arcisunnamedContinuando con la declaración emitida el pasado domingo por Miguel Valderrama, director de la Escuela Latinoamericana de Estudios de Postgrado (ELAP), donde se refería a la actual crisis de la Universidad ARCIS y demandaba la democratización de la institución y la renuncia de su rectora, ayer martes 3 se conoció una carta firmada por académicos de dicha unidad, que viene a sumarse a un conjunto de muestras de apoyo a los sectores críticos de la universidad y un claro rechazo a las acciones de la rectora Neumann.

Willy Thayer, filósofo de destacada trayectoria expuso sus críticas en su cuenta de Facebook, con una mirada que, como en otros casos, incorporaba una cierta lectura de la historia institucional: “Esta burócrata y unos cuantos más, desde hace un tiempo se fueron tomando el ARCIS, con el respaldo de fuerzas no universitarias y fueron desmantelando su proyecto, su cuerpo académico, sus carreras de muchos años, sus programas de estudios, sus líneas de publicación, y lo fueron convirtiendo en material de otros intereses. Neuman München no es una rectora sino la encargada de hacer el trabajo sucio de unos mandamases a la sombra que preparan la próxima usuariedad de ARCIS, ya no una universidad, otra cosa, otras funciones, tal como ha ocurrido en Chile donde crecieron como champiñones universidades no universitarias y con fines de rentabilidad financiera y otros, pero también un parlamento con funciones no parlamentarias que defendiera intereses públicos. Queda claro para muchos, que ARCIS era una universidad demasiado abierta para la izquierda conservadora que se hizo de ella, que la trituró económicamente primero, maltrató y humilló a sus estudiantes, trabajadores y profesores.”

El también filósofo Miguel Vicuña, Director del Programa de Filosofía de la universidad, expuso en una carta titulada “¡Fuera usurpadores de U. ARCIS!” una dura crítica a la rectora y lo que calificó como su “camarilla”: “Las acciones sucesivas de la nueva rectoría y dirigencia universitaria condujeron a la persecución de estudiantes, al despido de académicos, a la desmantelación del proceso de democratización, todo lo cual demostró con palmaria claridad, ya desde noviembre de 2014 al menos, que la nueva autoridad autoritaria y autoimpuesta de la U. ARCIS, junto con evocar las prácticas del estalinismo y el fascismo (la mentira, la incomunicatividad, el secretismo, la imposición forzosa, la denegación de toda participación libre o mínimamente democrática) sólo procuraba objetiva y programáticamente la DESTRUCCIÓN y la ANIQUILACIÓN de la mismísima Universidad ARCIS que dirigía y supuestamente gobernaba (y que por cierto continúa, hipotéticamente, dirigiendo, gobernando)…”

“Ahora, a inicios del mes de Marte, merece la pena reunir fuerzas en defensa de nuestra Universidad vanguardista, crítica, experimental. Son fuerzas que vendrán de todos los confines del mundo y nos apoyarán. Primera condición para poder seguir hablando: LA INMEDIATA SALIDA DE ELISA NEUMANN Y TODOS SUS ARCANGELES. Condición para la restitución, refundación, restauración reales de una universidad crítica y latinoamericanista y vanguardista y experimental: ¡FUERA LOS IMPOSTORES! ¡FUERA LOS USURPADORES!”, concluyó Vicuña.

Por su parte, el destacado sociólogo Tomás Moulian, ex rector de esa casa de estudios, se sumó a las críticas. Según consignó el diario La Nación, dio a conocer su “mayor repudio a las prácticas autoritarias que está llevando a cabo la actual rectora Elisa Neumann”.

El gesto de Valderrama recibió además en redes sociales el respaldo de intelectuales y académicos como Nadia Prado, Cristóbal Durán, Felipe Larrea, Laura Lattanzi, Alejandro Fielbaum, Carlos Durán, Cristóbal Thayer, Lorena Hurtado, Sergio Villalobos-Ruminot, entre otros.

Finalmente, ayer 3 de marzo, se conoció una carta firmada el Consejo Académico de la escuela de postgrados.

 

CARTA ABIERTA A LA CORPORACION DE LA UNIVERSIDAD ARCIS

El Consejo Académico de la ELAP se ve en la obligación de manifestar su opinión respecto a la crisis de gobierno universitario que se manifiesta en una serie de situaciones y medidas de graves alcances. Tres son los problemas que definen a esta crisis:

a. La ausencia de respuestas estratégicas capaces de minimizar el adversario contexto en que se desenvuelve el proyecto Arcis. Ello se traduce en una gestión incapaz de integrar a todas las instancias universitarias y generar con ellas, una alternativa pertinente y viable. Por consecuencia se han vulnerado principios democráticos básicos que definen la convivencia interna. La expresión de lo anterior -que reviste suma importancia- es el incumplimiento del acuerdo establecido por la corporación de efectuar un proceso democratizador que redundará en un rector y en cuerpos colegiados representativos de la comunidad.

b. El uso desmedido de autoridad para resolver legítimas discrepancias que se dan al interior de una comunidad que tiene como tarea salvaguardar los espacios de diferencia, pluralidad y disenso. A consecuencia de ello, se ha procedido a utilizar arbitrariamente la potestad institucional para negar esta condición, en provecho de visiones sesgadas e inoperantes. El conjunto de despidos que se ha realizado en los últimos meses, cuyo fundamento descansa en la ambigüedad y la desmesura, poniendo en evidencia la falta de conocimiento legal suficiente para entender que los mismos son ilegales.

c. El incumplimiento de los procesos razonables de gestión académica que se expresa en una serie de improvisaciones que ponen en conflicto la continuidad de las carreras y los programas, tanto en pre como en postgrado. Ello significa que, en medio de la crisis, ninguna de las instancias superiores: vicerrectorías, rectoría, corporación y directorio han sido capaces de entregar pautas coherentes y, en más de una oportunidad, han soslayado la gravedad del problema mediante silencios oportunistas o maniobras tácticas. La insistencia en desarrollar un proceso académico normal, teniendo en cuenta las dificultades económico-administrativas, para garantizar a los apoderados, los estudiantes y los académicos la realización de la actividad docente en un ambiente de respeto y viabilidad institucional.

Los últimos seis meses han sido particularmente descriptivos de lo siguiente: el conjunto de los miembros de la universidad han visto mermada su tranquilidad cotidiana y han quedado expuestos a la angustia económica de múltiples consecuencias. Sin un criterio responsable se ha entregado información inexacta respecto a remuneraciones y plazos, instrumentalizando las expectativas de cada estudiante, funcionario y académico. Asimismo se ha pretendido situar a las autoridades como los autores de soluciones eficientes pero incomprendidas, mostrando un absoluto desprecio por el esfuerzo realizado por los académicos que cerraron el segundo semestre del 2014 en un clima de incertidumbre y desinformación. La indiferencia, asimismo, para encarar un debate crítico sobre la universidad y sustituirlo por una serie de consignas y manidas frases sobre el carácter invulnerable del proyecto Arcis, ponen en evidencia la falta de creatividad política y académica de quienes hoy la dirigen. Por otro lado, es necesario insistir que a la crisis política interna, que se arrastra desde la renuncia del último rector, se ha sumado la injustificada prolongación, en el cargo de la actual rectora, contraviniendo el acuerdo de la corporación de ser un gobierno de tránsito. A esto se suma la ausencia real de voluntad para llevar a cabo el itinerario comprometido cuyo desenlace debería haber sido la elección democrática de las nuevas autoridades en noviembre pasado. De lo anterior se desprende que ante la eventual designaciòn de un Administrador Provisional, la Universidad se encuentre en una situación de compleja continuidad.

Por lo anteriormente expuesto y sin necesidad de alargarnos en un diagnóstico ya conocido, sólo nos cabe exigir:

1. Renuncia de la actual rectora para destrabar las urgentes medidas que se necesitan implementar a fin de dar garantías y conducción a los procesos internos y externos.

2. Restitución en sus cargos de todas las personas –ilegalmente– despedidas.

3. Explicitación clara y contundente del Directorio y la Corporación respecto a un proceso, serio y organizado, de democratización de la universidad y cambio de autoridades.

4. Presentación de un plan de pago de remuneraciones verosímil fundado en un diseño técnico y político que ejecute, en el más breve plazo, medidas reparadoras en beneficio de los miembros de la universidad. Esta instancia debe ser creada a través mecanismos de público conocimiento e integrada por participantes elegidos por la comunidad por sus competencias y reconocimiento.
Por último solicitamos a todas las instancias de la universidad generar un movimiento unitario de ideas para responder a este insólito momento con generosidad, estrategia y solidaridad.

CONSEJO ACADEMICO
ESCUELA LATINOAMERICANA DE POSTGRADO
UNIVERSIDAD ARCIS

 

Firman
Jacqueline Albetman
Juan Pablo Arancibia
Antonio Aravena
Álvaro Cuadra
Héctor Cataldo
Jaime Donoso
Claudio Lara
Paz López
Carlos Ossa
Francisca Quiroga
Jorge Rojas
Consuelo Silva
Leonel Yañez
Miguel Valderrama