Caso-Nisman-informe-descartaria-suicidio_CLAIMA20150216_0002_1A casi un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman, un importante antecedente judicial podría poner la lápida final a la teoría enarbolada desde un comienzo por funcionarios de gobierno, relativa a un supuesto suicidio.

Según publica hoy El Clarín de Argentina, el informe forense realizado por el Cuerpo Médico Forense, dependiente de la Corte Suprema de Justicia, afirma que la trayectoria del proyectil que acabó con la vida del fiscal fue de tipo ascendente, lo que descartaría de inmediato que el caso se trate de un suicidio ya que dicha trayectoria no coincide con ese tipo de casos.

Una de las primeras fuentes oficiales en levantar la teoría del suicidio fue la fiscal Viviana Fein, pero según fuentes consultadas por el periódico argentino, los antecedentes recién mencionados obligan a descartar dicha suposición.

Otros antecedentes ya hacían tambalear la teoría suicida, como el hecho de que la pistola no haya estado pegada a la cabeza del fiscal, sino que a una distancia entre uno a tres centímetros. A ello se suma que en la mano de Nisman no se encontraran rastros de pólvora, lo que indica claramente que el disparo no lo realizó él.

Un juez penal consultado por El Clarín afirmó que dichos antecedentes “son situaciones no habituales para supuestos casos de suicidio”.

La misma fuente no revelada, que conocía al fallecido fiscal, descarta además que los rasgos de la personalidad de Nisman expliquen que haya querido quitarse la vida de manera voluntaria.

“Quien diga que (Nisman) flaqueó porque era floja su denuncia es no haberlo conocido a él. Un suicidio sería incompatible con su forma de pensar. Era muy seguro de sí mismo”, afirma la fuente.

Otros antecedentes se suman para dudar del suicidio son: el calibre del arma; el no funcionamiento de las cámaras de seguridad del edificio conde vivía Nisman; que trabajara hasta última hora en la presentación que debía hacer ante el Congreso sobre su denuncia en contra de la presidenta Cristina Fernández; la falta de traba de seguridad en la puerta de servicio; y, finalmente, el largo lapso de tiempo que pasó en que los encargados de custodiar a Nisman intentaran comunicarse con él.