got season4La elite está en problemas, sus fuentes de riqueza agotadas, su civilización asaltada por extranjeros fanáticos y enloquecidos, mientras en el interior las masas están en rebelión abierta. No, no es la Eurozona, es Westeros, el escenario imaginario de Game of Thrones.

Fue JRR Tolkien, el padre del género fantástico, quien resumió la atracción de un género que se ha convertido, en los últimos 60 años, en un elemento fundamental de la cultura moderna: “un mundo secundario en el que tanto el diseñador como el espectador pueden entrar, para la satisfacción de sus sentidos mientras están dentro”.

Pero, ¿por qué muchos de estos mundos secundarios se parecen tanto al feudalismo en crisis? Desde Tolkien y CS Lewis, pasando por creadores de mundos interestelares como Frank Herbert en Dune, y ahora Game of Thrones, los mundos de fantasía más exitosos no sólo invocan la parafernalia del feudalismo (reyes, tortura y juicios por combate), sino que la actual crisis del feudalismo .

En la moderna ficción de fantasía siempre hay una crisis del sistema: tanto del orden económico como del aura de poder (la magia) que emana de éste. En la teoría literaria incluso hay un término técnico para este punto crítico: “adelgazamiento”. En su Enciclopedia de la fantasía, John Clute y John Grant definen adelgazamiento como “la amenaza constante de declive”, acompañado de un luto generalizado y una sensación de que algo está mal en el mundo.

Mientras Westeros prepara sus tonificados y depilados cuerpos para la quinta temporada, el proceso de adelgazamiento ya está en marcha. Está la invasión del mundo de los espíritus desde el gélido norte; hay una revuelta de esclavos sucediendo al otro lado del mar.

Pero también hay una clara ruina sistémica afectando a la economía de Westeros. La gobernante familia Lannister  obtuvo su riqueza de la propiedad de la mayoría de las minas de oro. La moneda de Westeros es tri-metálica: las hay de oro, plata y cobre, cuyos valores se derivan del metal que contienen (no de un banco central y su “promesa de pago”, como en la vida real).

El problema es que en la cuarta temporada, la cabeza de los Lannister, Tywin, dejó caer una bomba: las minas de oro no han producido durante tres años. Como si fuera poco, los Lannister le deben un montón de dinero a algo llamado el Banco de Hierro. “Todos nosotros vivimos en su sombra”, dice Tywin, “pero ninguno de nosotros lo sabe. No puedes huir de ellos, no puedes engañarlos y no puedes evadirlos con excusas. Si les debes dinero y no quieres desmoronarte, pagas de vuelta. “

Game-of-thrones-the-history-of-the-houses-of-westeros-fortress-of-1200x800Si esto suena muy parecido a Grecia y el Banco Central Europeo, es sólo porque su actual enfrentamiento replica el esencial cambio en el poder que ocurrió hacia el final del feudalismo: deudas acumuladas bajo un sistema de clientelismo corrupto cuyas fuentes de riqueza se secaron, destruyendo finalmente el sistema.

Si se aplica el materialismo histórico a Westeros, la trama de la temporada cinco y seis se puede predecir. Lo qué pasó con el feudalismo cuando los reyes se encontraron endeudados con los banqueros, es que – al principio- trataron de solucionar el problema con el poder al desnudo. En la vida real, Eduardo III tuvo a sus banqueros italianos encerrados en la Torre de Londres hasta que renunciaron a sus deudas.

Pero con el tiempo el poder del comercio comenzó a aplastar al poder de los reyes. El feudalismo dio paso a un capitalismo basado en mercaderes, banqueros, saqueo colonial y trata de esclavos. Surgió el papel moneda y un complejo sistema bancario para subsanar los problemas derivados de las minas de oro secándose.

Pero para que esto suceda se necesita el imperio de la ley. Se necesita el poder de los reyes sujeto al derecho constitucional y un código moral impuesto a los negocios, el comercio y la vida familiar. Pero eso no sucederá en Westeros, donde el estilo de vida de la élite es sinónimo de violación, pillaje, asesinatos arbitrarios, tortura y sexo recreativo.

Entonces, lo que Westeros necesita no es una invasión de los hombres lobo del norte helado, sino la llegada de un nuevo tipo de ser humano: deben vestir de negro, usar cuellos de encaje blanco, tener caras serias y aversión al sexo y la bebida. En una palabra, Westeros necesita capitalistas, como esos que destilan puritanismo en los retratos holandeses del siglo 17. Y deben, como en la República Holandesa y la guerra civil inglesa, hacer una revolución.

Pero eso no puede suceder en un mundo secundario de fantasía. No se puede permitir que el proceso de adelgazamiento termine, debe ser perpetuo para que el drama funcione.

Una es la razón por la que muchas ficciones de fantasía adoptan la imagen de un feudalismo que siempre está en crisis pero nunca derrocado: forma el paisaje ideal para dramatizar los deseos secretos de las personas que viven bajo el capitalismo moderno.

La generación de Tolkien -marcada por la guerra a escala industrial- ansiaba los valores del heroísmo y la misericordia asociados al combate de antaño cara a cara. Para William Morris, cuya novela socialista utópica Noticias de ninguna parte ocurre en un Hammersmith cuasi-medieval, el deseo era por la habilidad, los oficios y la belleza de los objetos individuales, una evasión del brutalismo de la producción industrial en serie.

game of thronesLos futuros historiadores sociales, cuando miren hacia atrás la popularidad de Game of Thrones, no tendrán muchos problemas para descifrar los deseos internos de la generación adicta a la serie. Ellos son “todo lo que venga” más sexo con parejas múltiples.

Atrapados en un sistema basado en la racionalidad económica, todos queremos el poder de ser algo más grande que el límite de nuestra tarjeta de crédito o nuestra función en el trabajo. Nadie se sienta en casa viendo estos dramas imaginando que es un simple esclavo, un campesino o una sirvienta: se nos invita a fantasear que somos uno de los personajes con poder (Daenerys Targaryen, una hermosa mujer con dragones domesticados, o el inasesinable mino con barba de tres días que es Jon Snow).

Es tarea para la psicología social el explicar la duradera popularidad de la fantasía y su evolución hacia el soft-porn tipo gore. Todo lo que puede hacer la economía política es señalar las contradicciones y a dónde conducen.

Así que predigo que en algún momento de la temporada cinco o seis los Lannister caerán, como lo hicieron los señores feudales, a menos que descubran un territorio hasta entonces desconocido, lleno de oro y personas fácilemente aniquilables, así como hizo la monarquía española durante la crisis del feudalismo en el mundo real .

Siempre ha sido un misterio si acaso hay una tierra hacia el oeste de Westeros, al otro lado del mar. Mi sospecha es: tiene que haberla y alguien pronto será enviado para encontrarla.

 

* Este artículo fue originalmente publicado en The Guardian.