Ilka OlivaRecuerdo patente el día que Obama ganó por primera vez las elecciones, una marea humana tomó las calles de Chicago, la comunidad afro descendiente celebraba a lo grande; se veía gente llorando de felicidad en cada rincón. Tanto amor, tanto dolor y tanta memoria en sus miradas, en sus voces. Reivindicaban a los esclavos, a los mártires del Movimiento de los Derechos Civiles en Estados Unidos. Obama era entonces la voz y la fuerza de los negros en Estados Unidos, existía la ilusión y poco a poco la confianza de los afros se posó en los hombros suyos.

Trabajo nada fácil para un ser de doble moral y que poco entiende de dignidad, de respeto a la raíz y a los hijos. Si bien en cierto fue un inmenso logro que llegara a la presidencia, tenía a todo el Ku Klux Klan en contra, aún lo tiene porque el Congreso y la Cámara Baja son Ku Klux Klan, Hollywood es Ku Klux Klan, –los cubanos emigrados capitalistas son Ku Klux Klan, muerto lo quieren ver por hablar de restablecer las relaciones con Cuba, pero le aplauden su injerencia en Sur América (boas)– el peso que tiene Hollywood en este país es tan poderoso que es capaz de llenar de aserrín la mente de las masas. Las propagandas en su contra aún siguen. El extremismo caucásico aún lo tiene atravesado en la garganta, aún se preguntan, ¿a qué hora se les coló un negro?

Pero sucede que Obama es de los que avergüenza la herencia negra, por ese lado ha logrado encontrar el equilibro y mantener contentos a los extremistas, y aunque uno no quiera compararlo con líderes de la talla de Martin Luther King o Malcolm X es imposible no hacerlo, porque él ha logrado llegar al nivel a que ningún otro afro descendiente en este país. Martin Luther King o Malcolm X jamás hubieran continuado con la guerra en Irak, o pasando bajo de agua soporte a Israel para atacar Siria y hacer chirajos a Palestina.

Jamás un bloqueo a Cuba o empecinarse en atacar Sur América. Años luz existen de diferencia entre Obama y hombres de verdad que dignificaron la humanidad y el color de la piel. Por eso a ellos los mataron y él sigue vivito y coleando con sus zapatos bien lustrados. ¡Hasta Nobel le dieron! Es que con Malcolm X y Martin Luther King cabía aquello de “Patria o Muerte,” “todas las voces todas.” Lo de ellos era unificar, dignificar, exigir derechos, lo de Obama es asaltar países cueste la sangre que cueste. ¿Qué dignidad le puede dar eso a los afro descendientes en Estados Unidos?

Si bien es cierto la vida cambió para él y su familia indudablemente pero no así para la comunidad negra en este país. Ahí está la forma violenta en que la policía de todo Estados Unidos arremete contra la comunidad negra –y peor le va a la latinoamericana indocumentada– solo quienes somos negros (indocumentados) podemos hablar de lo que vivimos, el nivel de discriminación está ahí latente, apesta.

Si Obama hubiera sido otro tipo de presidente lujo era honrar con un discurso la conmemoración de Selma. Pero, ¿con qué cara se atreve a hablar de derechos humanos si pretende quitarlos en Sur América? –Centroamérica ya es pan comido–. Si ha puesto una base militar en Perú, con todo el colmillo para acercarse más a Venezuela, Argentina y Brasil, que fueron una piedra en el zapato y que hoy por hoy son un bloque infranqueable.

Si aquí mismo se sigue reprimiendo a la comunidad afro descendiente, para no ir tan lejos ahí está el asesinato –hace unos días– de un joven negro de 19 años de edad por policías de Wisconsin, 5 balazos le metieron, y ellos son la ley y la verdad verdadera es la que ellos quieran contar en el reporte policial así existan videos que demuestren los contrario. No olvidemos el caso de Nueva York, Florida y Ferguson en los años recientes y los asesinos están libres porque las leyes del país los absolvieron. En Estados Unidos un policía va a la cárcel si mata un perro, si mata a un negro no. No digo con esto que la vida de un   no valga, pero comparada con la humana…

Obama no puede pavonearse hablando de equidad, de respeto a los derechos humanos y de logros porque no existen. No puede si continúa con el bloqueo a Cuba. Todo es harina del mismo costal. Es que no hay de dos sabores, la política interior tiene que ser la exterior. Suramérica lo sabe y se hermana con cuánto país desee unidad y progreso para todos (son socialistas). Veamos los aliados de Estados Unidos y qué es lo que buscan, en qué forma se han hecho ricos y en qué forma se imponen.

Él no puede hablar de derechos humanos si su gobierno ha sido el que más inmigrantes indocumentados ha deportado.

Quedarán las fotografías suyas caminando junto a su familia en el puente Edmund Pettus, y su discurso camaleónico, pero de ahí a que él dignifique su raíz negra, a que sus palabras demuestren que las leyes respetan a todo ser humano por igual sin importar el color, que Estados Unidos respeta los derechos humanos de inmigrantes indocumentados, hay años luz de diferencia.

De ahí a que Estados Unidos respete los gobiernos de países en desarrollo, que respete las religiones –esa su islamofobia que se anda echando la esparce por el mundo entero- hay mundos de diferencia.

La pinta de socialista tiene pero es más capitalista que los de Ku Klux Klan. El papel aguanta con todo, la acción es la que cuenta.

Loor a las víctimas del Movimiento de los Derechos Civiles en Estados Unidos, sea su ejemplo de entereza humana la luz de candil que nos ilumine en el mundo entero y nos hermane en una sola sangre roja.

Posdata: y como por ahí anda una más capitalista que el capitalismo, una tal Hillary Clinton, que bien la podríamos apellidar Ku Klux Klan,  no le llega ni a la sombra de los zapatos a Rosa Parks. Sin duda en algún momento si logra la presidencia la veremos ahí en ese mismo puente, también con un discurso camaleónico al mejor estilo de la Casa Blanca.