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Era una de las cintas nacionales más esperadas del año. “El bosque de Karadima“, dirigida por Matías Lira, llegó a los cines el pasado 25 de abril y, a menos de un mes de su estreno, se acerca a superar los 200 mil espectadores. El filme inspiró su trama en los abusos cometidos en la Parroquia El Bosque por el sacerdote Fernando Karadima, condenado por El Vaticano a una “vida de oración y penitencia”.

En entrevista con ElDesconcierto.cl, Matías Lira abordó la extensa investigación que implicó la película, los hallazgos encontrados y la forma en que el público chileno se ha enfrentado a un caso que no da espacio a la indiferencia. Además, comentó la apertura del cine y la televisión hacia estos temas, convertidos en tabú durante un largo tiempo.

Tu película aborda un tema difícil, complejo de digerir para gran parte de la sociedad chilena. ¿Por qué te atreviste a entrar en este caso?

Estuve cinco años en este tema, empecé a investigar en distintas áreas y la verdad es que, cuando salieron los reportajes de Informe Especial quedé bastante en shock porque yo conocía gente de la iglesia de El Bosque, sabía cómo funcionaba, entonces dije: aquí tiene que haber algo súper profundo como sociedad, que va más allá de los abusos sexuales y tiene relación con el poder. Pero cuando uno parte es bien insípido el esfuerzo porque no hay dinero para hacer los guiones, uno parte con una investigación muy pequeña. Cuando llega a mí un expediente que me permitió ver que había muchas más víctimas, más cómplices y abusadores, me di cuenta que tenía un tema importante en las manos y que me hacía resonancia a mí como católico, porque al principio tenía un poco de aprensiones de hacer una película con este tema.

“Cuando llega a mí un expediente que me permitió ver que había muchas más víctimas, más cómplices y abusadores, me di cuenta que tenía un tema importante en las manos”.

En el fondo, queriendo o no igual iba a contaminar a toda la iglesia. Pero luego fui entendiendo que esta no es una película contra la iglesia, porque fueron los mismos sacerdotes, el sacerdote de parroquia, donde se hace el bingo, donde se juntan cosas para ayudar a viejos y niños, donde se construye un centro social de la comuna, ésa es la iglesia en la que yo creo. Fue esa iglesia la que me hizo ver que esta era una película contra un grupo muy pequeño que había surgido y que estaba al alero de la iglesia, pero aprovechándose de ella. Entonces, emocionalmente pude seguir avanzando.

¿Cómo se desarrolla posteriormente esa investigación? ¿Cuáles fueron los hallazgos?

bosque karadimaMucha gente me decía ‘oye, cómo puede haber una persona de 30 años que se considere abusada, es raro, ¿o no?’ y empecé a investigar ese tema, junto a Álvaro Díaz, que es uno de los guionistas, y al final, nos dimos cuenta que El Bosque era una secta. Uno se da cuenta por ejemplos concretos: a un niño lo hacían esperar hasta 4 ó 5 horas para ser confesado. ¿Te imaginas la vulnerabilidad de ese niño? Después de una hora, una persona que está esperando con frío, con hambre, qué se yo. Después, también había esta constante de alejarlos de su familia, decirles que el camino de la santidad su familia les molesta, que tienen que alejarse, ¿entiendes? Después viene todo el abuso psicológico, que si te vas a de aquí eres un paria, que se te metió el diablo, que conocemos tu confesión… Y ahí yo entiendo que esto es una secta y que una persona puede ser abusada en cualquier edad. Eso me dio la fuerza para tratar un tema de la envergadura de esto. Tuvimos la convicción de hacer algo con relación al abuso de poder, que abraza el abuso sexual y todo tipo de abusos.

Eso es muy interesante porque ésta no es una película que venga a destruir a la iglesia, como podrían pensar desde algunos sectores conservadores. En realidad es una película que acota bastante las responsabilidades que suelen ser generalizadas, entonces no debería ser rechazada por los mismos católicos, sino que todo lo contrario, ¿no?

Por lo mismo, la reacción ha sido un poquito al contrario. La iglesia, esa de acción de la que yo te estoy hablando, la ha ido a ver en masa. Ellos necesitan que esto se identifique, que se diga quiénes son los verdaderos culpables y dejar de contaminar. A la curia, la iglesia más poderosa, no le ha quedado otra que decir sí, vayan a verla, porque en el fondo el ponerse en contra claramente los muestra como culpables, entonces han seguido la ola. Lo importante hoy es que resuene eso y que esa curia poderosa pida perdón pero con acciones. Eso es lo importante para mí. Yo creo que eso es lo que toda la iglesia quiere de esta curia pequeña, que se tomen decisiones importantes, que quienes tengan que salir, que salgan.

“Toda la primera parte de la película habla de eso, la gente cree que se va a encontrar con una persona violenta, rabiosa, y es todo lo contrario: muestra lo seductor y contenedor que puede ser un abusador”.

Al final, es mucho más grande lo positivo. Yo creo que esa ha sido la positiva reacción del público, al final yo cuento la historia de un abusador, por eso la película quedó para mayores de 14 años, porque es importante que la gente entienda cómo se constituye un abusador. Toda la primera parte de la película habla de eso, la gente cree que se va a encontrar con una persona violenta, rabiosa, y es todo lo contrario: muestra lo seductor y contenedor que puede ser un abusador. En ese sentido creo que la película ha cumplido. Hoy día llegamos a 185 mil personas, sin terminar la tercera semana.

La gente de alguna manera ha agradecido el gesto de enfrentar este tema, que podría ser tan incómodo, y ha ido masivamente al cine. ¿Por qué crees que es tan grande ese interés y cómo percibes la reacción de los espectadores ante la cinta?

Karadima_bosqueEs muy impresionante, porque obviamente nosotros estamos conectados con las redes sociales, son un feedback inmediato y nos ayuda a difundir. Ha sido impresionante lo positivo que ha sido, hay una verdadera catarsis dentro de las redes sociales, la gente hablando de la calidad de la película, de lo doloroso que fue, algunos no se entretuvieron pero vivieron, sintieron, que es también el objetivo de hacer cine, es más que entretención, es hacer sentir a la gente. Mi intención es que viajaran dentro del espectro del abuso, porque es mucho más cercano de lo que uno cree. Una de cada cinco personas ha sido abusada en algún grado. Entonces nadie queda ajeno y yo creo que con esta película la gente se empodera un poco más del tema, en todo el grado del abuso, más allá de esta pequeña iglesia. Creo que es importante que la gente haga este viaje y tome la protección que necesita tomar.

Aquí, los abusados ya no van a hablar. El abusado se dio cuenta que la justicia civil puede hacer muy poco por ellos, muy poco, porque prescriben los casos. Para que una persona se de cuenta de un abuso, pasan muchos años. En la película, nuestro protagonista toma consciencia del abuso cuando ve que su hijo está vulnerable a un abuso. Esos abusados ya tienen 30 años cuando se dan cuenta. Lo que sí podemos hacer es tomar consciencia de los cómplices y de los abusadores y mucha gente se hace el loco con esto. Porque están los cómplices activos, la gente que hace cosas para que este tipo de casos no salgan al tapete, y están los cómplices pasivos, la persona que sabe que hay un abusador pero no hace nada. Ese también está involucrado.

Ese es un relato que impacta en Chile, porque somos parte de un país históricamente abusado. Y sin duda este tipo de películas nos enfrentan también a nuestra propia realidad, no sólo acotando el tema a los abusos de parte de la iglesia.

“Para que exista un Karadima, hay toda una sociedad que lo permite. En el fondo, somos todos responsables del abuso, todos”.

Totalmente. ¿Sabes lo fuerte de esto? Es que para que exista un Karadima, hay toda una sociedad que lo permite. En el fondo, somos todos responsables del abuso, todos. Yo lo que más destaco es la importancia de la cercanía del núcleo familiar y llámese así a lo que uno escoja, yo no hablo de la familia bien constituida, sino de lo que te toque. La gente que está cerca tuyo, tu núcleo de protección. Hay que profundizarlo. A mí una víctima me decía ‘Matías, yo no tenía el almuerzo dominguero’. Es algo a lo que los jóvenes tanto le hacen el quite, bueno, él no lo tenía. Y me dijo: terminé abusado. Entonces, uno ahí toma consciencia y dice pucha, es tan importante este núcleo. Muchos de los que se fueron de esa iglesia tuvieron a sus cercanos. Yo viví muchos años fuera del país y construí esos núcleos de protección. Eso es lo que hoy tenemos que invertir como sociedad, los núcleos de protección hacia tus hijos, hacia tus amigos, hermanos. Mantenerse unidos, con los canales de comunicación expeditos, que es la única forma de que estas cosas no se repitan.

¿Qué piensas tú de la forma en que el cine se ha interesado por este tipo de temas? Próximamente se estrena El Club, de Pablo Larraín, una cinta que también aborda de alguna forma los conflictos de la iglesia. Es muy interesante para el público ver cómo el cine se ha adentrado en estas discusiones y también cómo las aborda.

Hace mucho rato que en Chile los directores queríamos hacer este tipo de películas, que tienen que ver con lo que nos está pasando como sociedad, el problema es que era muy difícil hacerlas. Para hacer cine se necesita dinero, se necesitan auspiciadores, inversionistas. Antes, había una confrontación, la idea de no permitir que esto ocurriera, pero hoy eso está cambiando. Aparte de la película de Pablo, que es genial respecto a la curia de la iglesia, también tiene que ver con una cosa de poder. Viene la película de Alejandro Fernández, que tiene que ver con el caso de Martín Larraín, y hace poco vimos en televisión el caso Zamudio. O sea, no es que los directores no hayan querido hacer estos temas, es que por fin hoy se están pudiendo hacer. Te aseguro que en el tintero hay por lo menos 15 películas relacionadas al abuso de poder. Van a empezar a salir muchas cosas y eso te demuestra la madurez audiovisual en la que está este país. La sociedad olvida con mucha facilidad, pasa algo y a los tres meses se olvida con otra noticia. Y el cine, lo audiovisual, de alguna manera te ayuda a no perder la memoria, por eso tengo tanta admiración hacia esta industria, porque ayuda a que no se desvanezca esa memoria.

Por eso necesitamos tanto que los medios mantengan el apoyo. Yo estoy ahora compitiendo contra tres películas de Hollywood que son poderosísimas: Avengers, Rápido y Furioso, Batman. Y estoy ahí rasguñando y terminamos la semana en segundo lugar, no sé cómo lo logramos pero eso te demuestra que la sociedad quiere ver esto. No es verdad que no quieran saber. Es un golpe a la cátedra un poco respecto a lo que se ha ido diciendo. Siendo súper sincero, es el objetivo que tenemos los directores que no vemos el cine sólo como entretención, sino como una herramienta de conectar a la sociedad con lo que nos pasa.