natalia-compagnonEl jueves recién pasado, la nuera de la Presidenta, Natalia Compagnon, declaró más de 9 horas ante el fiscal regional de O’Higgins, Luis Toledo, y el fiscal jefe de Rancagua, Sergio Moya, en medio de las indagatorias que sigue el Ministerio Público en contra de la esposa de Sebastián Dávalos y su socio Mauricio Valero en la ya famosa compra y venta de terrenos en Machalí.

Según informa hoy La Tercerauna de las claves entregadas por Compagnon durante su declaración es que el 50% de las ganancias del negocio estaban destinadas dos reconocidos dirigentes de la UDI: Patricio Cordero y Juan Díaz.

Según detalló la nuera de la Presidenta, aceptó el acuerdo “aunque me parecía injusto”, y aunque dijo desconocer un contrato escrito sobre la entrega de la mitad de las ganancias a la dupla Cordero-Díaz, sí afirmó que el total de las ganancias -$1.400 millones- terminó terminaría reportando $350 millones a cada uno, dividiendo entre cuatro lo obtenido en la venta de terrenos.

Según detalló, durante febrero, Caval entregó dos cheques en garantía a Juan Díaz, por un total de $800 millones.

Díaz y Cordero jugaron un rol clave en el negocio de Machalí, siendo muy cercanos la síndico Herman Chadwick.  Mientras que el primero es un gestor inmobiliario que se hizo conocido por su participación en el equipo de investigación que el gramialismo destinó al caso Spiniak, el segundo fue administrador municipal de Joaquín Lavín.

Ambos habrían jugado un importante rol en el negocio al convencer a Mauricio Valero, el socio de Compagnon, de involucrarse en la puja por el paño de 40 hectáreas ubicado en Machalí.

Dado el rol clave de ambos en el negocio, Valero habría sellado un acuerdo para entregar la mitad de las ganancias.

Así lo afirmó Compagnon ante el fiscal: “Cuando ellos traen el negocio proponen un acuerdo que era: 50% de las utilidades del negocio para Patricio y Juan; el otro 50% para Caval. Ese acuerdo lo realizó Mauricio y yo no participé. Lo acepté aunque me pareció injusto, porque nosotros pusimos la cara y nuestro patrimonio y ellos sólo cooperaron en traer el negocio. Desconozco si hay un contrato escrito de este acuerdo. Sé que a Juan Díaz se le pasaron dos cheques de Caval como garantía por aproximadamente $ 800 millones, a fines de febrero o primeros días de marzo, los cuales están a su nombre y fueron firmados por Mauricio, pero yo señalé que yo no los entregaría porque no teníamos fondos”, consigna el matutino.

Compagnon también detalló que de los $2.000 millones obtenidos inicialmente en el negocio, un total de $1.100 estarían destinados a cubrir costos y deudas anteriores: 300 millones a los abogados, 300 millones a amigos que prestaron dinero, 100 millones en créditos personales de ella y su socio, y 400 millones en un crédito con Banco Santander, “por lo que quedarían $ 1.400 millones a distribuir con Juan Díaz y Patricio Cordero, por lo que nosotros nos quedaríamos con $700 millones, de los cuales la mitad sería para mí: $350 millones”, detalla la publicación.

En su declaración, la nuera de la Presidenta Michelle Bachelet aclara además cómo se gestó la reunión entre ella y el vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic.

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“Respecto del Banco de Chile y la obtención del financiamiento lo que sé es que el tema se había estancado entre los ejecutivos y que nos estaba corriendo el plazo para la compra al síndico. Comencé a conversar con Mauricio qué podíamos hacer y nace la posibilidad de conseguir reuniones con ejecutivos del banco. (…) A mí la reunión me la confirmó Mauricio Valero a través de un mail que entrego en este acto. Cuando se me confirma la reunión se supone que asistiríamos Mauricio y yo, pero él me dice que no me puede acompañar por problemas personales. La noche del 5 de noviembre de 2013 le comenté a mi esposo Sebastián Dávalos que iría sola y que él me podía acompañar y yo le dije que no era necesario, pero igual me acompañó. Se lo comenté a Mauricio”, indicó.

Posteriormente, Compagnon aseguró enfáticamente que tanto su esposo, Sebastián Dávalos, como su suegra, Michelle Bachelet, no tenían ninguna responsabilidad en la reunión.

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Nunca supe que se empleara el nombre de mi suegra la Presidenta Michelle Bachelet para alguna gestión del negocio en el Banco de Chile o en cualquier otra parte, menos aún autorice algo así. De hecho le dije a Andrés Levine que tenía claro que habían ensuciado mi nombre y el de familiares míos”.

Mi esposo Sebastián Dávalos no intervino ni nunca supo del detalle del proyecto de los terrenos. Sí trabajó para Caval en algunos proyectos como en tecnología con Advantec, me ayudó a ver una fundación de hipoterapia. El trabajaba como jefe de proyectos hasta el mes de diciembre del 2013 o enero del 2014, en todo caso previamente a su cargo como Director Sociocultural del Palacio de La Moneda”.

“(En la reunión con Luksic) Mi esposo no habló, sólo saludó y se dedicó a mirar la oficina y a escuchar”.