netanyahu-elecciones-is--644x362Contra lo esperado por los medios de comunicación y las encuestas, el primer ministro Benjamín Netanyahu se impuso con holgura en las elecciones celebradas este martes en Israel. Crucial resultó la radicalización derechista de Netanyahu en una campaña que le habló a los soldados antes que a los ciudadanos y que, en su última etapa, centró su discurso en atemorizar con la alta participación electoral de los árabes.

Si bien las encuestas a pie de urna pronosticaban un empate entre su partido, el derechista Likud, y la Unión Sionista, de orientación centrista, Netanyahu obtuvo el triunfo con 30 escaños frente a los 24 de la alianza compuesta por los laboristas y el partido de la ex ministra Tzipi Livni. De conseguir acuerdo para armar gobierno, el líder derechista romperá el récord de tiempo en el poder que tenía el fundador del Estado de Israel, David Ben Gurión.

Aunque lejos de la mayoría absoluta, para la que requiere 61 escaños, el Likud tiene varios posibles aliados en el Parlamento con los cuales podría formar un gobierno de coalición. La Unión Sionista, en tanto, tiene mucho más difícil esa tarea y esta mañana su candidato, Isaac Herzog, reconoció que desempeñará el papel de líder de la oposición.

Medios israelíes indican que el más probable aliado de Netanyahu para formar gobierno será un ex ministro de su propio partido: Moshe Kahlon. Su partido, el liberal Kulanu, logró diez escaños que contribuirían significativamente a la obtención de la mayoría que necesita Likud. Si bien Kahlon se retiró del partido de Netanyahu por diferencias con su política económica, esta mañana adelantó que las diferencias ideológicas podrían resolverse con un acuerdo de gobierno centrado en atender la agenda social y combatir la desigualdad.

El acuerdo con Kahlon sumado al pacto con todos los partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos le darían una cómoda mayoría absoluta al Likud, superior incluso a la que ostentó en el último periodo legislativo.

Según el diario Haaretz, una coalición más estable sería la que podrían conformar las dos principales fuerzas, Likud y Unión Sionista, pero la holgada mayoría de Netanyahu favorece la constitución de una alianza más inclinada hacia la derecha y el ultranacionalismo.

Lo que sí previeron con éxito los sondeos fue el buen resultado de la coalición formada por tres partidos palestinos que consiguió 14 diputados, convirtiéndose en la tercera fuerza del Congreso. Los partidos ultranacionalistas, en tanto, perdieron votos a manos del giro a la derecha que implementó el Likud durante la campaña, mientras que el movimiento de izquierda Meretz obtuvo apenas cuatro escaños, situándose al borde del umbral que da acceso al Knesset.