Beatriz-Sanchez-en-MV-1Beatriz Sánchez no ha tenido un año tranquilo. Contradictoriamente, tras ser elegida como el rostro televisivo de 2014, tuvo que salir de ADN a inicios de 2015,y a eso se sumó el abrupto cierre del departamento de prensa de La Red el viernes pasado, concluyendo así con el noticiero central que tenía bajo su conducción. Por allí pasó el hoy senador Alejandro Guillier, el emblemático rostro de La Red, Felipe Vidal y últimamente contaba con la compañía de otro “vostro” radial, como Verónica Franco.

El cierre de Hora 20, noticiero central de la estación privada, generó impacto no sólo por el contexto en el que ocurrió, justo antes de comenzar la celebración de un nuevo 1° mayo, sino también porque significó ver cómo uno de los pocos programas de análisis de actualidad salía definitivamente de pantalla.

Acá, en un diálogo apurado pero cercano, Sánchez abordó el escenario mediático en Chile, y los desafíos que el periodismo nacional enfrenta en contextos de crisis.

¿Cómo  sientes con el paso de los días esta abrupta decisión de cerrar prensa en La Red, y qué análisis tienes de la valoración del programa tanto al interior del canal como en las audiencias?

Yo particularmente quedé muy triste y golpeada. Si bien fue sorpresivo, uno entiende que en momentos de crisis hay posibilidades grandes de que el programa en que uno está sea cerrado. Y en La Red, a diferencia de otros canales, ya había pasado dos veces antes. Si bien la posibilidad estaba, uno no se la cree hasta que pasa.

beatriz-sanchezA mí me gustaba mucho el programa que hacíamos, estaba muy orgullosa. Además, sentía que habíamos logrado algo con el programa. Si bien no tenía un rating descollante, sino más bien humilde -como es en La Red en general-, sí era un programa que tenía más impacto que el rating que tenía, y eso era algo bien significativo.

Por el lado de las audiencias, ayer me sorprendió que uno de mis hijos me fuera a contar que Hora 20 era tendencia en Twitter. Me sorprendí y fue bonito; nosotros teníamos hartos tuiteros que eran seguidores fieles del programa, y hablábamos con ellos todos los días. Teníamos no sólo la dinámica de leer muchos tuits, sino que los respondíamos cada vez que podíamos. Los leíamos todos, revisábamos todas las sugerencias y críticas. Esa conexión que teníamos como equipo creo que también la sentía el público. Se sentían parte del programa.

Si bien todos entienden que los medios son empresas que se deben financiar, la crisis que está viviendo la televisión no hace en general que los canales recorten un departamento de prensa entero, ¿qué pasa con la valoración del producto y del departamento de prensa al interior del canal?

Siento que al momento de planificar los recortes en La Red, la decisión fue mantener el giro que inspira a su dueño. Y de ahí que se recorta todo lo que no es entretención. Eso tiene lógica además cuando se saca al departamento de Prensa y a Vigilantes, que si bien no era de prensa, era muy cercano porque hablaba de actualidad y se discutía sobre noticias. En lo personal, sé que los ejecutivos, y así me lo han hecho saber, estaban súper satisfechos con Hora 7, Hora 20, con Vigilantes. Siempre se espera más rating, que sea más vendido, pero ésa es una aspiración de siempre. La decisión pasa por ver cómo acotar los costos, y se opta por la entretención. En eso, es coherente cerrar Prensa.

Dicho esto, yo creo que para un canal es importante tener un departamento de Prensa. Le da una línea editorial, un peso en específico. Creo que ésa fue la idea de Javier Urrutia (director ejecutivo) cuando él reabrió Prensa. Pero me da la impresión que el dueño no tiene la misma valoración. No vive en Chile, entonces no tiene por qué entender si Hora 20 era cercano o no al público, sino que miraba más bien las cifras frías, y opta por la entretención.

El cierre por criterios comerciales ha quedado claro sobretodo con los programas que los reemplazaron, como El Patrón del Mal, que es un éxito probado de audiencias en Chile. Pero esto instala una pregunta delicada tanto para los periodistas como para los medios de comunicación, que es si la actualidad es o no un rubro rentable, si el giro periodístico le sirve económicamente a los medios. ¿Cómo ves eso?

Chuta, es una pregunta complicada. Diría siempre que sí. Pero aquí entramos a un terreno delicado, porque creo que no todo lo que uno hace como medio de comunicación, por mucho que tus entradas sean todas privadas, tiene que ser rentable para que obedezcas al espíritu de un medio de comunicación. Yo no sé si alguna vez los departamentos de Prensa logran un gran equilibrio

En el caso de tele, se necesitan muchas personas para producir notas que si bien las lleva una persona, las hace todo un equipo. Al encasillarte en un medio de comunicación, para mi gusto, parte de tu misión debería ser el contar con un departamento de Prensa. Si no se logra financiar, como la mayoría, se financia con otros programas. Pero es parte de tu rol. Si no, haz otro negocio no más.

beatriz sanchezMuchas de las críticas iniciales a La Red tras la decisión hablaban de conspiraciones, que ustedes en todo caso han descartado.

Sí, yo entiendo que la gente por el cariño reaccione de esa manera, sin entender que los productos pueden tener malas evaluaciones de rating o por temas económicos, y algunos sacan esas conclusiones porque es lo que sienten. Yo puedo decir que, durante todo el tiempo que duró el programa, se cumplió el compromiso de hacer el programa lo más cercano posible, y las reacciones de la gente que veía el programa lo demuestran. Creo que en eso aportamos a tratar de representar a la gente con sus preguntas, y la verdad es que nunca se trabajó con ninguna presión. Jamás me dijeron que no podía opinar de tal cosa, nunca hubo censura. Lo digo sinceramente. Si la idea hubiese sido ésa, se habría hecho antes.

De todas formas, en La Red había algunos antecedentes que no necesariamente fueron censura, pero sí generaron dudas. Por ejemplo, la salida de Pamela Jiles de Mentiras Verdaderas, con su sección. Según ella tenía que ver con que la élite siempre estuvo pendiente, desde principio a fin, para deshacerse de su espacio. ¿Crees que el estilo que tenían generaba incomodidad, por este periodismo más incisivo, o más puntudo como lo llaman algunos?

No sé, fíjate. Yo me desmarco de ese rótulo de periodismo más puntudo, porque creo que todos hacemos periodismo algo puntudo. Siempre depende de las instancias y los programas, pero cada vez hay más opinión en los medios de comunicación también. Siento que no hacíamos algo absolutamente único. Si había estilos que podían generar cierta “picazón”, como el de la misma Pamela Jiles, porque además ella asume un personaje televisivo súper rudo.

Creo que La Red trató de darle un giro a su programación, de hacerla más atractiva y enganchar  con cierto público, y con las características de un canal chico, para poder competir con los más grandes. Creo que respondía a eso, y de verdad se trabajaba con harta libertad editorial. A mí me consta, pero no sé si eso provocó tanta incomodidad. En Hora 20 sí nos tocó gente que nunca quiso ir al programa, pero yo también respeto eso, porque ellos también hacen su cálculo y ven si les interesa o no un programa.

Para el periodismo en general, el panorama en televisión está complejo. Tú trabajas también en radios, y antes estabas en ADN.

(Se ríe) Sí, pero parece que este último mes y el año en general no han sido mí año.

Beatriz-Sanchez adn¿Cómo ves el mercado para el periodismo en general, considerando que hay hartos departamentos de prensa que en el último tiempo han recortado mucho personal?

 Yo llevo hartos años trabajando en medios de comunicación, y siempre he estado en medios desde que me titulé, y esto es absolutamente cíclico. Personalmente he pasado por experiencias de recorte en varios medios que trabajé, de recortes profundos en los que no me tocó salir. Pero es absolutamente cíclico. Cada cuatro años hay despidos masivos en los medios.

Los medios sufren el vaivén del país. Chile tiene la costumbre de echar gente cuando hay problemas económicos. Lo primero que se hace para bajar costos es echar al trabajador. Hay poca valoración. Y para qué decir los sueldos. Es cosa de ver cuánto le pagan a los trabajadores en Chile, y cada vez que hay una crisis económica se tiende a echar a los trabajadores no más. Los medios de comunicación no escapan a esa realidad que es del país.

¿Cómo sientes que se resguarda la libertad de prensa en Chile?

Creo que falta para avanzar en la libertad de prensa. Los medios están muy concentrados en Chile y eso es muy complejo. Eso quita pluralidad, que es para mí lo vital de los medios de comunicación. Es muy difícil entrar al mercado de los medios de comunicación. Pensar que alguien abra un diario, por ejemplo, es imposible.

Lo que ha roto este cerco son los medios digitales. Hoy día han democratizado y liberado un poco a un Chile acostumbrado con los medios tradicionales, que es el papel de un diario, con las radios clásicas y con la TV abierta. Eso estaba absolutamente cerrado y con un candado. Eso es un peligro para la libertad de expresión. Afortunadamente hoy día hay una cosa mucho más democrática con la web. Y se están dando muestras de eso, con todas las desconfianzas y escándalos de corrupción, creo que los medios han cumplido una pega increíble. Y todos, tanto las tradicionales como los digitales. Están los nuevos como Ciper, que es de una investigación súper profunda, pero que se complementa con otros. En eso, veo el panorama un poco más auspicioso, porque al tener tanto en juego y con gente tan poderosa que tiene tanto que perder por estos casos, que se sepa todo cada vez más, y cada día un poco más, habla sólo bien de los medios.