compagnon y davalos

Los coletazos del denominado Caso Caval aún siguen penando a la presidenta Michelle Bachelet, y todo parece indicar que no se detendrán.

A la polémica inicial por el cuestionado negocio en la compra y venta de terrenos por parte de Caval, donde Sebastián Dávalos jugó un rol protagónico al reunirse con el vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic, para conseguir el crédito que permitió obtener ganancias por $2.500 millones de pesos a la empresa de su esposa, hoy se sumó un nuevo antecedente que da cuenta de que el negocio era mucho mayor a lo que se pensaba.

Este viernes, la revista Qué Pasa volvió a revelar documentos que dan cuenta de que el negocio de Caval en la venta de terrenos en Machalí no se agotaba en el primer contrato que Natalia Compagnon firmó con Hugo Silva, el empresario que compró los predios. Un segundo contrato firmado por el socio de la nuera de la presidenta Bachelet, Mauricio Valero, aseguraba la exclusividad en la reventa de los terrenos, y que aumentaban las ganancias reportadas en la “pasada” inmobiliaria por otros $1.400 millones de pesos.

El documento, firmado el mismo día que la promesa de compraventa, le entregó a la Inmobiliaria e Inversiones FVM, propiedad de Valero, la exclusividad para volver a vender los mismos terrenos que Silva adquiriría por $9.500 millones.

Las condiciones de dicho contrato estipulaban que dicha venta se concretara dentro de un año y por un monto no menor a $14.700 millones, monto fijado por las expectativas que generaba entonces el inminente cambio en el uso de suelo, producto del cambio en el plano regulador de la comuna. De esta forma, ambas partes se repartirían las nuevas ganancias generadas.

FVM se aseguraba así un 26% de las utilidades sobre la nueva venta de los terrenos, y en el peor de los casos, Valero ganaría $1.400 millones en 2015, monto adicional que se suma a los cerca de $2.000 millones en que se estima la utilidad de Caval por la primera compraventa.

Además, establece que durante ese plazo la empresa Silca de Silva se comprometía a “abstenerse” a realizar gestiones tendientes a la venta de los terrenos. De no concretarse esto durante un año, las partes quedaban liberadas de compromisos y obligaciones.

Si bien el contrato es firmado por Silva y Valero, posee una cláusula en la que Silca declara expresamente que “Inmobiliaria e Inversiones FVM S.A. sólo podrá ceder el presente contrato a otra sociedad representada y controlada por Mauricio Guillermo Valero Illanes”, quien solo tiene una sociedad más: Caval.