Gloria MairaAunque por años ha sido una voz activa y potente en el mundo feminista, la estadía de Gloria Maira en el Gobierno se ha caracterizado por el bajo perfil. Llegó a la subsecretaría del SERNAM en representación de su partido, la Izquierda Ciudadana, pero fundamentalmente por su trabajo académico y de activismo en temas relativos a la violencia contra las mujeres (acoso sexual en el espacio educativo, femicidio, violencia sexual) y el aborto.

Ha integrado, entre otras instancias, la Coordinación de la Red Chilena contra la Violencia Sexual y Doméstica de Chile y la subdirección de la revista feminista La Mansa Gúman.

Hoy es la voz de la autoridad, pero sabe muy bien cuánto han luchado las organizaciones de mujeres para que su lucha sea encarnada por el poder. De agendas mínimas y maximalistas, presentes y futuras, trata esta entrevista.

 

¿Qué importancia le asigna a la presentación de este proyecto?

Creo que el momento es histórico, fíjate. Porque desde 1989, cuando la dictadura derogó el aborto terapéutico, que había sido ley en este país desde los años 30, el movimiento de mujeres y feminista ha demandado, a lo menos, recuperar ese estándar como una regla de democracia, de reconocimiento de los derechos de las mujeres a decidir. Creo que el Estado de Chile, a pesar de los intentos que hubo durante los gobiernos de la Concertación y las distintas mociones que se presentaron en el Parlamento, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, recién ahora tiene la posibilidad presentar el proyecto por tres causales y. de esta manera, saldar una deuda con un movimiento social que venía exigiendo la recuperación de esta prestación y de este derecho.

En el fondo ¿qué es lo que cambia que hace posible que ahora sí se pueda?

Cuando hicimos la presentación de la agenda de género o de los compromisos que el programa tiene con las mujeres, a mí me parece que el propósito de la Presidenta también marca un antes y un después respecto de lo que era la política pública en esta área. Lo que está ahí es estructural, en el sentido de avanzar en la erradicación de la desigualdad de género.

Cambia el país, y no es solamente algo que tenga que ver con el movimiento de mujeres y feministas, sino con el movimiento social en general, que marca un hito en 2011 con los estudiantes, pero también con todo lo que eso significó en la apertura de demandas ciudadanas. Porque tú ibas a una marcha del movimiento estudiantil y encontrabas de todo, desde Hidroaysén, pasando por el aborto y llegando a la gratuidad en la enseñanza. Marca un nuevo lugar de la ciudadanía que le exige a esta democracia mayor amplitud, mayor profundidad, otras reglas del juego, y me parece que eso es lo que hace posible que hoy estemos enfrentando un programa de gobierno con las reformas estructurales que se han planteado. Que, ojo, no son solo la tributaria o la de educación. Cuando hicimos la presentación de la agenda de género o de los compromisos que el programa tiene con las mujeres, a mí me parece que el propósito de la Presidenta también marca un antes y un después respecto de lo que era la política pública en esta área. Lo que está ahí es estructural, en el sentido de avanzar en la erradicación de la desigualdad de género.

Desde el punto de vista temático, más que político ¿cómo ve usted la posibilidad de que algunos parlamentarios de la Nueva Mayoría no ponderen el proyecto en su conjunto, sino que analicen las tres causales por separado?

Eso va a ser parte del debate parlamentario, pero no solo eso. Lo que la Presidenta propuso desde un comienzo fue abrir un debate amplio, ciudadano, respecto del tema de la interrupción del embarazo, y el proyecto de ley marca una posibilidad de discusión en el parlamento y en la ciudadanía en general. Yo no me quiero adelantar respecto de cuáles son las causales que van a tener mayor o menor debate, aunque ya hay algunas cosas que los medios de comunicación muestran y que van a ser bastante discutidas. Lo importante ahora es que el Gobierno ha cumplido con lo que prometió. La Presidenta dijo tres causales, por decisión de la mujer, y eso es lo que contiene el proyecto de ley. Después de eso el pacto político, el debate parlamentario, los alineamientos que se tengan, los veremos cuando lleguemos allá.

Hay, en todo caso, un programa que fue suscrito por todos los partidos de la Nueva Mayoría, pero hay un presidente de partido, la DC, que es el más grande, que dio libertad de acción a sus parlamentarios.

Yo no quiero opinar respecto a cada partido del pacto. Me quiero quedar con el hecho que la Nueva Mayoría suscribió un programa de gobierno que contemplaba con todas sus letras el proyecto de ley que presentamos. Es más, en la discusión de la Comisión de Mujeres, cuando se estuvo estructurando esa parte el programa, hubo unanimidad respecto de las tres causales. Y estábamos representados todos los partidos políticos que pertenecen a la Nueva Mayoría, además de mujeres independientes.

¿Y esa unanimidad debería expresarse en el Parlamento?

IMG_6713La Presidenta fue clara el sábado al presentar el proyecto de ley. Ella solicitó a los parlamentarios y parlamentarias apoyo al proyecto y que se abran a un debate de cara a la ciudadanía, escuchando a todas las voces, sobre la base del respeto mutuo y de la tolerancia.  Éste es un tema que aquí y en todas las sociedades del mundo ha sido debatido, examinado y reglado.

¿Cómo ve la discusión que surgió en estos días respecto a si la objeción de conciencia es individual (de los médicos) o institucional (de los centros de salud)?

El proyecto de ley establece la objeción de conciencia, eso está en legislaciones de otros países que así lo contemplan, y es un asunto que tiene que ver con la persona, con el profesional de salud propiamente tal y no con la institucionalidad. Eso es lo que recoge el proyecto de ley y así está normado. Es difícil pensar en una objeción institucional en la medida que existen prestaciones por las cuales el sector público y el sector privado tienen que responder. En todo caso creo que esto será parte del debate parlamentario, tendrá que ser confrontado con la reglamentación que hoy existe para el sector salud y actuar en mérito.

La diputada Andrea Molina afirmó que estas tres causales son “un caballo de Troya” para el aborto. Más allá de lo que dice el programa de la Nueva Mayoría, que todos lo tenemos claro, ¿qué diría sobre el tema de fondo, de que este proyecto abra una discusión general sobre el aborto?

Si una revisa las legislaciones a nivel mundial, desde el siglo pasado, desde los años 30 en adelante, los países han ido paulatinamente haciendo modificaciones a efectos de incorporar la decisión de la mujer en materias reproductivas, y la interrupción del embarazo es una de ellas. Las amplitudes mayores o menores que tengan esas reglamentaciones se han formulado en base a los acuerdos que han hecho las sociedades. En Europa, en general, tienen una legislación amplia, donde la decisión de la mujer es la que determina en el primer trimestre su decisión respecto de continuar o no con el embarazo. En el caso de América Latina las legislaciones son distintas, pero la gran mayoría incluye el riesgo de vida o afectación grave de la salud, la inviabilidad fetal y la violación. No creo que Chile tenga una situación distinta. Lo que hace este proyecto es abrir un espacio de debate respecto de algo que se determinó en 1989 que se prohibía. Varios años después logramos colocar esto en discusión a través de una iniciativa que viene del Poder Ejecutivo, con tres causales colocadas y el rango es ése. Lo importante a considerar aquí, más que pensar que esto es una puerta que se abre a una interrupción a todo evento, es la decisión de la mujer respecto de estas situaciones, lo que está muy relacionado con su condición de ciudadana que, como sujeta de derechos, decide en una materia que es tan trascendente para su vida y para la vida de su entorno. Eso es, para mí, un indicador de democracia, de reconocerle a la mujer su condición de sujeta moral para tomar decisiones en estas tres causales. Lo demás es política ficción, como dicen los políticos a veces.

Subsecretaria, usted proviene del mundo feminista ¿qué le diría a las voces que provienen de allá que critican que éste es un proyecto de ley de excepciones, pero no solo eso, que critican una discursividad política de excepcionalidades y no de derechos a todo evento?

El cambio fundamental que propone el proyecto de ley es que es la decisión de la mujer la que prima, sobre la base de la información médica, evidentemente. En términos cualitativos es un lugar fundamentalmente distinto que el que teníamos anteriormente.

Mira, yo no creo en el progreso, dicho en el sentido de la evolución natural de las cosas. Si así fuera tendríamos que esperar 50 años más para tener algún sentido de paridad en los cargos que se eligen por votación popular. Tú tienes ahora una reforma del sistema político que hace que para las próximas elecciones parlamentarias haya un necesario 40-60, que establece un criterio de representación paritaria en el país por primera vez. Por lo tanto, éste es un asunto de intención política de, a través de una medida concreta, reduce la brecha de desigualdad en la representación política de las mujeres. En el caso de la interrupción del embarazo es lo mismo. El cambio fundamental que propone el proyecto de ley es que es la decisión de la mujer la que prima, sobre la base de la información médica, evidentemente. En términos cualitativos es un lugar fundamentalmente distinto que el que teníamos anteriormente, por lo tanto hay que mirar esto como un salto en nuestra condición de sujetas de derecho. Somos nosotras las que en estas situaciones vamos a tomar la decisión y sea cual sea, continuar con ese embarazo o interrumpirlo, el personal de salud tendrá que hacerla posible y acompañar.

En los embarazos no deseados, en general, es muy incidente el tema de la educación y, vinculado a esto, el origen de clase ¿Cómo ve y enfrenta el gobierno ese momento previo al que está en el debate hoy?

La pregunta es súper buena porque en general pareciera que el debate es sobre la interrupción del embarazo y no hay nada más de qué hablar. Pero, efectivamente, los países que tienen legislación que permite la interrupción del embarazo por decisión de la mujer, contemplan esta situación en un paquete integrado, donde hay educación sexual en los colegios y acceso real a los métodos anticonceptivos -incluyendo el preservativo y la anticoncepción de emergencia- por lo que cuando se llega a interrumpir un embarazo es porque hubo un montón de obstáculos que se saltaron. En aquellos casos los índices son muy bajos, porque se trabaja con mujeres y hombres para que tengan una sexualidad responsable. Esto es fundamental, especialmente si se tienen en cuenta las desigualdades sociales en el país. Para las mujeres de escasos recursos o de zonas populares, las posibilidades de acceder a educación sexual y a anticonceptivos están mediadas por un montón de obstáculos. En general se atienden en el consultorio, donde también va la mamá, la vecina y la tía, por lo que hay una inhibición que no facilita el acceso. Si somos capaces de mirar este tema integralmente, la prevención va a tener mucha más fuerza. El programa de la Presidenta contempla educación sexual y también una ley de derechos sexuales y reproductivos que se tiene que hacer cargo de estas materias.

 

El Ministerio

Hace algunos años el movimiento medioambientalista aplaudió cuando la CONAMA se transformó en Ministerio del Medio Ambiente, sin embargo, algunos años después muchos piensan que la actual institucionalidad no da el ancho ¿cómo se evita que pase lo mismo con el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género?

La necesidad de una institucionalidad fuerte en materia de género fue una demanda largamente colocada por las organizaciones de mujeres y feministas, ya en el periodo de tránsito a la democracia. El Ministerio es, por lo tanto, resultado también de eso y de la propia constatación dentro del Poder Ejecutivo, a lo largo de estas décadas, de que el servicio no tenía el suficiente peso dentro de la institucionalidad para abordar en forma contundente las desigualdades de género. Es un buen augurio, va a permitir contar con mayor dotación de personal, mayores recursos y un trato institucional de igual a igual con el resto del gabinete. Además, vamos a tener la posibilidad de una estructura a nivel nacional que nos permita diferenciar el servicio, con su rol ejecutor, del ministerio a través de seremías que se van a encargar de la transversalización de la política de género en el Estado. Me parece que el problema principal no va por el lado de la instalación, sino por las condiciones para que el Ministerio pueda desarrollar una política más sustantiva para erradicar la desigualdad de género. Y eso, creo, va más allá de esta institucionalidad puntual. Requiere cambios fundamentales en la visión de la política pública hacia las mujeres, para enfrentar un problema estructural que está amalgamado con la cultura y que tiene muchísimas más manifestaciones que las que hasta ahora ha visibilizado la esfera pública.

Entonces no nos sirve que solamente el Ministerio de la Mujer lo haga. Debe hacerlo el Minsal, Educación, Obras Públicas y los otros ¿cómo anda la tranvsersalización de la mirada de género en el Estado?

IMG_6709El SERNAM ha venido bogando por eso. Y para eso ha tenido algunos instrumentos, por ejemplo los PMG (Sistema de Equidad de Género), que se van a volver a retomar. Pero lo que el Ministerio coloca en términos de transversalización es muchísimo más potente, por los lugares de habla y porque el propio Estado está hoy en el imperativo de moverse en una dirección bastante más ambiciosa. Estamos en un proceso de pasar del qué me ofreces al qué necesitamos.

Pero quisiera agregar otro elemento. Me parece que de cara a los grandes desafíos que hoy tiene el Estado, la transversalización es algo que hay que revisar. Vamos a tener un Ministerio de Pueblos Indígenas y el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, que exigen que el Estado en su conjunto tenga estas miradas a la hora de formular su legislación o sus políticas públicas. Nos enfrentaremos ahí a una política bastante más compleja que va a obligar a desarrollar nuevos instrumentos, tal como nuevos espacios de dialogo donde se visibilice a los sujetos de derecho en particular. Hoy el nivel de desarrollo que ha alcanzado el país permite diferenciar, y nos pregunta cómo el Estado empieza a mirar a esas particularidades sin perder, evidentemente, la noción de universalidad.

Hoy el nivel de desarrollo que ha alcanzado el país permite diferenciar, y nos pregunta cómo el Estado empieza a mirar a esas particularidades sin perder, evidentemente, la noción de universalidad.

Eso es pluriculturalismo…

Sí. Creo que avanzamos a sociedades que se tienen que plantear ese tipo de retos.

¿Institucionalmente?

Institucionalmente. No digo que sea un objetivo de este gobierno en particular, sino que lo estoy planteando como desafíos a futuro. Vamos a entrar en algún momento en la discusión de una nueva constitución, y eso te va a obligar a replantear ciertos elementos de cómo nos miramos, desde una cultura que se ha definido como homogénea, a reconocer dentro de nuestra constitución a muchos pueblos que tienen distintas visiones. Y agrégale la población migrante que, en este ir y venir, en esta integración, va coloreando nuestra sociedad de manera distinta. Eso nos va a llevar, en el futuro, a pensar en un Estado que va a tener que hacerse cargo de esas complejidades.

Retomando la línea de lo que veníamos conversando, hace algunos años se aprobó una ley de igualdad salarial. El Gobierno estaba muy contento y las mujeres también, pero hoy esa ley es letra muerta. ¿Qué lecciones se sacan de eso?

La primera lección es una que las mujeres sabemos hace rato: no basta una ley para cambiar la realidad. Pero creo que la legislación es importante y pretendió con buena intención resolver un problema de brecha salarial que arrastramos desde hace mucho tiempo. Sin embargo, su implementación ha mostrado problemas. Lo que está haciendo el Ministerio de Trabajo, y en eso el SERNAM está colaborando, es mirar de qué manera esa legislación se perfecciona para convertirse en una herramienta útil. Pero al mismo tiempo, aun cuando la reformes, eso tiene que venir acompañado de una fiscalización muchísimo más efectiva.  Por último, esta ley específica está enmarcada dentro del gran tema de la inserción de las mujeres en el mercado laboral, que tiene muchas aristas, por lo que hay que trabajarlo desde distintos lados.