luis-larrain630bEste miércoles, el Parlamento despachó el Acuerdo de Unión Civil, reconociendo así a las parejas del mismo sexo que conviven y mantienen un patrimonio en conjunto. Paso considerado histórico para los integrantes de las ONG defensoras de la diversidad sexual y celebrado ampliamente desde variados sectores políticos.

Sin embargo, una frase quedó rondando en las discusiones parlamentarias fue “pronto estaremos hablando de matrimonio igualitario”.

Uno de los protagonistas de esta nueva etapa para la diversidad sexual es Luis Larraín, presidente de la Fundación Iguales, quien hace años irrumpió con fuerza en la escena del mundo de la diversidad sexual, y hoy cosecha, junto al Movilh y otras organizaciones, los primeros frutos de una larga lucha por el fin a la discriminación.

Por eso, no solo conversamos de lo que significa el reconocimiento a las uniones civiles, sino también de lo que viene y cómo abordarlo. Esto, ante el fraccionamiento interno que se vive en el mundo de la diversidad sexual, que da cuenta no sólo de disputas personales, sino de distintas maneras de aproximarse ante un fenómeno que cada vez produce más rechazo, como lo es la discriminación.

diversidad sexual¿Cómo reciben la aprobación de las uniones civiles entre personas del mismo sexo?

Para nosotros es motivo de tremenda emoción, y también de orgullo, que las personas que conviven con parejas del mismo sexo, y que tienen un proyecto de vida en común, que se aman, sean oficialmente reconocidas como familia por el Estado de Chile. Eso nos hace pasar de la marginalidad al establishment por así decirlo. Eso nos hace tener una dignidad y reconocimiento, que es un avance histórico para nuestra comunidad.

Pero el mismo tiempo, nos preocupa que nos tome tanto tiempo poder legislar este tipo de temas, considerando que han pasado más de cuatro años desde la presentación de este proyecto de ley, y más de once años desde que se presentó el primer proyecto que buscaba regular esta materia en Chile. Seguimos atrasados con respecto a nuestros vecinos, como Argentina y Uruguay, que ya tienen matrimonio igualitario y una ley de identidad de género. Ojalá que empecemos a apurar el tranco y nos pongamos al día en todos estos atrasos.

¿Cuáles son las diferencias que tendrá el matrimonio con lo que será el Acuerdo de Unión Civil cuando esté en marcha, y que este proyecto no salvaguarda del todo?

Por un lado, las personas casadas pueden adoptar un hijo, y las personas con la unión civil vigente no podrán hacerlo por ahora. Esperamos que esto cambie. Una diferencia importante tiene que ver con, por un lado, la no exigencia de diferencias de sexos para contraerlo. Esta es una institución que consideramos que es doblemente igualitaria, porque sirve tanto para las parejas como del mismo o de diferente sexo. Pero además no tiene roles de género, a diferencia del matrimonio donde el hombre es el jefe de la sociedad conyugal y la mujer es la que tiene que pedir permiso al marido para poder administrar los bienes. Además de eso, la unión civil no tiene una serie de deberes morales del matrimonio, como la fidelidad, la cohabitación, el socorro, etc. Y eso se traduce en que tampoco existe el divorcio por culpa. En la Unión Civil no existen juicios donde una parte puede demandar a la otra para tratar de comprobar una infidelidad. Esto en la Unión Civil no existe, ni tampoco la exigencia de un plazo del cese de la convivencia para poder terminar con el vínculo, a diferencia del matrimonio donde para poder hacerlo de mutuo acuerdo, tiene que haber transcurrido al menos una año, y para hacerlo por voluntad unilateral tienen que ser tres años.

Cuando se estaba aprobando este proyecto, muchos parlamentarios insistieron en la idea de que pronto estaríamos discutiendo sobre el matrimonio igualitario. Mirando la experiencia internacional, ¿cómo ves que se dará esto?

En Uruguay hubo un paso previo, se hizo una Unión Civil en la década pasada, y ahora se aprobó el matrimonio igualitario. En Argentina, como es federal, en varias de las provincias se fue dando uniones civiles. La primera de ellas fue en Buenos Aires hace ya más de diez años.

bandera gay¿Cuánto tiempo piensas que puede demorar en cristalizarse ese debate en Chile?

No deberían transcurrir muchos años, porque creo que estamos llegando tarde con esta Unión Civil, y esperamos no llegar tan tarde con el matrimonio igualitario. Si uno ve las encuestas, cuando partimos con la Fundación Iguales hace poco más de tres años, marcaban entre un 20 y un 25% de apoyo al matrimonio igualitario, y ahora las últimas encuestan marcan entre un 51 y un 55% de apoyo. Lo mismo ha ido ocurriendo con los parlamentarios, que poco a poco se han ido convenciendo, y creo que ya estamos cercanos a que la mitad del parlamento esté a favor. Así lo hicieron saber muchos de los parlamentarios en sus intervenciones cuando se discutía la Unión Civil. Y tenemos una presidenta que está a favor del matrimonio igualitario, que lo incluyó en su programa de gobierno, y además un gabinete donde los ministros políticos también están a favor. Por lo tanto, creo que no debería transcurrir mucho tiempo antes que se legisle.

Este tipo de avances es bastante lento en comparación a otros países, pero no es el único. Por ejemplo, está aún el tema del aborto. En ese sentido, la mirada conservadora sobre las libertades individuales y los derechos reproductivos se sigue imponiendo. ¿En qué otros proyectos se debe avanzar para ir reconociendo la diversidad que tenemos y que todavía cuesta tanto que se reconozca a nivel social?

Faltan varios proyectos, absolutamente. En nuestras conversaciones con el ministro Elizalde y la ministra Rincón, siempre hemos hablado de que una vez aprobada la Unión Civil, inmediatamente deberíamos poner urgencia a la Ley de Identidad de Género, que ya fue aprobada en general el año pasado, pero que ahora se discute en particular en la Comisión de DD.HH. del Senado, porque es una ley urgente para nosotros también. La comunidad trans en general, más que poder unirse civilmente con sus parejas, lo que más les importa es poder tener un documento de identidad acorde con su identidad de género, y eso es la puerta de entrada a todos los otros derechos. En ese sentido, esperamos que este tema, que también está en el programa de gobierno de la presidenta Bachelet, sea despachado este año 2015. Tenemos todo el año y están todas las condiciones para que este proyecto se apruebe, ya que afecta a la comunidad más discriminada dentro de la diversidad sexual.

En los últimos años, hemos visto cómo una diversidad de organizaciones han estado empujando desde distintos énfasis estos proyectos que hoy logran confluir en un avance histórico, pero si hubiese que hacer una crítica respecto de la unidad y organización interna del mundo de la diversidad sexual, ¿cuál sería lo principal que se debe mejorar?

Bueno, hay varias cosas. Por un lado, creo que a veces ha faltado espíritu colaborativo. También siento que muchas veces los conflictos personales terminan poniéndose por encima de los intereses políticos y programáticos. Creo que eso es un grave error.

Hay mucha discriminación dentro de la diversidad sexual. Mucha intolerancia a veces. Hay ciertos discursos un poco fundamentalistas, en el sentido de que supuestamente sólo pueden hablar de discriminación quienes han sufrido todas las discriminaciones por todas las categorías posibles. Y la verdad, siento que ese discurso es un poco extremista, porque todas las personas que hayan sentido algún grado de discriminación tienen derecho a luchar contra ella. Incluso alguien que no la haya sufrido directamente.