Marcha La Moneda“Espero que se tome con seriedad este asunto, porque la verdad es que me preocupa muchísimo la salud y la vida de las personas que están realizando está huelga de hambre y por otra parte, ciertamente, que a tanto tiempo de haber ocurrido estos hechos todavía como Estado no estemos dando respuesta precisamente a demandas que son justas, conforme al derecho internacional de los derechos humanos”, señaló el funcionario.

Las declaraciones las realizó frente a un grupo de ex presos políticos y luchadores por los derechos humanos que realizaron este miércoles una manifestación pública en los alrededores de la Plaza de la Constitución y del Palacio de La Moneda.

Ugas lamentó la situación surgida debido a “insatisfacción de las demandas que se han formulado. Desde junio del año pasado hemos estado trabajando con el Comando Unitario de ex Presos Políticos en la revisión de las formas de reparación que adoptó nuestro Estado anteriormente, planteando específicamente mejoras”, dijo.

Al respecto, dijo que se entregó una propuesta que está en manos del poder Ejecutivo.

Ugas informó que desde la Subsecretaría del Interior se trabaja en una segunda propuesta, ya que una primera que hicieron fue insatisfactoria.

Las huelgas de hambre de los ex presos políticos de la dictadura se desarrollan en Arica, Valparaíso, Santiago, San Felipe, Osorno, Concepción, Linares, Puerto Montt, Curicó, Castro, Chiloé, Chillán, Los Angeles y Rancagua.

Las víctimas de la dictadura exigen se equiparen los montos de las pensiones de la Comisión de Prisión Política y Tortura (Valech), con la de la Comisión Rettig.

Al respecto, Rafael Villalobos, vocero de los huelguistas de hambre de Santiago, dijo a modo de ejemplo, que en Argentina, los ex prisioneros reciben un monto de alrededor mil dólares mensuales, mientras en Chile alcanza a 156 mil pesos, unos 259 dólares.

El dirigente del Comando Unitario de ex Presos Políticos y director de la Corporación Parque por la Paz Villa Grrimaldi, Higinio Espergue, advirtió que los huelguistas de hambre podrían tomar la determinación de realizar una huelga de hambre seca, lo que podría agravar la salud de los ayunantes, en su mayoría de la tercera edad.