Ilka OlivaEn una clásica demostración de dictadura militar el gobierno de Guatemala reprime la libre emisión del pensamiento, la ley mordaza ha pasado del  papel  a la acción  y ya han sido varios los periodistas censurados, amenazados y agredidos físicamente, como aviso que de  seguir exponiendo la realidad de un gobierno de delincuentes y genocidas, las consecuencias serán mayores.  Así comienza el año  para quienes ejercen el periodismo responsable en el país, a punta de pijazos.

¿Qué pretende este gobierno de genocidas? ¿Regresar a los tiempos de la oscuridad militar y desaparecer periodistas? ¿Tanto teme al periodismo consecuente que tiene que recurrir a la intimidación, censura y agresión física para silenciarlos? ¿Qué sucederá si estos “estorbos” no le dejan el campo libre?

No, no son  Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba, Chile, -de Bachelet- Uruguay y Brasil  los países que están en crisis.  Son  los países en  los que Estados Unidos ha puesto sus bases militares y ha formado ya colonias y  ha  dedo a designado a  títeres genocidas y oligarcas al mando de los países. Centroamérica se hunde cada día más.  Ya somos finados.

Guatemala regresa al tiempo de la dictadura militar,  la vieja escuela, el mismo procedimiento con diferentes recursos: en lugar de panel blanca hoy en día son motocicletas sin placas. Se disfraza la violencia gubernamental con la violencia común. Y eso que Guatemala está supuestamente en tiempos de paz. Pues para quienes creen que Guatemala está “de colores” pues sí, tienen razón, las cosas se están poniendo color de hormiga.

¿Qué sigue después de la intimación verbal y agresión física? ¿Desapariciones forzadas, fosas clandestinas? ¿Es eso lo que le espera a los periodistas que no se cuadren ante el gobierno militar? ¿Quiénes no reciban sobornos, quienes no cambien la dignidad por una cuenta bancaria y ascenso? ¿Quién prefiera omitir para no evidenciar?

El ataque constante a los periodistas independientes de medios de comunicación comunitarios. En Santa Eulalia, Huehuetenango censuraron la radio comunitaria Snuq Jolom Konob´ por órdenes del alcalde municipal. Para que no se evidencie la ley mordaza  utilizan a un grupo de comunitarios afines al partido político del alcalde, así no puede haber denuncia directa y éste puede defenderse diciendo que es el mismo pueblo el que rechaza la radio. Fueron heridas dos personas del equipo de la radio, María Victoria Pedro y David Diego.

No se puede olvidar lo acontecido en meses pasados con el periodista Pavel Vega y el fotógrafo Álex Cruz, a quienes se les negó el acceso a una conferencia de prensa de la Vicepresidenta de la República Roxana Baldetti, y que también fueron agredidos verbal y físicamente por personal de seguridad de la vicepresidenta.

“En Guatemala es un “sálvese quien pueda”  los únicos periodistas intocables son aquellos que están a la orden del gobierno y su grupos delictivos,  a la oligarquía pestilente”

Que no quede en el olvido la detención arbitraria de la periodista Norma Sencir  en septiembre de 2014, cuando cubría una manifestación de comunitarios que se oponía a la Ley Monsanto,  y fueron embestidos por una turba de policías antimotines, los policías la detuvieron y la acusaron de incitación al desorden público. Es que en Guatemala tal parece que  tener una cámara,  un micrófono o lápiz y papel  son sinónimo de terrorismo  y de poseer armas nucleares.

El ataque que vivió el periodista Oswaldo Ical Jom, en  agosto de 2014. Cuando investigaba la desaparición de una joven en San Miguel Uspantán, Quiché. Fue secuestrado y golpeado por criminales que utilizan la etiqueta de líderes comunitarios para llevar a cabo todo tipo de fechorías en  la clandestinidad.

La reciente agresión física que sufrió la periodista Susana Morazán, al ser interceptada por motoristas que la obligaron a bajar la velocidad de su automóvil, y junto  a un puñetazo en el rostro le dieron el mensaje: “dejá de estar hablando mal de Gobierno.” Susana es presentadora en TV Azteca Guatemala.

En Guatemala es un “sálvese quien pueda”  los únicos periodistas intocables son aquellos que están a la orden del gobierno y su grupos delictivos,  a la oligarquía pestilente, los que tergiversan la noticia para crear caos, los ponzoñosos,  que cambian la  ética –porque moral no tienen- por una cuenta bancaria, una casa de campo, una vacaciones al otro lado del mundo y la poltrona  que piensan que les será eterna, pobres inocentes, cuando ya no sean útiles y su función de marionetas caduque, no solo les darán una patada en el culo sino también una su pócima de tamarón.

Hay que estar atento  porque si a estos delincuentes de gobierno y oligarquía se les dejan las puertas abiertas, agarran aviada y barren con todo.  La libertan de expresión es un derecho humano. Artículo 19. De la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Este gobierno no solo  vende nuestra tierra a empresas extranjeras,  arremete contra líderes comunitarios, manifestaciones pacíficas y defensores de Derechos Humanos,  sino que también tiene al país en una verdadera crisis,  y encima   nos dice que los feminicidios, las violaciones sexuales a las niñas, los matrimonios infantiles  forzados,  la violencia común e institucionalizada son re bonitos y  además nos la pinta de colores “primarios.”  Lo más jodido es que la masa se lo cree y de ribete  la baila a ritmo de “caballito de palo.” El derecho a nuestro pensamiento crítico y al albedrío de expresarlo no nos lo puede quitar nadie, mucho menos un gobierno de contrabando oligárquico.

Hay que estar alertas con las orejas y los ojetes en cada muro, calle y rincón de Guatemala, esta escoria se reproduce con la rapidez de  un gusano  de yogurt. Está en el gobierno  y en cualquier  rastrero que por dinero y poder venda hasta a su propia madre.

El gobierno debe garantizar –porque es su obligación- que la libre emisión del pensamiento se respete, y no ser éste el  que arremeta contra la dignidad periodística y humana.  ¿Panel blanca por motocicletas? ¿Policías antimotines por escuadrones del ejército? ¿Ojetes cibernéticos por orejas  de a pie? Alerta, porque de un gobierno de genocidas  militares se espera cualquier cosa.

No se crea aquello de “calladitos nos miramos más bonitos.” Por vida suya. Haga lo mínimo, comparta este artículo.