calamaUna joven de 25 años ingresó el pasado sábado al Hospital Carlos Cisterna, ubicado en Calama, con un intenso dolor abdominal y sangramiento vaginal. En el servicio de urgencia, un ginecólogo se encargó de examinarla y advirtió que la mujer había intentado practicarse un aborto con fármacos.

El médico detectó una pastilla de Misotrol, medicamento utilizado normalmente para tratar úlceras, pero que también es utilizado por las mujeres para practicar abortos clandestinos. Además, el especialista confirmó que la paciente tenía unas semanas de embarazo y optó por denunciarla a Carabineros.

Tras la denuncia, la joven quedó detenida en el hospital por infracción al artículo 344 del Código Penal, como consignó Radio Villa Francia. Desde el hospital señalaron que la joven fue atendida y notificada de su detención luego de encontrarse en buen estado de salud. Este lunes, en tanto, luego de ser dada de alta, fue trasladada hasta una comisaría de Calama, donde quedó detenida.

La noticia sobre la denuncia realizada por el médico no dejó indiferente a las organizaciones feministas. Durante el año pasado, un instructivo del Ministerio de Salud fue difundido por el Colegio de Matronas. Éste señalaba que, pese a que el aborto es una práctica ilegal, “no corresponde extraer confesiones a las mujeres que requieran atención médica como resultado de un aborto”. Sin embargo, aunque es una decisión rechazada por amplios sectores, los casos de mujeres denunciadas por sus médicos siguen ocurriendo y apremian la discusión concreta sobre la realidad que aqueja a las mujeres pobres del país.