Especialdiamujer

No basta con ser mujer, ni de izquierda para activar procesos de cambios mínimamente radicales para las mujeres y otros cuerpos minorizados, maltratados y disidentes a la norma heterosexual. Michelle Bachelet y su propuesta de “aborto terapéutico” es un ejemplo encarnado de aquello.

El proyecto de aborto terapéutico propuesto por el gobierno de Bachelet seguirá exponiendo a la clandestinidad y al mercado negro a las mujeres que decidan abortar, ya que las 3 causales sólo cubrirán entre el 3% y 5% de los abortos que se realizan en Chile. Es decir, sólo podrán abortar las mujeres que se declaren “víctimas”, no las que lo decidan de manera autónoma. Los cuerpos de mujeres, con o sin útero, continuarán siendo criminalizados. Las mujeres seguirán siendo consideradas y tratadas como “víctimas” antes que sujetas de derechos y libertades. Las mujeres bajo el gobierno de Michelle Bachelet siguen siendo vistas como “menores de edad” y tratadas de manera paternalista.

La sangrienta dictadura cívico-militar-empresarial de 1973 nunca se fue, sigue imperando en la manera de una dictadura neoliberal y heterosexual. Las mujeres son criminalizadas por abortar y obligadas a reproducirse. Desde ahí la importancia que frente a semejante legalidad dictatorial, reforcemos las redes de clandestinidad trans-feminista promoviendo la solidaridad en estos espacios, traficando conocimientos y prácticas como el trabajo realizado por la Línea Aborto Libre (75307461), grupo constituido por lesbianas y feministas por el derecho a la información. Lo mismo con las campañas e iniciativas que buscan recolectar recursos para facilitar abortos ilegales seguros a mujeres empobrecidas (abortar con ellas), ya que sólo las mujeres de clases acomodadas pueden abortar con seguridad en sus clínicas cuicas. Es importante que le quitemos ese manto lúgubre y de tristeza al aborto, es necesario que desaprendamos la culpa cristiana en las que fuimos educadxs. Por eso, es urgente que nos ayudemos y aprendamos a realizarnos abortos de manera segura y como práctica de legítima defensa frente a estas violencias, brindándonos acompañamiento en el vecindario, en el grupo de amigas, compañeras de trabajo, del colegio, sin por ello dejar de exigir al Estado los recursos, condiciones sociales y sexuales necesarias para practicarse abortos como derecho inalienable, lo que no es igual a que el Estado, los médicos, las iglesias o la familia los autorice o regule.

CUDS abortoDebemos ir en contra de lo que nos enseñaron en el colegio: la competencia, la prueba o la copia obligada y en desacuerdo con el difundido conocimiento darwiniano que dice que las especies tienen que competir para sobrevivir. Nosotrxs apostamos por una vida de ayuda y contención mutua. Queremos una sociedad de participación social con la amistad como forma de vida. Los actuales feminismos de intercambio libre en la web, las políticas del código abierto, las guerrillas del ciberfeminismo, las barreras inmunológicas de las cocinerías comunitarias, la política del “hazlo tu misma”, la autoformación, las relaciones sexuales y de compañía entre diferentes generaciones, el anti-especismo como forma de lucha, las transiciones de género como momentos de felicidad, las imprentas anarquistas, las editoriales independientes y el cambio de la palabra “competencia” por “afectividad radical”, son quizás las únicas salidas que tenemos para no ser deboradas por un sistema de lucro, ganancia y mezquindad.

Apostar por unas letras y un activismo que pierdan el respeto a las grandes autoridades y promueva la emancipación, la parodia, la difusión del feminismo como práctica y como teoría política nos salvará de ser carcomidas por el avarismo individualista del experimento neoliberal que es Chile.

Ya lo han dicho: Ningún partido político, ninguna institución ni escuela podrán jamás emancipar a nadie.

Queremos abortar al hijo de la presidenta, que Dávalos sea abortado por ser parte de ese 1% de la población más rica que tiene una vida de lujo a costa del sufrimiento y la explotación del 99% de la población que es pobre en el mundo.

Los casos de aborto que han impactado, conmovido y movilizado a la opinión pública y los movimientos sociales para exigir “Aborto libre, seguro y gratuito”.

Tal vez el caso emblemático de Belén, niña de 11 años violada a la fuerza y a la que el ex-presidente Sebastián Piñera felicitó por convertirse en madre, fue lo que culminó con la impensada toma de la principal catedral católica en la marcha por el aborto del 25 de julio del 2013.

A diferencia de lo que erróneamente se piensa, la familia no es un lugar seguro, al contrario. Según datos y cifras oficiales de la Fiscalía y el SENAME, lxs niñxs son abusadxs y violadxs principalmente al interior de la familia. De los principales agresores sexuales (2004) destacan los hombres heterosexuales padres de familia (18.1%), padrastros (13.2%), tíos (9.1%), hermanos (3.9%), abuelos (3.4%). Y las cifras, como reconocer en el organismo estatal y en la red de instituciones que trabajan con el SENAME, son sólo la punta del iceberg. La familia es una de las instituciones patriarcales por excelencia, “la familia es un nido de perversiones” dijo la feminista Simone de Beauvoire. La crítica anti-social de la disidencia sexual busca decir que la familia, tal como la conocemos hasta ahora, implica siempre una obligación dolorosa que fracasa por masculina.

Es necesario y urgente educarnos sexualmente de manera trans-generacional, ya que no hay “una” sexualidad, sino que es múltiple, un plano más bien de experimentación y placer, así como de riesgos. Es fundamental estar preparadas e informadas. De ahí la importancia que las niñas sepan abortar desde pequeñas.

El aborto es una experiencia que paradójicamente posibilita vida, de la buena y placentera. El aborto puede ser una experiencia de liberación, alegrías y aprendizajes.

Aborto por ti, aborto por mí, aborto para todxs!

Súmate a la Marcha por el “Aborto libre, seguro y gratuito” este 6 de marzo a las 19.00 horas desde Plaza Italia y juntas hagamos de este 8 de marzo una jornada feminista y abortista.