asesinato jaime guzmánLa Moneda anunció que pedirá la extradición de la “comandante Ana”, frentista involucrada en el atentado que le costó la vida a Jaime Guzmán y que fue detenida en la India. Marie Emmanuelle Verhoeven, de nacionalidad francesa, fue aprehendida por una orden de captura internacional que pesaba sobre ella.

El ministro Mario Carroza, que investiga la causa, tomará las medidas necesarias para que India ponga a Verhoeven a disposición de la justicia chilena, requerimiento al que también se sumará el Ministerio del Interior y Seguridad Pública en calidad de querellante.

El gobierno chileno ya había pedido la extradición de la “comandante Ana” antes, cuando en enero de 2014 fue apresada en el aeropuerto de Hamburgo. En esa ocasión la solicitud no prosperó porque Chile no tiene tratado de extradición con Alemania, razón por la cual la policía germana la dejó en libertad.

Nuestro país tampoco tiene tratado de extradición con India, por lo que la petición de Carroza puede fracasar. Que la extradición prospere depende de la acogida por parte de la justicia del país asiático del principio de reciprocidad internacional, carta a la que apelará la justicia chilena.

A través del vocero de Gobierno y ministro subrogante de Justicia, Álvaro Elizalde, La Moneda declaró que continuará “promoviendo la captura de personas que estén involucradas en el repudiable crimen que terminó con la vida del senador Jaime Guzmán en abril de 1991”.

Elizalde agregó que “se trata de un requerimiento de la justicia y hemos sido categóricos: condenamos enérgicamente el asesinato de Jaime Guzmán. Sus autores intelectuales y materiales deben responder ante la justicia. En el caso particular de esta detención, son los tribunales de justicia chilenos los que determinarán los pasos a seguir para que ella comparezca ante la justicia chilena”.

Pero Verhoeven no siempre ha estado lejos de la justicia chilena. El historial de su colaboración con los aparatos de inteligencia que trabajaron por desarticular las organizaciones armadas a comienzos de la transición es vasto.

 

La informante Ana

verhoeven

Retrato hablado de Verhoeven. Foto: Marcelo Pérez. Fuente: Qué Pasa.

Según afirmó a El Mercurio el abogado de la familia Guzmán, Luis Hermosilla, la importancia de Verhoeven para el caso radica en “el rol que ella tenía en la jefatura del FPMR al momento de la decisión de matar a Jaime Guzmán y en la implementación de esa decisión. Participa en reuniones y forma parte de aquellos que toman esa determinación”.

Esta tesis, sin embargo, ha sido contrariada por el ex frentista Enrique Villanueva, el “comandante Eduardo”, quien aseguró en 2014 a Radio Universidad de Chile que “en los años que estuve en la división del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, hasta los años noventa, nunca conocí la existencia de una francesa, tampoco nunca existió un cargo de jefe de inteligencia, eso es un contrasentido para una organización revolucionaria. Y tampoco nunca existió la comandante Ana”.

El papel de Verhoeven en el FPMR y en el asesinato de Jaime Guzmán ha sido materia de polémica, pero a la vez fuente de importantes informaciones para el desarrollo del caso y la desarticulación del Frente.

Verhoeven aparece en la investigación del caso Guzmán como informante del ex jefe de la desaparecida Brigada Investigadora de Organizaciones Criminales (BIOC) Jorge Barraza, cuando en 1996 confirma el informe elaborado en 1993 por la Jefatura Nacional de Inteligencia Policial de la PDI según el cual Juan Gutiérrez Fischman, el “Chele”, es “el máximo responsable de la decisión política del homicidio del senador Guzmán”.

En su declaración, Verhoeven dice también ser pareja de Galvarino Apablaza, entonces jefe máximo del Frente, y autora junto al Chele del lavado del dinero proveniente del secuestro de Cristian Edwards. “Limpiaron el millón de dólares del secuestro de (Cristian) Edwards en los países bajos” y el “dinero lavado fue llevado a cuba por el Chele”, señaló el ex subcomisario.

Según las declaraciones de Barraza en el caso, la “comandante Ana” le relata a la PDI que el Chele estaba casado con la hija del entonces ministro de Defensa de Cuba y hoy presidente de la isla, Raúl Castro, y que “se juntaba en una casa de La Reina con Marcelo Schilling“, entonces encargado de la Oficina de Seguridad Pública del Ministerio del Interior.

Según Barraza, una vez conocido el papel del Chele en el atentado se habría iniciado una persecución en su contra por parte de la PDI y el Gobierno, iniciativa que desembocó en el cierre la BIOC y su traspado a la unidad de archivo del Departamento de Informaciones en 1994.

En la carpeta de la investigación del caso Guzmán consta también que, a través de Barraza, la hoy perseguida Verhoeven entregó a la justicia la supuesta arma personal de Gutiérrez Fischman, un video gracias al cual la policía pudo obtener una imagen de Galvarino Apablaza (luego de que la “comandante Ana” lo convenciera de encontrarse con ella en el Tavelli de Providencia en 1993) y una foto de Apablaza, el “comandante Salvador”, en Nicaragua.

Verhoeven también fue la fuente que aseguró a Barraza haber visto al “comandante Eduardo” en una reunión con Belisario Velasco en La Moneda, cuando la francesa trabajaba como periodista a inicios de los ’90. Es a partir de esta información que durante 20 años se ha sindicado a Enrique Villanueva como informante de La Oficina, acusación rechazada por Villanueva y los remanentes del FPMR.

 

El historial de una ¿doble agente?

emmanuelle verhoevenMarie Emmanuelle Verhoeven conoció a los líderes del FPMR en 1984 en Nicaragua, país al que llegó como integrante de una ONG gala que apoyaba a los movimientos de izquierda de América Latina. De acuerdo a una investigación periodística de Qué Pasa de 2010, Verhoeven trabajaba en Francia en la municipalidad de Nantes, como militante del PS francés y sicóloga para personas en riesgo social.

Pero según fuentes que han declarado en la investigación del caso Guzmán, la labor como sicóloga de Verhoeven en Nantes era sólo una fachada, pues su objetivo era entablar contacto con miembros del exilio chileno en tanto funcionaria del servicio de inteligencia francés. Fue así que conoció a personajes como Lenin Guardia y Óscar Carpenter, que años más tarde serían engranajes fundamentales en la desarticulación del FPMR.

Ya en Chile, Verhoeven penetró en la estructura del FPMR a la vez que colaboraba con los aparatos de inteligencia que buscaban desarticularlo. En 1992 la francesa logró hacerse funcionaria de Gendarmería como sicóloga y prestó atención profesional a varios detenidos, entre ellos Ricardo Palma Salamanca y Mauricio Hernández Norambuena, frentistas presos por el atentado a Guzmán.

Según aseguraron fuentes cercanas al Frente en la mencionada investigación, las primeras sospechas sobre la “comandante Ana” empezaron a surgir entre algunos de sus compañeros luego de que Verhoeven sugiriera secuestrar a los hijos del entonces director nacional de Gendarmería, Claudio Martínez, y después de que un intento de fuga de Hernández Norambuena fuera detectado y frustrado por los organismos policiales.

En 1995 Verhoeven regresó definitivamente a Nantes. Pero en 2009 volvió a protagonizar un hecho relacionado al Frente, cuando luego de ser detenida en el aeropuerto de Sao Paulo por la orden de captura internacional ingresada en su contra, fue puesta en libertad por solicitud de la PDI desde Santiago.