Corrupto, descompuesto, en mal estado después de haber estado en uno bueno ¿Puede este concepto ser aplicado a la situación actual de Chile y gran parte del mundo? ¿Puede algo que nació podrido corromperse realmente? La actual república de Chile surgió en medio de una corriente de ‘independización’ mundial -al menos eso nos han enseñado- un proceso en el que una serie de criollos cuyo mayor estandarte fue la figura del indio Lautaro se rebelan en contra de la España borbónica y sus tributos, en un sistema colonial que no les favorecía básicamente porque no les permitía hacerse más ricos y mantener el control de los siervos, indios y mestizos de propiedad de la Corona.

En un análisis muy simple podemos vislumbrar que existen varios elementos en la génesis de la República que nos permiten afirmar que no existe tal descomposición, pues esta nació aberrante. Sí, así lo fue, cuando un grupo de burgueses convertidos en soldadillos deciden librarse del yugo monárquico, más por aprecio al dinero que por desprecio al Rey, cuando ese mismo puñado de ‘nobles’ de esta tierra decidieron pasar por sobre los derechos indígenas adquiridos en los años de Colonia, para establecer un sistema absolutamente desigual y practicamente esclavista que ocupó territorios, allanó moradas y arrasó los recursos naturales y a los hijos de la tierra como si estos fueran menores de edad y/o subnormales. Lo que vino después no pudo ser más que un cuerpo republicano deforme, quizá reparado en algunas de sus partes, pero un cuerpo biológico que nace como imbunche no puede ser compuesto en su totalidad por la cirugía y la tecnología médica. Menos por las comisiones tecnocráticas.

Lo que hemos observado en los últimos meses en nuestro país creo que no nos sorprende, es algo que de alguna manera intuíamos, pues señores de la clase dominante no somos ni hemos sido completamente estúpidos e ignorantes. Debemos recordar que desde la búsqueda de una forma de ver la vida y la sociedad diferente a la dominante el pueblo ha construido liderazgos políticos, sociales y artísticos que han trascendido las fronteras de esta Patria pueblerina. En el mundo popular e indígena existen conocimientos profundos que si bien no son transmitidos por la vía del conocimiento colonial (la escritura) sí lo han sido a través de lenguajes, dialectos y una coa muy fértil que ha permitido desde una situación de subordinación, desprecio y discriminación mantener viva una llama de moral respecto a la subsistencia y el trabajo, que las mujeres ociosas del terrateniente están impedidas de comprender. En el mundo popular hubo solidaridad, y atisbos de tolerancia, diversidad etnica y sexual, en la medida que los capataces y supervisores del sistema fueron siendo cooptados y disfrazados para intervenir aún más la precaria situación del proletariado, de la prole, de nosotros.

En los últimos meses hemos visto vociferar entre acusaciones mutuas a muchos de aquéllos que se arrogan la moral y la ética de esta Patria mal nacida. Partidos de Derecha Opus Dei y que no respetan ni la supuesta moral del libre mercado, la Iglesia y su partiducho violadores de niños y mujeres, asesinos de indios, el Estado y su Patria anti boliviana, anti peruana, anti bolivariana discriminadora, asesina de pueblos y culturas, y los actuales comunistas burgueses y cristianos que quién sabe si alguna vez estuvieron con el pueblo (no mezclar a esta casta con los antiguos luchadores por los derechos de los trabajadores). Estos que no se averguenzan, que no se sonrojan siquiera, porque siempre han hecho lo mismo, siempre han vivido y profitado del trabajo ajeno, de las ideas ajenas, de la especulación, de los tontitos, de los rotitos, que usan y botan o matan cuando no les sirven. Así hemos perdido a muchos verdaderos líderes en las dos centenas de Patria.

Pero no sólo ellos, también nosotros vociferamos y los apuntamos como si viviesen en un terruño diferente.Y puedo entenderlo pues yo también lo siento, para mi Piñera, Larraín y todos aquéllos con sus apellidos vascos, gringos y eslavos llenos de letras repetidas ‘Erres’ y ‘Kas’ no son compatriotas. Así es señores para mi Evo Morales y Hugo Chávez son más compatriotas que ustedes elite ‘espúria’. Tal cual, espúria, como la etimología lo dice, como la estadística lo ocupa, algo ‘falso, ilegítimo o no auténtico’, algo degenerado en su ORIGEN.

Sentando esta base de reflexión y dejando de lado a los más desposeidos, a algunos grupos indígenas que resisten valientemente la violencia, la opresión y la invasión (los marginales del sistema), creo que nosotros el pueblo estamos corruptos. Durante estos años de neoliberalismo hemos sido educados como capatacez del sistema, inculcándonos valores individualistas fomentados por la competencia y un modelo de éxito que se fundamenta en la comparación con los que son menos inteligentes, menos educados, menos estilosos, rascas, flytes, mal hablados, huachos y fuera de la gracia del Dios cristiano, y para peor menos rubios y con cara de indios. En una sociedad que ha terminado por considerar que el pasarse de listo y ganar mucho dinero está bien, que el ser millonario es justo y válido.

Todo ello agudizado por los valores de la tolerancia neoliberal que impide sancionar socialmente pues dentro de la tolerancia de los derechos humanos también hay espacio para el dejar ser, el dejar fluir. Hay que dejar ser al empresario porque produce puestos de trabajo aunque tenga inmigrantes ilegales prisioneros y aunque en la tragedia lucre con el agua. Hay que dejar ser a los intelectuales financiados por el Estado aunque su único fin al acceder a becas sea conocer Europa y ojalá quedarse allá. Hay que dejar ser a los profesionales y su usura, en el robo cotidiano del ejercicio de actividades que son en sí mismas sociales. Y en las que no lo son también, pues no pueden existir sin la sociedad y el consumo. Hay que dejar fluir. No queremos diálogo ni palabras duras, la dialéctica en Chile está vetada incluso entre aquéllos que nos decimos de izquierda. La educación en todos estos años de Patria espuria y neoliberal nos ha convertido a todos, en especial a los que hemos accedido a mayores niveles de educación, por nuestro propio esfuerzo o por la becas del Estado, en buenos e individuales agentes del sistema reproduciendo su ilegitimidad y su falsedad con lo que pensamos, decimos y consumimos. Dejamos que la Ciencia y el Arte sean financiados por un sistema subsidiario y terminamos produciendo bonitas formas sin fundamentos, sin utilidad, con argumentos repetitivos que ayudan a sostener esto que se cae a pedazos por mal nacido.

Si ellos son espurios, nosotros hemos sido corrompidos.

* La autora es arqueóloga