indhUna breve pero contundente declaración emitió ayer lunes el Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) para referirse al asesinato de Diego Guzmán y Ezequiel Borbarán el jueves pasado, al concluir la marcha por la educación convocada por la Confech en Valparaíso.

La misiva, respaldada por los once miembros que componen el Consejo del INDH, entre ellos su directora Lorena Fríes, expresó la solidaridad del organismo con las familias y amigos de los jóvenes asesinados, y condenó la violencia “como forma de resolver nuestras controversias y diferencias”, al tiempo que advirtió sobre la emergencia de actos de violencia en espacios públicos entre ciudadanos y llamó a “reflexionar en torno al tipo de convivencia que estamos construyendo”.

“Una sociedad que no condena a quien se toma la justicia por su propia mano y reacciona utilizando la violencia para enfrentar eventuales delitos, es una sociedad que no se ha construido en base a una cultura de derechos humanos”, señala la declaración.

Lee a continuación la declaración completa del INDH.

 

Declaración Pública del Consejo del INDH en relación al asesinato de dos jóvenes en el contexto de protesta estudiantil

El Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), en relación al asesinato de dos jóvenes manifestantes en el contexto de las protestas estudiantiles de este jueves, declara:

1. Lamentamos profundamente la muerte de dos jóvenes estudiantes que como ciudadanos ejercían su derecho a manifestar. Solidarizamos con sus familias y amigos, y confiamos en que este caso se aclare y se resuelva a la brevedad, como una manera de dar confianza y certidumbre a todos aquellos que hacen ejercicio del derecho a reunión y libertad de expresión en las calles de nuestro país.

2. Llamamos la atención y condenamos, una vez más, la violencia como forma de resolver nuestras controversias y diferencias, más cuando está se funda en la negación del legítimo ejercicio de un derecho. La intolerancia niega el valor de la dignidad humana en toda sociedad democrática y puede, como en este caso, llevar a situaciones de daño irreparable. Todos y todas debemos aprender a convivir con nuestras diferencias y a resolverlas pacíficamente.

3. Queremos advertir a la opinión pública sobre la emergencia de actos violentos en espacios públicos por parte de ciudadanos/as y contra otros ciudadanos/as y la necesidad de reflexionar en torno al tipo de convivencia que estamos construyendo. Una sociedad que no condena a quien se toma la justicia por su propia mano y reacciona utilizando la violencia para enfrentar eventuales delitos, es una sociedad que no se ha construido en base a una cultura de derechos humanos.

4. Reiteramos a la ciudadanía su derecho a manifestar en paz y a ser protegidos, en dicho ejercicio, por las fuerzas de orden y seguridad, así como la obligación de quienes se manifiestan de hacerlo respetando los derechos de los que deciden no hacerlo. Una sociedad es democrática no porque está exenta de conflictos, sino que porque los procesa a través del diálogo político y social.

5. Hacemos un llamado al Estado a impulsar con fuerza la educación en derechos humanos de manera transversal, tanto en el currículo escolar, como en las capacitaciones a funcionarios y funcionarias públicos/as. Sólo así podremos construir una sociedad más inclusiva, más democrática y respetuosa de los derechos de otros/as.