errázurizLa cinta “El Club”, de Pablo Larraín, se lució en la reciente edición del Festival de Berlín. El filme, que alcanzó el Oso de Plata, el gran premio del jurado, profundiza en la historia de un grupo de sacerdotes confinados en una cada de retiro y penitencia, vinculados a pederastia y otros crímenes impunes para la justicia católica y civil.

Las sorpresas tras “El Club”, sin embargo, no terminaron ahí. Durante la medianoche del domingo, el cineasta utilizó su cuenta de Instagram para publicar una imagen donde el cardenal Francisco Javier Errázuriz aparece sosteniendo el galardón en un avión, donde parece haberse topado con Larraín. “Con orgullo, el líder e inspirador de El Club, abraza su premio“, reseñó el director. Sus palabras y la fotografía no dejaron a nadie indiferente.

La cinta debutó el pasado 9 de febrero en medio de elogios y ya es una de las películas chilenas más prometedoras del año. La temática, en tanto, aborda uno de los conflictos más recientes de la iglesia católica ante la opinión pública en Chile: el abuso sexual de algunos de sus sacerdotes.

“Hay muchas cosas pasando alrededor de la idea de Dios. Muchas personas sufren y mueren en nombre de Dios. Espero que esto termine alguna vez”, declaró Larraín a la hora de aceptar el premio. Además, contó a El País su experiencia desde la cercanía de la elite a la iglesia: “En los colegios conocí a varios colectivos de sacerdotes: unos santos, otros delincuentes en mitad de procesos judiciales y unos terceros que nadie sabe dónde están, porque la Iglesia católica los esconde”.

el club

Cualquier coincidencia con la vida real…

La cinta trascurre en las cercanías de la tranquila playa de la Boca, en la desembocadura del Río Rapel (Navidad, VI Región) donde cuatro sacerdotes viven recluidos bajo la supervisión de una guardiana. La rutina de los religiosos está marcada por la oración, pero también hay tiempo para distraerse.

Pablo-LarrainTodo cambia con la llegada de un quinto inquilino al hogar y un vagabundo drogadicto que removerá los recuerdos de sus oscuros pasados. Según explicó Larraín, su inspiración nace del descubrimiento de dichas casas para sacerdotes, hasta donde llegan religiosos relegados por las autoridades eclesiásticas, enfermos, con padecimientos mentales o simplemente demasiado viejos para seguir ejerciendo.

Ese club que vemos es una extensión del gran club que es la Iglesia y que finalmente es una organización que no cree en la justicia civil ni en la justicia laica. Cree que sus miembros deben sólo rendirle cuentas a dios”, argumentó el cineasta, agregando que dicha estructura es la que ha permitido que exista un “sistema de encubrimiento sistemático por parte de la Iglesia”. Por su parte, el actor Alfredo Castro adelantó: “Esta película pone en su lugar algo que la justicia no ha sido capaz de hacer”.

En Chile, el filme se estrenará el próximo 28 de mayo y se espera que su exhibición cause más de algún revuelo mediático en un país recientemente marcado por los abusos de los sacerdotes contra menores de edad.

 

El día en que Karadima acusó al cardenal Errázuriz

karadima1Según reveló Ciper Chile, en 2011, mientras se desarrollaba la investigación en contra del ex párroco Fernando Karadima, éste declaró que el cardenal Francisco Javier Errázuriz, ex arzobispo de Santiago, había pagado para silenciar un libro que lo apuntaba como un pedófilo. Sus palabras fueron escuchadas por la ministra en visita Jessica González.

“Me dijo que contra él habían escrito un libro en que decían que él era un pedófilo y que pagó $500 millones para callar una mentira”.

“El Cardenal me dijo en su casa que habían unos rumores en contra mío, pero que él no los creía, que no hiciera caso. Me dijo que contra él habían escrito un libro en que decían que él era un pedófilo y que pagó $500 millones para callar una mentira”, sentenció.

Luego de años de espera por parte de las víctimas, el Vaticano ratificó la culpabilidad de Karadima y el religioso se encuentra “recluido” en el convento de las Siervas de Jesús de la Caridad. Sin embargo, uno de los denunciantes del caso, James Hamilton, se atrevió a acusar a Errázuriz, por televisión, de haber intentado silenciar el caso, recordando la confesión de Karadima.

“Esto aparece en el dictamen de la ministra Jessica González, en noviembre del 2009. Esto no lo estoy inventando, esto lo dijo ella. Ninguna palabra de este dictamen fue impugnada“, recalcó. Además, Hamilton aseguró que le gustaría que el cardenal pagara por sus errores:  “Si hay alguien que me gustaría que pagara es Errázuriz (…) Desde el 2004 tuvo denuncias y las mandó a estudiar con el rigor que hacen ellos: Fue una humillación tener que estar contándole a un promotor de Justicia, a un vicario eclesiástico, un notario eclesiástico; repetir los cuentos, contar todas la brutalidades con el dolor espantoso”.

errazurizMás tarde, en otras entrevistas públicas, Hamilton ha acusado al cardenal de ser un encubridor y fustigó su nombramiento entre los ocho purpurados elegidos por el Papa Francisco para reformar la curia y asesoran su gobierno en la iglesia.

Errázuriz publicó un comunicado para defenderse de las acusaciones, asegurando que es “falso” el pago de 500 millones de pesos para impedir la publicación del libro vinculado a su persona. “Nunca he pagado dinero alguno para impedir la publicación de ningún libro. Por lo demás, nunca he tenido tanto dinero”, apuntó. Además, aseguró que hizo todo lo posible por buscar justicia para las víctimas de los abusos de parte de sacerdotes.

En 2010, sin embargo, Errázuriz ya había desatado la indignación de diversos sectores cuando reconoció que en la iglesia católica chilena existen algunos casos de denuncias de pedofilia, aunque con algunos matices.

“Hay algo de estos abusos de pedofilia. Hay poquitos, gracias a Dios”, dijo el cardenal en una entrevista con TVN.

“Hay algo de estos abusos de pedofilia. Hay poquitos, gracias a Dios“, dijo el cardenal en una entrevista con TVN.

Recientemente, The New York Times se sumó a las críticas contra Errázuriz por su participación en el cónclave donde se elegiría al nuevo papa, debido al supuesto encubrimiento de abusos sexuales. En la publicación, el religioso fue mencionado entre los cardenales que fallaron en el combate de la iglesia contra la pedofilia.