bachelet preocupadaJohn Carlin, columnista de El País y una de las plumas más leídas del diario del progresismo español, dedicó su último artículo al impacto de los escándalos de corrupción revelados por los casos Penta, Caval y SQM sobre el sistema político chileno, alertando sobre el balde de agua fría que significarían para una elite que se creía superior a la de sus países vecinos.

“La vanidad herida de Chile” se titula la columna, en la que utiliza la torre del Costanera Center como símbolo de la autopercepción de Chile, “monumento al amor propio no sólo del segundo hombre más rico de Chile (Horst Paulmann), sino de todo un país”.

“Se empezó a construir en 2006 sin los permisos adecuados y la obra se paralizó durante dos años tras la crisis económica de 2008, dejando a 5.000 trabajadores en el paro. Se completó por fin en 2012 y desde entonces los 60 pisos del gran tótem de cristal, más agresivamente visible que la Cordillera de los Andes desde las llanas avenidas de la capital, permanecen vacíos”, relata Carlin.

El periodista señala que “para los chilenos, o al menos los de la clase media para arriba, la torre ejemplifica el hueco que ha reemplazado sus sueños de próspera modernidad. Se habían deleitado durante años con la noción de que eran moralmente superiores al resto de los latinoamericanos. Les gustaba llamarse “los ingleses del continente” y compararse favorablemente con los caóticos vecinos argentinos. Se jactaban del “milagro chileno”, de un crecimiento económico espectacular desde la caída de Augusto Pinochet en 1990?.

Sin embargo, dice Carlin, los escándalos sacaron a Chile de su ensueño mostrando la cruda realidad.

“Hoy la Gran Torre les sirve como reproche a un exceso de esperanza y vanidad. Reina la decepción, la desconfianza en el sistema político, la indignación con los ricos. La sensación que uno tiene mientras conversa en Santiago con académicos, periodistas y analistas profesionales varios es como cuando conversa con gente en Europa, de ilusiones perdidas. “Esperábamos más”, repiten”.

Para el periodista, el “esperaban más” alude al regreso de Bachelet a la Presidencia del país.

Carlin acude a Alberto Mayol para explicar las expectativas en la Presidenta: “Bachelet volvía limpia. Era la gran mamá, la salvadora de la patria (…). Se mantuvo así durante toda la campaña, como símbolo de cruzada moral, pero sin decir nada concreto sobre su futuro programa de gobierno”.

Finalmente el periodista asegura que “en Chile, como en tantos otros países, reina la indecisión; nadie tiene la poción mágica. Vivimos una época en la que somos más conscientes que anteriores generaciones de la falibilidad humana, hay menos optimismo y los vendedores de esperanza cuando llegan a gobernar acaban convirtiéndose en Hamlet, y encuentran que viven en una torre de cristal”.