Caval requería los fondos para la compra de los fundos Santa Elena, San Diego y Santa Cecilia en la comuna de Machalí, donde la jugada de Compagnon requería además una modificación del plano regulador que permitiera cambiar el tipo de uso de suelo de rural a urbano. Según consigna Qué Pasa “Según estimaciones internas de Caval, los terrenos podrían adquirirse en 0,6 UF el m2 para venderse en 2 UF o más a inmobiliarias interesadas en desarrollar proyectos habitacionales y comerciales una vez que cambiara el plano regulador. Machalí ha duplicado su población en los últimos 10 años y se ha convertido en el lugar favorito de la clase alta de la Región de O’Higgins”.

Tras múltiples dificultades para obtener el crédito, Qué Pasa consigna que Natalia Compagnon terminó por reunirse personalmente nada menos que con el número uno del grupo económico más rico de Chile, Andrónico Luksic Craig. La cita tuvo lugar el miércoles 6 de noviembre de 2013 a las 13.30 en la casa matriz del Banco de Chile, en pleno centro de Santiago. Faltaban 10 días para la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

La precuela

No es primera vez que la revista Qué Pasa aborda los negocios de Sebastián Dávalos. El 3 de enero de 2013 publicaba un reportaje sobre los autos de lujo del hijo de la entonces candidata.

En ese momento, la revista consignó que Dávalos y su esposa Natalia Compagnon participaban desde hace años en al menos seis sociedades comerciales dedicadas a la asesoría y representación de empresas nacionales y extranjeras. Caval Limitada, constituida el 3 de febrero de 2012 por Compagnon y su socio Mauricio Valero Illanes, era la propietaria del Lexus New IS 250 que conducía Dávalos, avaluado en cerca de $ 27 millones, así como de tres automóviles similares y dos Station Wagon 4×4 modelo RX 350, cada uno avaluado en $ 30 millones.

En aquel tiempo, el director de Radio Bío Bío Tomás Mosciati abordó el tema en una dura columna audiovisual que le valió una querella por injurias, presentada por Dávalos en abril de ese año ante el Octavo Juzgado de Garantía, en el Centro de Justicia de Santiago.

El comentario de Mosciatti exponía además los vínculos de trabajo de una de las sociedades del hijo de la presidenta con Gonzalo Vial, dueño de la empresa Agrosuper, que después fuera confrontada por el movimiento social de Freirina. Dávalos de hecho se casó en el haras del Vial, que lo cedió para el evento. Finalmente, y aunque Mosciatti no se disculpó, Sebastián Dávalos retiró la acción legal tras una breve audiencia de conciliación.

 

Empresas y política

Resulta llamativo que el mismo número de la revista Qué Pasa en que aparece el reportaje sobre el préstamo del Banco de Chile a Caval, sea el que presenta en portada a un Camilo Escalona que respecto de las relaciones del dinero con la política, afirma: “No se puede confundir a la derecha con el sistema político en su conjunto.”

El hecho es que el capítulo del “Proyecto Machalí” pareciera ser la confirmación de que las cuestionadas relaciones entre empresas y política no respetan sectores políticos. No estamos más que ante otro episodio de una historia de relaciones entre el gobierno de Bachelet y el grupo Luksic. Vale recordar que varias autoridades del actual gabinete provienen de las filas del conglomerado empresarial: el titular de Hacienda, Alberto Arenas, fue parte del directorio de Canal 13, donde fue nombrado por Andrónico Lulsic. René Cortázar, ministro de Transportes del primer gobierno de Bachelet, del Trabajo de Aylwin y director ejecutivo de TVN de la administración Frei, fue nombrado presidente del directorio cuatro días después de que los Luksic adquirieran el 67% del canal en 2010. Se desempeñó en el cargo hasta julio de 2012, cuando fue reemplazado por Nicolás Eyzaguirre, actual ministro de Educación.

No sorprende pues que, según consignó El Mostrador, altos ejecutivos de BancoChile sostuvieran en tiempos de campaña, que no había nada de qué preocuparse con la vuelta de Bachelet a La Moneda. De acuerdo a una versión publicada por el Deutsche Bank, los ejecutivos del banco descartaban algún riesgo mayor de la nueva administración y sostenían que su equipo es políticamente del centro, “por lo que no se anticipa un impacto significativo para el sector bancario”. Y no estaban equivocados, de acuerdo con un informe de la SBIF el Banco de Chile tuvo los mejores resultados del sector en el primer semestre de 2014, acumulando un beneficio de 397.665 millones de pesos (unos 674,00 millones de dólares), con una rentabilidad sobre el patrimonio del 24,64 %.