juan colilHa comenzado marzo y el ambiente comienza a recuperar su estado de año normal, pero ojo, el verano nos trajo varias novedades: conceptos, palabras y personajes nuevos que llegaron para quedarse: Boletas ideológicamente falsas, el fisco, fiscales, cautelares, tribunal de garantía, tráfico de influencias, Penta y Caval, la nuera, el Choclo, Dávalos, Lavín y otros. Conceptos, palabras y personajes que aparecieron en estos últimos meses en todas las esquinas, en las conversaciones de sobremesa y por supuesto en las redes sociales.

Las formalizaciones transmitidas por la televisión han sido el condimento necesario, mejor que un capítulo de Game of Thrones. La misma trama eso sí, la lucha por el poder, la intriga, víctimas que van quedando en el camino. Claro que en esta trama no hay héroes al estilo de Ned Stark, quizás el fiscal Gajardo camina hacia la veneración en los altares. El resto personajes oscuros que no les interesa ni la justicia ni la legitimidad ni la opinión pública, se mueven sin escrúpulos, porque todo puede arreglarse en los tribunales. Aduciendo que no sabían lo que estaba ocurriendo, pagando la deuda, pagando una multa, enarbolando algún artículo perdido de algún código escrito en la época de Andrés Bello o peor aún, alguna ley aprobada por estos últimos parlamentarios entre gallos y medianoche. Esas leyes técnicas que a nadie le importan, pero que al final hacen la diferencia. Esos personajes saben que al final no van a caer, son muy necesarios para seguir financiando campañas electorales como para echarlos al olvido. De hecho parece que el SII lanzó un salvavidas para todos aquellos grandes contribuyentes, que deberían llamarse los grandes defraudadores. De esta forma estos personajes tan educados y colaboradores no tendrían que pasar por el bochorno y mal gusto de los tribunales, qué horror. Mejor es dejarlo así. Aplicar un chanchullo técnico y moderno que permita que estos grandes defraudadores y los diputadillos, y toda clase de candidatos queden libres de polvo y paja. ¿Realmente la justicia es igual para todos?, ¿realmente alguien puede pensar que eso es así?

Mientras tanto el regreso a la normalidad del año se hace más notorio. Las isapres envían sus cartas de alza de precios mientras su ganancias nuevamente se disparan, se anuncia que la bencina seguirá subiendo por lo que sucede en Siria o cualquier otra excusa, los treinta minutos de fútbol en los noticieros hacen que uno vuelva a sentirse en casa, y por supuesto los incendios forestales por todo el país y los damnificados llorando y el despliegue de periodistas cubriendo todo lo que se mueva y el despliegue de funcionarios haciendo como si hicieran algo importante y se me olvidaban las encuestas que dicen por quincuagésima vez que los partidos políticos pierden credibilidad y los políticos diciendo que tienen que hacer algo. No hay como la normalidad del hogar. Vuelven las oscuras golondrinas a decirnos que solo hemos visto espejismos.

“Nos queda el fiscal Gajardo y Yerko Puchento, son como el Bielsa y Kramer de hace unos años”

Desaparecen algunos personajes políticos y surgen otros para ocupar sus puestos y repetir lo mismo que decían sus antecesores. Nada cambia. ¿Qué fue de Martín Larraín a todo esto y que fue de su padre?, ¿Qué fue de Jovino y Ena? Los diputados que recibieron fondos para sus campañas de forma ilegal y sucia siguen en sus asientos atornillados como si no hubiese sucedido nada. Se aplauden entre ellos porque han sido muy valientes por dejar de ir a tomar té a sus reuniones. Seguramente van a sacar la voz para hablar de la moral y la ética cuando se discuta el aborto. Ahí que van a recobrar el ánimo perdido. Eso sí lo tienen claro y seguramente van a salir apoyados por algún cura que no tenga los papeles manchados por pedofilia y levantaran las banderas de la moral a toda prueba. Tanto caradura que hay que soportar.

Nos queda el fiscal Gajardo y Yerko Puchento, son como el Bielsa y Kramer de hace unos años. Por una parte la moral, la incorruptibilidad, la agudeza y por otro lado la crítica, la burla (aunque sea en el canal de Luksic), pero también quedan otras cosas. Queda la gente de Caimanes, la gente del Cajón del Maipo y tantos otros que solo aparecen en twitter o facebook o mejor aún aparecen en las calles. Y así como sucede con la cantidad de agua caída, esperemos que este año no sea un año normal.