Luego del cambio de gabinete realizado el lunes, la discusión sobre Reforma Laboral pareció entrar en una etapa de incertidumbre. El debate del proyecto, que se estaba llevando a cabo en la Comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados, fue pausado a petición de los recién asumidos ministros de Hacienda y Trabajo: Rodrigo Valdés y Ximena Rincón, respectivamente.

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Este hecho en particular ha tenido variadas interpretaciones: el sector empresarial espera que sea un momento de reflexión donde el gobierno se abra a escuchar más a los privados y ponga dentro de sus prioridades el factor crecimiento. La CUT, en cambio, confía en la capacidad y voluntad de Ximena Rincón para continuar con los cambios “comprometidos en el programa”, e incluso de profundizar lo que hasta ahora se ha discutido.

Por su parte la ex titular de la Segpres descartó cualquier atraso en la tramitación, y afirmó que se trataba de un tiempo para “estudiar la reforma y saber lo que significaba”.

En entrevista para elDesconcierto.cl , el dirigente y Secretario General de la Confederación de Trabajadores Bancarios, Luis Mesina, analiza el escenario actual de la reforma laboral post cambio de gabinete, las proyecciones de la misma y repasa las demandas de un mundo sindical que se fortalece y levanta voz crítica contra cambios que, a su parecer, “son un maquillaje”.

– La primera medida de los nuevos ministros de Hacienda y Trabajo fue poner un paréntesis de una semana a la discusión sobre la Reforma Laboral que se lleva adelante en el Congreso. ¿Cómo lee esta petición?

La ministra Blanco fue quien había liderado este proceso de reforma , cuyo rechazo se había manifestado desde distintos ángulos: el empresariado que lo hace por capricho para presionar y ganar sus modificaciones; y por otro lado los trabajadores que sienten que hay una suerte de demagogia respecto de lo que se prometió, que es acabar con el plan laboral de la dictadura.

Por tanto esto no se entiende como un cambio en la reforma, salvo si lo que se quiere aquí es intentar consolidar la posición de la derecha y responder al empresariado que ha demandado mayor flexibilidad.

Mesina sostiene que el gobierno ha cedido frente a la ofensiva del empresariado, a propósito del guiño hacia el sector de la mano de los pactos de adaptabilidad.” Todo lo demás de la reforma laboral no tiene absolutamente ninguna importancia para el mundo del trabajo”, añadió, argumentando que esta iniciativa viola derechos esenciales de los trabajadores, como la extensión de la jornada laboral, horarios y acuerdos salariales.

“La presidenta de la Central Unitaria siempre valoró mucho las palabras de la ministra Matthei, lo hizo con la ministra Blanco y ahora lo hace con la ministra Rincón. Parece que ella tiene una adicción al poder, parece que el poder la cautiva, entonces suele confundirse y expresar términos sin antes comprobar”

– ¿Qué hay sobre otros elementos que han salido al debate como la criminalización de la huelga y la modificación de los servicios mínimos?

Son aspectos superficiales. Lo que el empresariado quería era mayor flexibilidad, y lo está consiguiendo a través de la adaptabilidad. Punto en donde el gobierno no retrocedió, sino que lo incorporó, además con el beneplácito de los diputados. Entonces, desde la Confederación Bancaria inferimos que lo que se quiere hacer es dar un golpe mortal a la demanda que el mundo del trabajo ha hecho en materia previsional: una reforma estructural al régimen de las AFP, donde la presidenta había comprometido esfuerzos para su transformación.

– Se refiere a la vinculación de la ministra Rincón con AFP Provida …

No hay que olvidar que ella fue parte de su directorio.  Anteriormente creo que fue Superintendenta de Seguridad y Previsión Social y por lo tanto de la materia algo conoce. Y como justamente la conoce nunca se ha visto que ella impulse reformas que apunten a las demandas ha hecho el mundo del trabajo respecto de avanzar a un régimen solidario de pensiones. Muy por el contrario, creo que ella reafirma el carácter fundamentalmente individualista de este sistema de pensiones, que en el fondo no es eso, es un sistema de ahorro forzoso donde los trabajadores salen con pensiones que son realmente miserables.

– Sin embargo, la CUT cree que con Rincón encabezando esta cartera los procesos de reforma incluso se podrían profundizar. En palabras de su presidenta, Bárbara Figueroa, debido “a su compromiso con las reformas estructurales” que anunciase la Nueva Mayoría.

La presidenta de la Central Unitaria siempre valoró mucho las palabras de la ministra Matthei, lo hizo con la ministra Blanco y ahora lo hace con la ministra Rincón. Parece que ella tiene una adicción al poder, parece que el poder la cautiva, entonces suele confundirse y expresar términos sin antes comprobar. Palabras que dejan bastante que desear porque reconoce en la autoridad una suerte de confianza y compromiso cuando la realidad nos ha dicho a nosotros todo lo contrario. Y lo digo porque con la ministra Matthei se la vio siempre muy sonriente, con la ministra Blanco igual y con la Ximena Rincón entiendo que va por el mismo camino.

Creo que la presidenta de la CUT no logra todavía comprender cuál es la demanda del mundo del trabajo, comprender porque no es dirigente genuina del mundo del trabajo. Y eso es lo que le pasa a la mayoría de la burocracia sindical que está alejada de las problemáticas de los trabajadores, que no negocia colectivamente con ellos, que no sabe las demandas.

Lo que estamos observando acá es un giro hacia la derecha en la designación del ministerio, no hacia el centro. Hay un desconocimiento a la propuesta que hiciera el Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de intereses, tráfico de influencias y la corrupción.

Otro giro más hacia el empresariado

El dirigente sindical, que además es vocero nacional de la Coordinadora No+AFP, entiende que es posible que los ministros tengan voluntad de avanzar, por no suponer a priori que existe mala fe de su parte. Sin embargo, la lectura política que hace de la reestructuración del gabinete denota otro escenario.

– Algunos medios y analistas hablan de un supuesto giro al centro por parte de Bachelet con estos nuevos nombramientos. ¿Comparte esta posición?

Lo que estamos observando acá es un giro hacia la derecha en la designación del ministerio, no hacia el centro. Hay un desconocimiento a la propuesta que hiciera el Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de intereses, tráfico de influencias y la corrupción. Todas las propuestas que hizo esta comisión la presidenta las responde nombrando en la Secretaría General de la Presidencia al señor Insunza, que tiene un pasado a lo menos discutible respecto de la transparencia que exigía esta comisión.

– La derecha saludó el gesto de pausar la discusión en la Comisión esperando que se escuche más al sector privado, que también ha manifestado su confianza. Por su parte la Democracia Cristiana habla de “buscar acuerdos con todos” y abrir “mayor diálogo”.

Es evidente que hay una alegría de parte de la clase empresarial. Están conformes y contentos con la orientación que se le va a dar al tema de la reforma laboral. Estaban dispuestos a dar 2% de sus ganancias en la Reforma Tributaria porque lo que ellos temen es perder poder, y eso lo pierden con reformas estructurales en materia laboral, que igualen las partes en un proceso de negociación colectiva en virtud de que los trabajadores puedan exigir y hacer cumplir sus derechos.

– Hacienda es fundamental para la construcción del proyecto, y la llegada de Valdés ha sido de las más celebradas por el sector comercial. ¿Cómo proyecta el trabajo conjunto de ambas carteras?

Yo creo que él representa lo más ortodoxo de la línea monetarista que en el país ha dirigido la cartera de Hacienda en los últimos 25 años. Arenas era funcional a la misma política económica, sin embargo yo diría que el sector empresarial quería un hombre de sus filas. Proveniente de sus colegios, educado en escuelas norteamericanas y que acatara políticas del FMI.

Es la política que ha prevalecido durante los últimos 30 años y que ha generado niveles de desigualdad tremendos que en Chile vivimos a diario.

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– ¿Qué elementos debiese incluir una reforma laboral que sea estructural y mejore realmente las condiciones laborales en Chile?

Lo primero es la negociación colectiva por rama. No hay razones para que los trabajadores de ciertos sectores económicos no tengan un nivel estandarizado de derechos consagrados en un instrumento colectivo general. De ahí se desprenden las particularidades de cada una de las empresas. Eso se podría hacer perfectamente de manera gradual de tal forma que todos los trabajadores terminaran negociando con los empleadores, y así garantizarles a los trabajadores de empresas más pequeñas un estándar mínimo.

– Un elemento que fue excluido por la anterior dupla ministerial a cargo del tema…

Los trabajadores queremos una reforma laboral, queremos un nuevo Código del Trabajo, una reforma de verdad. Queremos que el sujeto colectivo de derechos, en este caso el sindicato, sea reconocido como tal, y que no siga teniendo que disputar espacios con los grupos negociadores como ha ocurrido en la práctica. No queremos más prácticas antisindicales. Queremos una nueva estructura jurídica que garantice que los derechos de los trabajadores y los intereses de estos y los empresarios van a estar situados en un marco de equilibrio.

Los pactos de adaptabilidad son una preocupación central para el mundo sindical. Esta demanda del empresariado, según explica Medina, puede conseguirse fácilmente con sindicatos pro empresa, pasando por encima del resto de las organizaciones y trabajadores.

“Nuestro objetivo es impedir que los derechos fundamentales, que son conquistas históricas de los trabajadores, sean objetivo de negociaciones colectivas. Esta es una lucha de concepciones filosóficas acerca de la existencia humana , de cuál es el rol que debe jugar el trabajo en el desarrollo del hombre y de la mujer”, sentenció.