Una difícil jornada tuvieron Endesa y Colbún, las empresas detrás de Hidroaysén, durante el segundo y último alegato que libraron en el Tribunal Ambiental para anular los actos del Comité de Ministros de junio de 2014 que revocó la resolución de calificación ambiental del proyecto.

La instancia deliberó sobre dos causas, ambas presentadas por Hidroaysén para reflotar el proyecto. Del otro lado estaban los abogados del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y representantes del Consejo de Defensa de la Patagonia y la comunidad aysenina.

En los alegatos estuvo presente Flavia Liberona, directora de Terram, organización integrante del Consejo. A su juicio, “no hubo ninguna sorpresa en la defensa de Hidroaysén, porque lo que ha venido haciendo la empresa desde el inicio es tratar de maquillar un proyecto que nunca contó con toda la información para ser calificado ambientalmente”.

Liberona explicó que entre las deficiencias no subsanadas por el proyecto, la más importante era “la inexistencia de un plan de reasentamiento humano para las familias que pensaban ser relocalizadas”. Aludiendo a esta deuda de Hidroaysén, uno de los abogados del SEA afirmó que como gobierno “no queremos un nuevo Ralco en la Patagonia chilena”.

La empresa trató de acogerse a cosas juzgadas en los recursos de protección que resolvió la Corte Suprema, en su minuto a favor de Hidroaysén. Sin embargo, en opinión del senador Antonio Horvath, las razones de la revocación de su calificación iban más allá: “hay un tema de relocalización de familias no resuelto, una variación de caudal producto del vaciamiento en torno a los glaciares y una mala caracterización de la fauna afectada”.

Horvath descartó que el proyecto se frenara por “uso político durante la última campaña presidencial”, como acusaron los defensores de Hidroaysén el primer día de alegatos. “Yo lo que hice fue pedirle a la Presidenta Bachelet que no viabilizara el proyecto por sobre las instancias administrativas y legales, eso es todo”, señaló.

Se espera que el Tribunal Ambiental tome una decisión en aproximadamente un mes.

Consultada por el impacto que tendría una resolución negativa para Hidroaysén en esta instancia para el futuro del proyecto, Flavia Liberona llamó a ser precavidos: “Si la empresa tiene interés en reflotar el proyecto esto no termina aquí. Aunque pierdan su permiso ambiental, pueden presentar un nuevo estudio de impacto ambiental e iniciar todo un proceso de nuevo”.

La integrante del Consejo de Defensa de la Patagonia reconoció también que “existe preocupación por las cosas que pueda hacer el ministro Pacheco a través de la ley de asociatividad y otras regulaciones que vengan”. Con todo, Liberona estimó que “este proceso va a sentar un precedente de cómo las empresas deben comportarse y de lo fuerte que ha sido en todo esto lo que ha manifestado la ciudadanía”.

Durante su campaña presidencial, la Presidenta Bachelet hizo una declaración aplaudida por los opositores al proyecto y criticada por sus impulsores: “Hidroaysén es inviable”. Pero precedida por otra: “así como está…”. Pero la mayoría de los opositores al proyecto no creen que éste sea mejorable.

Hidroaysén es derechamente inviable, es un megaproyecto punta de lanza de otros nueve proyectos similares en otras cuencas de la Patagonia que la transformarían en una extensa zona de sacrificio”, afirmó el senador Horvath.

Flavia Liberona, en tanto, indicó que “el proyecto me parece inviable así como está y probablemente con modificaciones también, porque aquí el sentido es desarrollar una política de generación y transmisión eléctrica distinta. Y para eso hay cambios profundos que hacer”.