logo fundacion sintesisEn las últimas semanas se ha fijado la mirada en Europa, donde parece haber un cambio de rumbo con la posible germinación de un nuevo escenario político que tiene su surgimiento en el descontento y la deslegitimación tanto de la política como de los grupos de poder que han permanecido inmóviles gobernando durante décadas. Proceso que tiene su primer hito en las movilizaciones sociales protagonizadas por indignados e indignadas en 2010 en Grecia y en 2011 en España. De estas, junto con la maduración de los espacios de protesta y la convergencia de colectivos, logra nacer Syriza y Podemos. El primero recién electo y el segundo aspirando lograr ganar en las próximas elecciones. Aún queda ver como desarrollarán las transformaciones, pero es así como brota patentemente la necesidad de una nueva forma de relación entre el Estado y la ciudadanía, una nueva democracia.

Ya en 2015 vemos manifiesta la evolución del descontento materializado en opciones políticas reales, presentando una alternativa de Gobierno, hasta ahora hegemonizada por la política tradicional que no fue capaz de hacerle frente a la crisis, al cambio social ni a la necesidad de nuevas perspectivas de participación y que al mismo tiempo se encuentran ahogados en la corrupción. Todo esto deriva en un pueblo que le quita legitimidad al poder político institucional, con la confianza en el suelo por parte del poder Judicial, Ejecutivo y Legislativo. A su vez, tanto en España como en Grecia, comienzan a escapar de una enorme crisis donde las hormigas pobres son las afectadas, mientras las cigarras siguen viviendo en su comodidad. En este instante es donde una alternativa, con sus raíces en los dominados, se vuelve posible.

“En Chile la maduración de las demandas tendrá cabida en el corto plazo, el tema es si existirá la capacidad de articulación y de convergencia política para dar el ancho a los desafíos que nos impone la muralla del duopolio político que ha gobernado en las últimas décadas”

En el contexto Europeo se mira con preocupación estas alternativas y los cambios sociales y políticos que traigan con ellas, debido a que su postura se contrapone a la hegemonía imperante, liderada por Merkel y el rescate financiero. La misma fuerza que trata de mostrarse contradictoriamente unificada con el pueblo al marchar junto a ellos, levanta políticas que van de la mano con los intereses empresariales y los índices macroeconómicos, por sobre todo. Donde se puede marchar juntos por la libertad ante la amenaza terrorista, pero no por la desigualdad, la pobreza o contra el modelo económico que ha mantenido la crisis vigente en los últimos años. No, para hablar de eso se juntan entre ellos.

La evolución del malestar social, junto con la emergencia de nuevos actores políticos en distintas partes del mundo, refuerza la idea del cambio que veremos luego de las movilizaciones acontecidas durante los últimos años en Chile, con su momento más alto en 2011, donde el duopolio también ha sido fuertemente cuestionado por su accionar. No solo por el agotamiento de una forma de hacer política, por la escasa legitimación social o por el enfoque pro empresarial de sus políticas, sino también por la corrupción que hoy sale a la luz por parte de la UDI, pero que antes afectó a otros.

En Chile la maduración de las demandas tendrá cabida en el corto plazo, el tema es si existirá la capacidad de articulación y de convergencia política para dar el ancho a los desafíos que nos impone la muralla del duopolio político que ha gobernado en las últimas décadas. La ley de educación recientemente aprobada e impulsada por el gobierno hace patente que las reformas se hacen sin la movilización social, que el mercado seguirá reinando en el sistema educativo, el lucro es posible y que los estudiantes seguirán siendo clientes. De esa forma continuaremos viendo reformas que buscan de modos cada vez más creativos traspasar nuestros recursos a las manos acaudaladas del empresariado. Hoy se hace imperante el diálogo de las fuerzas transformadoras en la movilización social para poder aspirar a generar una nueva y profunda democracia.