valdes asume

 

El nombramiento de Rodrigo Valdés como ministro de Hacienda sólo genera buenos comentarios en el mundo económico. Desde el empresariado hasta en la academia, la llegada al gobierno del Ph.D. en Economía del Massachusetts Institute of Technology (MIT) pareció imprimir una cuota importante de optimismo en los mercados.

Desde los diversos enclaves del comercio y la producción lo destacaron en conjunto como una señal positiva, cuyo norte será equilibrar las cifras de la macroeconomía y recuperar el diálogo con el sector privado.

Sin embargo, desde sus pares también se valoró positivamente la llegada de Valdés al puesto que ocupó por 14 meses Alberto Arenas.

Uno de ellos es  Andrés Solimano, ex asesor del programa económico de Marco Enríquez-Ominami, que calificó al economista formado en la Universidad de Chile como “una persona bastante capacitada, con una formación muy sólida” y que “tiene buenas capacidades técnicas”.

Para el economista, la tarea que deberá enfrentar Valdés será dedicarse a la “estabilidad macroeconómica” pero al mismo tiempo “acomodar la otra parte de las agendas de reformas, de modo de producir un cambio en el modelo económico chileno a favor de una menor desigualdad social”. Esto, en el contexto de las reformas sociales que impulsa el gobierno.

andre solimano“Valdés es una persona que viene de instituciones de temas monetarios, financieros y macroeconómicos. Está muy bien para ser ministro de Hacienda, pero ahora tiene desafíos políticos de cómo acomodar una agenda social más ambiciosa, y con un gobierno que está debilitado políticamente”, analizó Solimano

Valdés llega al gabinete como cercano a Nicolás Eyzaguirre, ya que trabajaron juntos en Hacienda anteriormente. A eso se suma el trabajo conjunto que tuvieron en el FMI cuando el actual ministro de Educación era el director para el hemisferio occidental del organismo económico internacional.

“Son dos personas cercanas y creo que han tenido otras colaboraciones. Efectivamente puede haber una buena sintonía con Eyzaguirre para los recursos fiscales de la reforma educacional”, resumió.

Para Solimano, la salida de Arenas de Hacienda se produjo por problemas en diversas áreas, “desde el diseño de la política económica, la reforma tributaria y un estilo personal que se alienó de los empresarios”.

El economista afirmó que  el estilo de Arenas chocaba con los gremios y señaló que “ése es un problema para un ministro en un área tan sensible”.

Solimano concluyó afirmando que “el Gobierno debe mantener un equilibrio, y no solamente desarrollar su política económica para dejar contento a los grandes empresarios. Debe abrirse a otros gremios laborales, tanto la Anef como la misma CUT y las otras centrales sindicales. Este no puede ser como los gobiernos de la Concertación de antes, que era muy pro empresarios  y pro gran capital. Una cosa es tener un trato adecuado con los empresarios, pero otra cosa es hacer sólo la política económica ellos quieren. Ahí el Gobierno tiene que marcar una diferencia y por supuesto el nuevo ministro de Hacienda”, finalizó.

Por su parte, Gonzalo Martner le bajó el perfil al currículum con el que llega Valdés y aseguró que “el que haya estudiado en el MIT la verdad es que no quiere decir mucho, porque por ahí pasó, por ejemplo, Noam Chomsky, que viene siendo la extrema izquierda intelectual a nivel mundial”, y matizó ese mérito afirmando que “en Chile nos acostumbramos a mirar más el recorrido académico, cuando éste es un ejercicio totalmente distinto”, indicó.

gonzalo martnerSi bien destacó la necesidad de que las personas que asuman en el cargo del ministerio de Hacienda “cuenten con una muy buena formación económica”, aseguró que el nombramiento de Valdés “tiene que ver con el manejo de expectativas, y eso tiene que ver siempre con la interlocución con los actores económicos, y eso es algo donde no se conoce mucho cómo encajará Valdés”, señaló.

Para Martner, las reacciones de esperanza desde el mundo empresarial “son un poquito prematuras y prejuiciosas, y afirmó que “el mundo empresarial tienes puesta las esperanzas en que este nuevo ministro pare la reforma laboral y no haga más reformas socioeconómicas. Si ésa es la expectativa, habrá que preguntarle a él si ése es su diseño y si así lo diseñó también la presidenta de la República”, reflexionó.

El ex presidente del PS señaló la oposición del empresariado a todo tipo de reformas como la gran causa para los problemas de relación que mostró Arenas, y aunque calificó a la reforma tributaria como una “versión muy deslavada de la original”, recalcó que el poder económico “se opone en términos furibundos” a las transformaciones que impulsa el Ejecutivo.

“El empresariado considera que él es el que manda en Chile y creen que todos tiene que estar dentro de un diseño para que no los restrinjan de manera alguna en materia laboral, sin obligaciones hacia la sociedad en materias de impuestos y medio ambiente. Ese diseño se sigue expresando en la oposición a cualquier reforma y es simplemente miope y equivocado”, analizó.

Martner recordó que Valdés “era el brazo derecho” de Eyzaguirre cuando prestaba asesorías en macroeconomía y calificó la cercanía entre ambos como “folclórica” ya que, independiente de ello, nada asegura que los fondos con los que cuenta el Gobierno sean suficientes para la reforma educativa, en caso de no repuntar al crecimiento económico.

“Este no es un asunto de mayor o menor cercanía de un ministro con otro. (El bajo crecimiento) es un dato objetivo, y eso no ha cambiado en nada”, indicó.

Martner alertó de una restricción de ingresos fuerte “producto de un crecimiento menor y de un rendimiento de la reforma tributaria, que como muchos dijimos, no iba a ser muy alto” y aseguró que el problema económico permanece, y no parece fácil de mejorar.