“Ciudad Gótica ha estado en peligro. Ha habido muchachas desnudas como Baby Vamp, ahora Guasón ha querido dejarnos sin agua. Pueden estar tranquilos, Ciudad Gótica está a cargo de Robin y yo”. Esta frase, pronunciada en tono festivo por el entonces subsecretario del interior  Jorge Correa Sutil en agosto de 2002, mientras estaba disfrazado de Batman con ocasión del aniversario del Ministerio del Interior, quizás refleje de  buena forma el rol que le gusta asumir a este abogado demócrata cristiano y ex Presidente del Tribunal Constitucional. En todo caso, el Batman de Correa Sutil  no es precisamente un justiciero que intente proteger a los más débiles o  humildes sino más bien a aquellos que exhiben poder y recursos.

En efecto, en su labor como Subsecretario de Interior del gobierno de Lagos, Jorge Correa Sutil fue el cerebro de la guerra sucia en contra de los Mapuche, por lo cual ostenta el triste record de ser la primera autoridad “democrática” en recurrir a la pinochetista Ley Antiterrorista en contra de dirigentes mapuche. Los requerimientos legales en contra de líderes mapuche estuvieron plagados de ilegalidades y un proceder completamente alejado del debido proceso,  razón por lo cual recibió la condena y crítica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, American Rights Watch, Asociación Americana de Juristas, la Defensoría Internacional de los Derechos de los Pueblos y la Federación Internacional de Derechos Humanos.

En su desempeño como Subsecretario del Interior también se caracterizó por entorpecer o derechamente prohibir a los abogados del Programa de DDHH del Ministerio del Interior que tramitaran  los procesamientos en contra de los militares que habían participado en el exterminio y torturas de opositores a la  Dictadura, tal como  denunciara el periodista Jorge Escalante, incluso el abogado del Ministerio del Interior, Boris Paredes, develó que “hubo que esperar que el subsecretario Correa estuviera fuera de Chile para presentar las solicitudes de procesamientos contra Pinochet en la Operación Cóndor” y que “hizo un gran escándalo cuando se enteró de tales procesamientos” .

Además, el periodista Jorge Escalante cuenta cómo este Batman de los poderosos se negó a ayudarle en su investigación en contra de Colonia Dignidad dejando entrever que su capa de súper héroe era parte de la red que impidió que se conocieran públicamente los archivos de Colonia Dignidad. La razón de tamaña jugada se explicaría  pues tales archivos afectarían a importantes personeros de derecha pero también de la entonces Concertación. Es cierto que el año pasado estos archivos fueron finalmente entregados por el Juez Zepeda, pero en las organizaciones de DDHH quedó la duda de si efectivamente se entregó toda la información o si hubo fichas que desaparecieron en el transcurso de todos estos años.

Peor aún, cuando el país estaba convulsionado con las movilizaciones estudiantiles y el Senado discutía la destitución del entonces ministro de Educación Harald Beyer, en una verdadera maniobra de inteligencia, este justiciero de la cota mil proveyó de municiones  a la defensa del cuestionado ministro de derecha, al revelar que la acusación  estaba fundada en preceptos equivocados originados por la burda copia de párrafos textuales de otra acusación presentada años antes  en contra del ex Ministro Hinzpeter.

La Ciudad Gótica que protege este súper héroe no es otra cosa que los poderes fácticos y los grandes grupos económicos asociados a ellos, y esa es la razón que explica que entre los invitados al matrimonio de su hijo estuvieran presentes Sebastián Piñera, Bernardo Matte, Juan Claro, Carlos “Choclo” Delano y Eugenio Tironi.

Todo lo anterior es una  muestra que la Ciudad Gótica que protege este súper héroe no es otra cosa que los poderes fácticos y los grandes grupos económicos asociados a ellos, y esa es la razón que explica que entre los invitados al matrimonio de su hijo estuvieran presentes Sebastián Piñera, Bernardo Matte, Juan Claro, Carlos “Choclo” Delano y Eugenio Tironi.

Y ese rol de defensor del establishment también explicaría  que en diciembre del año pasado, cuando la popularidad de Bachelet iba a la baja, en una entrevista publicada por uno de esos pasquines de couché tan propios de  Ciudad Gótica, nuestro Súper Héroe de los zorrones alertara del “peligro de populismo” que acecha a Ciudad Fáctica,  ese populismo que, al igual que uno de los rivales del murciélago con alas  llamado Anarquía, tiene el aspecto juvenil y lozano de la “testimonial” y “moralista” bancada estudiantil.

Pero en marzo recién pasado, la abrupta caída de la popularidad de la Presidente Bachelet lo obligó a develar que su más peligroso rival no era precisamente Anarquía, El Pingüino o Dos Caras. No,  su verdadero Archirival,  el más peligroso de todos,  el verdadero Guasón de Ciudad Fáctica es la Asamblea Constituyente: “un irresponsable salto al vacío”, como diría en una entrevista radial.

Y ahora, luego que el aluvión de boletas truchas llegara hasta La Moneda, nuestro Batman de los peloláis muestra su as de triunfo al proponer adelantar las elecciones parlamentarias para así superar la crisis de legitimidad del actual Congreso. Una propuesta que aparenta ser muy novedosa y atractiva, pero que en realidad es un peligroso y traicionero acertijo, propio de ese homónimo rival suyo. En efecto, tal propuesta se formula porque en los últimos días y dada la agudización de la crisis, la idea de convocar a un plebiscito que permita llamar a una Asamblea Constituyente ha comenzado a permear en las filas de la Nueva Mayoría. Desde el analista democratacristiano Jorge Navarrete hasta el proyecto de ley  que presentará  en los próximos días la llamada Bancada Constituyente,  conformada, entre otros,  por 15 parlamentarios de la nueva mayoría, la idea de una Asamblea Constituyente comienza a plantearse cada vez más seriamente.

Por la misma razón,  el diputado y presidente del PS, Osvaldo Andrade, señaló que la opción de adelantar las elecciones es una alternativa que es necesario estudiar y, de la misma manera, ese otro “Súper Héroe” de Ciudad Fáctica, Camilo Escalona, compartió tal posibilidad aunque agregó un nuevo as de triunfo: adelantar las elecciones para elegir un nuevo congreso pero con facultades constituyentes, es decir, un verdadero Parlamento Transformers   destinado a evitar la Asamblea Constituyente. Es cierto que Lagos, Peñailillo y otros han rechazado esta opción pero todavía no es posible descartar nada pues la discusión en Ciudad Fáctica aún no está terminada y, como todos sabemos, “entre súper-héroes no se pisan las capas”.