avansalud No bien la Presidenta Bachelet firmara el envío al Congreso del proyecto que despenaliza la interrupción del embarazo en caso de riesgo de vida de la madre, inviabilidad del feto y violación, diversas entidades prestadoras de salud anunciaron su negativa a respetar la eventual ley.

La primera entidad en alzar la voz fue la Iglesia Católica, organización que a través del rector de la universidad Pontifica Universidad Católica designado por el Estado Vaticano, Ignacio Sánchez, advirtió que sus centros clínicos de la Red Salud UC Christus (a la cual pertenecen la Clínica UC San Carlos y el Hospital Clínico UC) no respetarían la ley.

A la rebelión de las clínicas pertenecientes a la PUC luego se sumaron las autoridades del Hospital Parroquial de San Bernardo y de la recién inaugurada Clínica de la Universidad de Los Andes, perteneciente a la casa de estudios ligada al Opus Dei.

Pero las filas de los prestadores privados de salud que desafían la eventual ley continúa creciendo y excede a las clínicas ligadas a la Iglesia. Hoy se conoció que Red Salud, perteneciente a la Cámara Chilena de la Construcción (CCC), también se negará a practicar los procedimientos que la nueva ley pretende despenalizar.

“Nosotros no vamos a prestarnos para que se practique el aborto en nuestras clínicas”, señaló a Diario Financiero el gerente general de Red Salud, Ricardo Silva.

En declaraciones al mismo medio de comunicación, Silva calificó como “fundamentalista” una ley que exija sea respetada por todos los prestadores de salud: “obviamente el aborto pasa a ser legítimo si se deja de considerar un delito, pero dentro del marco legal tiene que haber espacio para que la gente tome decisiones. Si no, estamos hablando de una sociedad fundamentalista”.

El gerente de Red Salud, además, afirmó que la discusión sobre la aplicabilidad de la nueva ley para todos los establecimientos prestadores de salud le parece “ociosa y parece tener más el propósito de darse un gustito provocando al mundo católico y conservador”.

La red de prestadores de salud del gremio de propietarios de empresas de la construcción incluye las clínicas Bicentenario, Avansalud, Megasalud, Tabancura, Arauco Salud, Clínica Iquique y Hospital Clínico de Viña del Mar, esto, además de otros 11 centros clínicos en distintas regiones del país.

Tanto los establecimientos prestadores de salud ligados a la Iglesia, como los dependientes de otras entidades privadas como la Universidad de Los Andes o la Cámara Chilena de la Construcción, han experimentado un sostenido crecimiento gracias a la captación de subsidios públicos a través de diversos mecanismos.

Las fórmulas a través de las cuales el Estado traspasa recursos públicos a prestadores privados de salud son variados, y contemplan las bonificaciones de la modalidad “libre elección” del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), las compras centralizadas y descentralizadas de prestaciones y el bono AUGE.

Según el informe “Avances, retrocesos y ausencias en el presupuesto de salud de Chile para 2015” de la revista especializada Medwave, el presupuesto 2015 de salud incorpora compras y subsidios por más de 1.130 millones de dólares a prestadores privados de salud.