos.

Es un poco engorroso, pero nosotros ya estamos  aplicando ese sistema con la elección de nuestros concejales. Se va a dar un poco lo mismo. Yo no termino de estar del todo contento, pero me parece muchísimo mejor que lo que teníamos. A pesar de que estoy en la bancada del Partido Socialista, yo soy independiente. Sin embargo, siempre he dicho que he militado en un partido que es el del anticentralismo, que lucha por establecer que cada región tenga voz propia. Y para eso, con este sistema, me parece que se va a dar mejor para que aparezcan candidaturas que sean propias de cada región. La gente sabrá cómo darse la mejor estructura para que aparezcan sus mejores candidatos, que representen a su propia voz. Creo que este sistema ayuda a eso, va en esa dirección. Puede que no sea perfecto todavía, es perfectible. Pero en todo caso, cualquier avance en relación a eliminar el binominal como posibilidad, me parece mucho mejor.

También está instalada la pregunta por el tema más macro, de qué va a pasar con las coaliciones. ¿Qué espera usted que ocurra con la actual configuración que hemos visto durante los últimos 25 años, de un bloque de derecha y otro de centro izquierda?

Creo que hoy día estamos en posición de asegurar muy pocas cosas, pero lo que sí va a ser importante es que hoy día ya no hay cupos ganados de antemano. Las personas que dicen que esto fue hecho como un traje a la medida, aparte de ser majaderos con repetir una frase hecha y que no tiene asidero, (omiten que) este sistema estimula la competencia, la participación de las minorías y asegura solventar una de las falencias más graves que teníamos que era la participación de la mujer. Esto es fundamental. No tenemos ninguna razón para privarnos de la opinión política de la mujer. Por lo tanto, creo que vamos en la dirección indicada y, a pesar de que no me gusta hacer política ficción, yo espero que aumente la competencia y las posibilidades de las personas que antes no tenían ninguna posibilidad, que aparezcan las minorías y los partidos locales, los que realmente representan al territorio, aparezcan con mucha fuerza. Y que sea finalmente la gente de esos territorios la que envíe a sus representantes al Congreso.