roberto bravo-ispEl viernes pasado, el Instituto de Salud Pública (ISP) informó que prácticamente 7 de cada 10 farmacias no respetó la Ley de Fármacos durante su primer año de vigencia. De los 189 establecimientos fiscalizados en la Región Metropolitana, 131 se ganaron sumarios por faltas de distinta gravedad, arrojando un 69% de farmacias infractoras de la ley.

El balance de fiscalización en 2014 significó además el cierre de 51 farmacias producto de dichos sumarios, de los cuales el 60% corresponde a establecimientos pertenecientes a las grandes cadenas: Cruz Verde, Ahumada y Salcobrand.

Sergio Muñoz, jefe del subdepartamento de Farmacias del ISP, comentó que las faltas más frecuentes son la ausencia de un químico farmacéutico (cuya presencia en farmacias es obligatoria), el incentivo de medicamentos de marcas específicas, fallas en la cadena de frío, publicidad de medicamentos con receta y ausencia de precios en las cajas de los medicamentos, entre otras.

Grandes y chicos, la misma historia

Roberto Bravo, director (s) del ISP, asegura que la ausencia de un químico farmacéutico en una farmacia es “una falta gravísima”. La autoridad explica que, en tanto centro de salud, las farmacias deben ser dirigidas por uno de estos profesionales, únicos que pueden “garantizar que los medicamentos están almacenados como corresponde y se cumplan las regulaciones técnicas, prescribir lo que se receta y dar las asesorías que el público requiere”.

La fiscalización de 2014 demostró que la ausencia de químicos farmacéuticos es la infracción más recurrente. De las 51 farmacias a las que se les prohibió el funcionamiento, 41 fueron por esta falta. Bravo consideró el hecho “una situación riesgosa, por eso la sanción es la inmediata prohibición de funcionamiento del local”.

Roberto Bravo, director del Instituto de Salud Pública (ISP).

Roberto Bravo, director del Instituto de Salud Pública (ISP).

La autoridad explicó también que si se desagregan los datos sobre esta falta “entre grandes y pequeñas farmacias, el comportamiento al respecto es bastante parejo”. En ambos tipos de farmacias el promedio de infracción a este requerimiento de la ley supera el 20% de los establecimientos.

Para Bravo, “esto llama poderosamente la atención, porque las pequeñas farmacias tienen carencias que explican sus infracciones, pero las grandes cadenas no tienen y se comportan igual. Parecen decir ‘bueno, en ocho pongo químicos farmacéuticos porque en dos no me van a pillar”.

Lo que sí tienen las grandes cadenas de farmacias son ganancias. Según los cálculos de la Fundación Creando Salud, las tres más importantes tienen ventas por más de 700 millones de dólares al año. Matías Goyenechea, director del organismo, agrega que “la distribución del mercado minorista de los fármacos presenta altos niveles de concentración, controlando tres de ellas el 90% del mercado: Cruz Verde controla el 40%, Farmacias Ahumada (FASA) el 28 y Salcobrand el 24.

Ciudadanos fiscalizadores

El director del ISP reconoce que los del balance de fiscalización de farmacias de 2014 “no son los resultados que esperábamos y queríamos obtener”. Bravo, que “esperaba un panorama mejor”, estima que la gran cantidad de infracciones por parte de las farmacias “indica que debemos un hacer un esfuerzo muy grande y justifica plenamente haber transferido la función de fiscalización al Instituto de Salud Pública”.

La estrategia del ISP para mejorar los procesos de fiscalización, señala su máxima autoridad, pasa principalmente por mejorar las relaciones del organismo fiscalizador con los usuarios. “La ciudadanía es el primer fiscalizador para exigir sus derechos, su participación nos permitirá amplificar la capacidad de fiscalización”, sostiene Bravo.

Para materializar esta estrategia, el ISP habilitó un formulario de denuncia en línea con el que “el usuario o usuaria va a poder informarnos y darnos detalles de la situación”, señaló Bravo. Mediante esta herramienta, el organismo espera tener un acceso más rápido a los incumplimientos de las farmacias, pues a la labor de los fiscalizadores se sumarían los clientes. La autoridad asegura que las fiscalizaciones se duplicarán en 2015.

Pero Matías Goyenechea piensa que “si bien es positivo que exista la fiscalización, versus un escenario en el cual no existe, lo central es cómo se reduce la presencia del mercado en un área que es sensible, que es el derecho a la salud”. En Creando Salud, explica Goyenechea, “consideramos que priorizar la mejora del mercado y no cuestionar su papel en la provisión de medicamentos es un error”.

Farmacias cumpliendo la ley, ¿peras al olmo?

Matías Goyenechea, Director Fundación Creando Salud.

Matías Goyenechea, Director Fundación Creando Salud.

Consultado por la conveniencia de que el Estado asuma un rol proveedor y no solamente fiscalizador en materia de medicamentos, Bravo reconoce que “no es un tema de debate en este minuto para nosotros”. Los esfuerzos del ISP, dice, están concentrados en “apoyar al ministerio en terminar con la instalación de los reglamentos de esta ley para poder mejorar su puesta en práctica y la fiscalización”.

El director del ISP evita opinar sobre la necesidad de aumentar la drasticidad y alcances de las sanciones. Dice que evaluarlo le corresponde “a instancias más altas”. En efecto, el entramado de sanciones está dado por el Código Sanitario, que contempla además de amonestaciones y cierres, multas de hasta mil UTM, así como su duplicación en algunos casos de reincidencia, “cosa que nos parece más que suficiente”, asegura.

“Ahora, siempre hay empresas de tal calado que estas multas siempre les van a ser proporcionalmente pequeñas. Ahí habría que estudiar si se pudiese hacer una modificación al respecto”, reconoce Bravo.

Para el director de Creando Salud, en cambio, “hoy se requiere discutir que el Estado pueda ampliar su capacidad como distribuidor de medicamentos (ya lo hace en la atención primaria, con sensibles problemas de stock en los consultorios)”. De esta manera, asegura Goyenechea, “el Estado podría abrir farmacias estatales con el fin de aumentar la cobertura y el acceso a los medicamentos, pues hoy las grandes cadenas están concentradas en aquellas comunas con altos ingresos”.

“Resulta importante también considerar la posibilidad de tener un laboratorio estatal, recordemos que Laboratorios Chile era una empresa estatal que permitía producir medicamentos requeridos por la población, sin tener que intermediar con el mercado o las grandes compañías farmacéuticas”, añade.